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Guzmán necesita un “puente de credibilidad” y de ser posible “dólares frescos” para recomponer reservas, para evitar que la calma cambiaria sea solo “pasajera”. Por eso es clave que  avance la negociación con el FMI y anclar las expectativas con un plan económico (fiscal y monetario) para el período 2021-2023.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, reveló que esa negociación con el FMI apuntará a un Programa de Facilidades Extendidas (EFF, en inglés) a 10 años para refinanciar los U$S 44.000 millones que tomó la administración Macri. La clave de ese programa sería que recién se empezaría a pagar vencimientos relevantes a partir de 4,5 años, en un esquema similar a la reestructuración e la deuda cerrada con el acreedores privados.

El otro dato relevante es que en los primeros 5 días hábiles de noviembre el Banco Central pudo comprar en términos netos unos U$S 179 millones para las reservas. Es la primera vez que desde principios de junio, ya que en los primeros 5 días de octubre (- 386 millones), septiembre (- 493 millones), agosto (- 477 millones) y julio (- 258 millones) el saldo para el Banco Central siempre fue negativo.

La semana pasada el Gobierno dio un paso clave en lo que se refiere a la reapertura de la economía. Anunció que a partir del  9 de noviembre se pasará de la etapa del ASPO (aislamiento social preventivo y obligatorio) a DISPO (distanciamiento social). Aun habrá 10 provincias del país , donde no han bajado los contagios de coronavirus, que seguirán en ASPO.

Esta noticia se suma a la negociación del Gobierno con los laboratorios internacionales de vacunas contra el coronavirus. El acuerdo ya concretado con Rusia por 25 millones de dosis  de la vacuna “Sputnik V”. Y la vacuna de origen británico  – Astrazenca y Universidad Oxford- por un suministro total de  22 millones de dosis.

El ministro Guzmán busca acelerar la negociación con el FMI, que desde esta semana se instalará con una misión en Buenos Aires. Pero además de despejar los vencimientos de deuda con el EFF ya mencionado, el ministro pretende que ese acuerdo sirva para “balizar” un sendero de convergencia fiscal, al menos para el período 2021-2023. Además, ya anticipó que ese acuerdo, con el esquema de metas plurianuales, deberá pasar por el Congreso para dotarlo de conseso político.

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Pero además reconoció que para el 2021 el objetivo es reducir el déficit fiscal aún por debajo de a meta de 4,5% que figura en el proyecto de Presupuesto. Es probable que se termine acordando con el FMI una meta de déficit fiscal del orden del 3,5% del PBI. Para eso se deberá eliminar totalmente el Gasto Covid (ATP, IFE, con un ahorro del orden de 2,5% del PBI), descongelar tarifas energéticas a partir de enero para acotar el aumento de los subsidios económicos, y confiar en que la recuperación de la economía pospandemia mejore en 1 punto del PBI la recaudación.

Así perfectamente podría alcanzarse un déficit fiscal del 3,5% del PBI el año próximo, frente a una estimación para este año de “6,6% o 7% del PBI”, según los datos que manejan por estos días en Economía. Sería un déficit menor al previsto, porque Guzmán presionó para acelerar los recortes del Gasto Covid en los últimos meses del año y desde julio viene funcionando el tope a los aumentos de las jubilaciones, con aumentos que implican una suba del gasto previsional por debajo del gasto total y de la recaudación. El ajuste real es todavía más marcado en el caso de los salarios públicos y los gastos de capital (obra pública), la variable de ajuste en los últimos tres años.

Para el 2021 Guzmán quiere aplicar la misma regla que hasta ahora para jubilaciones y salarios públicos, pero apuesta a una mejora de la obra pública en la participación del Presupuesto.

Tras las marcas récord de los “dólares alternativos”, del pasado 23 de octubre, cuando el “blue”  llegó a cotizar 195 pesos , el  “contado con liquidación” 180 pesos y 170 pesos el “dólar bolsa”, la brecha cambiaria sigue bajando. Los dólares libres bajaron a 151 pesos el blue, 147 pesos el contado con liqui y 142 pesos el dólar bolsa.

