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El viernes pasado quedó en evidencia una falta de coordinación total entre la la Anses, el Banco Central y los bancos (junto con el sindicato de La Bancaria) en la reapertura de las entidades financieras, dejando al sector más vulnera, los jubilados, expuesto al contagio del Coronavirus.

Claramente, las colas de jubilados cobrando por ventanilla sus haberes en los bancos es un problema de larga data que se amplifica con la coyuntura de la pandemia y las malas decisiones de gestión en la crisis. El viernes 3 de abril, inexplicablemente, se reabrió los bancos juntando en las filas a jubilados que no habían podido cobrar por ventanilla sus haberes en la última semana de marzo con los beneficiarios de la AUH, que empezaban a cobrar ese día.

¿Por qué no se abrieron los bancos el lunes, el miércoles o el jueves previo, para que los jubilados que todavía no habían cobrado (desde que se decretó el aislamiento obligatorio el 20 de marzo) pudieran hacerlo?

Más allá de ese “error” grosero de gestión, es interesante analizar por qué todavía una gran cantidad de jubilados y perceptores de la AUH optan por cobran en efectivo por ventanilla en los bancos, en lugar de utilizar las tarjetas de débito en las cajeros automáticos.

La Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (2017/2018) realizada por el INDEC muestra que a nivel Nacional la forma predominante utilizada por los hogares para adquirir bienes y servicios es casi en 70% con dinero en efectivo (69,4%). Solo 8,4% utiliza tarjeta de débito y 10 %  lo hace con  tarjeta de crédito

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Ahora la cuestión se profundiza si tomamos medio de pago por finalidad del gasto. Lo que se desprende del informe es que, por ejemplo, para el rubro “alimentos y bebidas no alcohólicas” la forma de pagos es en un 82,5% en efectivo y solamente 9,35% un tarjeta de débito.

En un informe elaborado por BCRA y CAF (Corporación Andina de Fomento) de 2017  se le preguntó a los encuestados “qué hacen habitualmente con el dinero que le depositan en sus cuentas”

A nivel Nacional, el 21% respondió que retira en una sola vez todo el efectivo. Otro 49% dice que lo retira en varias veces. Es decir que el 70% retira “cash” todo el dinero que le depositan. Solo el 24% lo utiliza para hacer pagos con tarjeta de débito, crédito y transferencias. Y un 4% lo deja en la cuenta.

Si tomamos el universo de jubilados y /o pensionados ante la pregunta de cómo percibe el sueldo: un 42% expresa que es en efectivo (incluido retiro por ventanilla). Y el universo de encuestados que reciben asistencia social, el 62% afirma que lo hace en efectivo. Claramente, estos segmentos tiene un porcentaje muy elevado de uso de efectivo.

En noviembre de 2019 el BCRA elaboró un informe sobre la inclusión financiera que muestra que el nivel de tenencia de cuentas bancarias es elevado en Argentina. El 80% de la población tiene al menos una cuenta bancaria.  El problema es que solo el 48% afirma poseerla. Es decir, desconocen el uso y manejan sus finanzas solo en efectivo.

El informe destaca que  existen carencias en la cantidad de puntos de acceso (entidades físicas de deposito y extracción de efectivo, cajeros automáticos, etc).

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En Argentina – noviembre de 2019– había un total de  29.228 PDA (puntos de acceso de depósito y extracción de efectivo) a nivel nacional, que se encontraban distribuidos en las 24 jurisdicciones (23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires –CABA-)

En términos relativos a la población adulta Argentina tiene 8,6 puntos de acceso cada 10.000 adultos. Mientras que Colombia tiene 39,6 puntos de acceso cada 10.000 adultos, Brasil 23,2 y México 12,3 PDA cada 10.000 personas adultas.

Por último,  en el informe se evaluaba nivel de educación financiera del país. Y el resultado fue muy bajo: 11,5 puntos sobre un total de 21. Esto implica que es necesaria mayor inclusión financiera en la población.

En 2018, mediante la Ley de Financiamiento Productivo (artículos 208 a 215 de la Ley 27440) se obligó al Estado a brindar educación financiera en las escuelas secundaria . Sin embargo, no hubo avances en la implementación de esos programas .

En resumen, el nivel cuentas bancarias en  la población es elevado (80%). Existe un déficit muy importante  en puntos de acceso bancarios y no bancarios (cajeros automáticos y  puntos de depósito y retiro de efectivo- en supermercados , estaciones de servicio, farmacias y redes de cobranza). Adicionalmente, el nivel de informalidad de la economía juega en contra del uso de medios de pago alternativos al efectivo. Ya que no quieren quedar reflejados en el “radar” de AFIP. Por último, es necesario un cambio en el nivel de educación financiera que potencie el uso de nuevas herramientas de pago y productos financieros por ejemplo, billeteras virtuales, abrir cuenta en bancos virtuales,etc).

AMILCAR COLLANTE