Inflación, empleo y salarios: ¿Cómo sigue la economía real?

En su editorial en LN+, Maximiliano Montenegro analiza el momento que atraviesa la economía argentina con foco en la economía real y en tres variables clave: inflación, empleo y salarios.

Inflación, empleo y salarios: ¿cómo sigue la economía real?

¿Inflación cero “cueste lo que cueste” o sacarle el “chaleco de fuerza” a la economía?

El presidente Javier Milei ha dejado en claro su estrategia económica y política apelando a la mitología: asegura que se mantendrá “atado al mástil cual Ulises u Odiseo frente al canto de las sirenas” que le piden subir el gasto público y emitir pesos. Sin embargo, el periodista económico Maximiliano Montenegro advirtió en su reciente editorial que las alertas más severas hoy no provienen de una oposición que guarda “un silencio absoluto”, sino de los economistas enrolados en la “ortodoxia o los economistas del establishment económico y financiero”.

El “muy mal dato” de la inflación y las expectativas

Para Montenegro, el 3,4% de inflación registrado en marzo representa “un muy mal dato porque confirma 10 meses de aceleración del índice”. Esta tendencia, que descolocó la meta gubernamental de alcanzar un “0 coma algo en agosto próximo”, demuestra la dificultad de la etapa actual de estabilización.

El periodista reconoció el logro inicial de Milei, quien heredó un 211% en diciembre de 2023, evitó la espiralización de un índice que rozó el 300% a principios de 2024, y logró llevarlo a un régimen actual del “30% anual”. No obstante, advirtió con exactitud sobre las experiencias internacionales: si bien bajar del 200% al 30% puede ser relativamente rápido, “pasar después del 30 o del 40% anual al 10% o a menos del 10% al 5% llevó años, llevó mucho tiempo”.

Esta resistencia a la baja se refleja en las proyecciones privadas. Mientras el Gobierno apostaba a una inflación por debajo del 20% para este año, hoy los consultores pronostican que se ubicará ligeramente por encima del 30%. Ante esto, el periodista lanzó una reflexión contundente: “Si la expectativa se te corrió para arriba, si todos los agentes económicos piensan que va a haber más inflación, es muy difícil ir contra esa tendencia por parte del gobierno. A menos que mantengas una economía con un fuerte apretón monetario y prefieras más recesión para forzar menos inflación”.

La economía real: alarma por la destrucción de empleo

El costo del “apretón” se está pagando en el mercado laboral. Montenegro detalló que la “motosierra” en el Estado implicó “un recorte de 77.000 empleados públicos” (casi el 20% del plantel nacional) entre noviembre de 2023 y enero de 2026.

Pero el sector privado muestra cifras aún más preocupantes. Tras una incipiente recuperación hasta mayo de 2025, la economía volvió a frenarse, registrando “8 meses consecutivos de destrucción del empleo privado asalariado registrado”, lo que equivale a la pérdida de 100.000 puestos de trabajo. Ante este panorama, donde sectores como la construcción perdieron 65.000 empleos, Montenegro subrayó que la prioridad social ya no es si la inflación es del 20% o 30%, sino “qué pasa con el empleo y con el poder adquisitivo de los salarios”.

El reclamo de la ortodoxia: “sacarle el chaleco de fuerza”

Contrario a los “cantos de sirena” del pasado, el establishment no pide financiar gasto con emisión, dado que “nadie cree que Milei no vaya a mantener el equilibrio fiscal”. Las advertencias pasan por otro lado.

Según explicó el analista, lo que le están pidiendo al Gobierno es “una flexibilización desde el punto monetario y cambiario, es decir, liberar más a esta economía que está encorsetada en lo monetario y en lo cambiario y darle aire a las actividades económicas”. La gran incógnita cambiaria es qué pasará en julio y agosto “cuando se termine la superoferta de dólares” proveniente de la cosecha gruesa.

Con todo el “tablero de control a disposición”, Montenegro concluyó que el Gobierno de Javier Milei enfrenta una decisión final inminente sobre su plan de estabilización: definir si seguirá atado al mástil para buscar una inflación cercana a cero “cueste lo que cueste a costa del nivel de actividad y empleo”, o si optará por tener cierta flexibilidad, “sacándole el chaleco de fuerza a esta economía” para mantener una inflación baja pero dándole “aire desde el punto de vista del nivel de actividad y del empleo”

Por la redacción de Plan M