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La apuesta del ministro Martín Guzmán es consolidar esa baja de los dólares alternativos y seguir achicando la brecha con el dólar oficial.

Para ello, seguirá operando una fuerte intervención de ANSES y BCRA en el mercado bursátil , como lo viene haciendo sobre el cierre de cada jornada, con ventas de bonos en dólares (por ejemplo, AL30) contra pesos.

También está acelerando el ritmo de aumento de la cotización del “dólar oficial” .Ya registró un aumento de 78 centavos en los primeros 4 días hábiles de noviembre. Es una suba del 1% y en el acumulado de 2020 ya llegó al 32,1%. Claramente, el Gobierno intenta que el dólar oficial no quede “atrasado”, y como mínimo pretende que ajuste al ritmo de la inflación.

La otra variable a monitorear, clave para estabilizar el frente cambiario,  es el nivel de reservas netas. Como se dijo, la primera semana de noviembre dejó el primer saldo positivo de compra de dólares para el Banco Central en las últimas 18 semanas.

En el Central dicen que “están funcionando los filtros para prevenir que no se importe en forma anticipada ni se cancelen deudas antes de tiempo”. Es un reconocimiento de que, como mostramos en informes anteriores, el BCRA convalidó en los primeros 9 meses del año pagos de importaciones por 6.500 millones más (+ 27%) que en igual período del año pasado, cuando las importaciones en el mismo lapso cayeron 20 por ciento.

El informe llegó al despacho del presidente Alberto Fernández que ajustó las clavijas con el titular del BCRA, Miguel Pesce.

Pero más allá de estos controles los cierto es que sigue sin aparecer una oferta de dólares relevante, por lo que el monitoreo de las reservas del Central es una tarea día a día.

Según nuestro cálculo, las reservas netas (descontado el swap de monedas con China, los depósitos en dólares “encajados” por los bancos el Central para responder a los depositantes y otros préstamos) se ubican en U$S 4.526 millones de dólares (al 04/11). El “poder de fuego” del BCRA sigue siendo escaso.

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Por ello, un punto clave en la negociación con el FMI es si podrían ingresar dólares “contantes y sonantes” para robustecer las reservas del Central. En el Gobierno aseguran que los propios economistas del organismo ofrecieron la posibilidad de un desembolso de unos U$S 5.500 millones, pero habrá que ver si finalmente aparecen en la mesa de negociación.

El Gobierno colocó en el inicio de la semana deuda en dólares por u$s750 millones (500 millones del Bono AL30 y otros 250 millones del AL35) para darle “salida” a los fondos de inversión extranjeros que quedaron atrapados en el “cepo cambiario” con títulos de deuda en pesos (PIMCO, Templeton, Black Rock).

De esa forma, se evita que los fondos de inversión desarmen sus posiciones en argentina vía el dólar “contado con liqudiación” y vuelvan a “recalentarse” las cotizaciones de los “dólares alternativos”.

En el último bimestre del año, el Gobierno seguirá con esta estrategia de financiamiento del deficit fiscal via emisión de deuda en el mercado local  (con instrumentos que atados al dólar oficial y que ajustan por inflación). Buscará conseguir renovar los vencimientos de deuda en pesos e intentará utilizar lo minimo posible las “transferencias de utilidades” del BCRA.  Vale señalar, que  tienen un tope $785.000 millones en giro de utilidades. Sin embargo, utilizarían cerca de $ 400.000 millones para cubrir el “agujero fiscal”.

En resumen, el ministro Guzmán parece haber “doblado” a tiempo para evitar una colisión de la economía. Sin embargo, el “timonazo” que dio el equipo económico deberá ser reforzado con mayor consistencia en el mediano plazo.

De lo contrario, volverán presiones sobre los “dólares alternativos”, las reservas internacionales y aumentará las expectativas de devaluación. Es lo que Guzmán quiere evitar.

Sabe que es la última chance para que el Gobierno muestre su “hoja de ruta” que incluya un programa plurianual 2021-23 (fiscal y monetario), con aprobación del Congreso Nacional y el acuerdo marco con el FMI que permita “anclar” las expectativas. Sólo así podría marcarse un sendero de la salida de una crisis demasiado larga.