Martín Rossi: “Hay fallas de mercado, tuve una discusión con el Presidente”
PlanM.com.ar
Redacción Plan M
El ex secretario de Desregulación del gobierno de Javier Milei, Martín Rossi, participó de una “charla picante” en el streaming con Maxi Montenegro, donde analizó a fondo la coyuntura económica y su experiencia en la función pública. Durante la entrevista, el economista y profesor de la Universidad de San Andrés se diferenció de los discursos extremistas, reflexionó sobre los salarios del Estado y subrayó la importancia de la institucionalidad para atraer inversiones.
Estado, regulación y diferencias en la cúpula
A lo largo del intercambio, Montenegro le planteó una pregunta fundamental: “¿Vos creés en la regulación estatal?”. Rossi, quien trabajó junto a Federico Sturzenegger hasta septiembre del año pasado identificando normas que entorpecían los negocios, no dudó en mostrar sus matices frente al dogma libertario.
“En mi opinión resulta evidente que existen fallas de mercado. Los monopolios naturales, las externalidades existen”, afirmó Rossi, revelando además que este tema fue motivo de “una discusión personalmente con el presidente”. No obstante, el ex funcionario aclaró que el solo hecho de que exista una externalidad no obliga automáticamente a intervenir, sino que exige analizar caso por caso para determinar si los costos de la regulación no terminan siendo mayores que los beneficios.
En la misma línea, Montenegro sugirió que muchas de las regulaciones existentes en Argentina responden a un “estado capturado” por intereses sectoriales o corporativos. Rossi coincidió plenamente, advirtiendo que buena parte de esas normativas funcionan como “barreras para arancelarias para que ciertos sectores puedan seguir capturando rentas”, y que al analizar los expedientes se descubre que suelen tener nombre, apellido y un fuerte poder de lobby detrás.
El debate por los sueldos y la calidad del Estado
Un tramo central de la nota para Plan M giró en torno a los ingresos de los funcionarios. Montenegro introdujo “el caso Adorni” y la sospecha pública sobre la existencia de sobresueldos para compensar los ingresos oficiales de 3 millones de pesos mensuales.
Rossi desestimó la existencia de sobresueldos durante su paso por su ministerio, asegurando que él y su equipo vivían con esos 3 millones de pesos. Sin embargo, apelando a sus investigaciones académicas, lanzó una advertencia sobre la licuación de los ingresos públicos: “Cuando vos le pagás más, atraés personas que son de mucha más calidad en cualquier dimensión relevante”, como coeficiente intelectual, formación e integridad.
Advirtió que buscar achicar el Estado simplemente bajando o congelando los sueldos genera “una selección ineficiente”, ya que quienes terminan yéndose son aquellos que tienen mayores oportunidades y salarios hasta 10 veces superiores en el sector tecnológico o privado. Asimismo, el economista desmitificó que pagar bien no evite malas prácticas, afirmando que, por el contrario, “salarios más altos desalientan la corrupción” al elevar drásticamente el costo de perder el trabajo.
El rumbo económico y el estilo confrontativo
Sobre el final, Montenegro consultó sobre la actitud del gobierno de invalidar en el debate público a quienes formaron parte de gestiones anteriores. Aunque Rossi respaldó enfáticamente el rumbo macroeconómico y desregulatorio de la gestión actual, marcó una fuerte disidencia con el estilo oficial de comunicación.
“Hay gente que dice que este cambio solo lo podés hacer si sos un loco, si te peleás con todos. Yo no estoy para nada de acuerdo con eso”, sentenció el economista. Para Rossi, el éxito a largo plazo requiere credibilidad e institucionalidad compartida, destacando que un inversor internacional no solo evalúa al gobierno de turno, sino que también dialoga con la oposición para asegurarse de que su inversión estará a salvo sin importar quién gane las próximas elecciones.



