Industria

Empresario advierte: ”estamos al 50%, perdimos 15.000 empleos, esto es peor que…. “

La industria metalúrgica en la Argentina atraviesa un escenario crítico marcado por el desplome de las ventas, la parálisis en las inversiones de bienes de capital y un creciente desempleo sectorial. En una entrevista emitida en el programa de Maximiliano Montenegro, el empresario industrial y Secretario General de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), José Luis Ammaturo, trazó un crudo diagnóstico sobre el estado actual de las PyMEs del sector.

El orden macroeconómico y la falta de reactivación en la economía real

Al comenzar la entrevista, Maximiliano Montenegro indagó sobre la fisonomía de la compañía que encabeza Ammaturo: “¿Vos tenés una empresa de cuántos empleados efectivamente? ¿Qué hacés ahí en la metalmecánica?”.

Al respecto, Ammaturo precisó que lidera una PyME de 65 empleados ubicada en la Zona Sur del Gran Buenos Aires, dedicada a transformar chapa de acero en bienes de capital, principalmente cintas transportadoras para sectores estratégicos como la minería, la energía, la agricultura y la industria alimenticia.

Ammaturo reconoció que al inicio de la actual gestión gubernamental existió un consenso favorable hacia el ordenamiento de las variables económicas. No obstante, enfatizó que la estabilización macroeconómica no se traduce en el consumo diario:

“Todos los industriales apoyamos en un principio este ordenamiento. La economía como venía en 2022 y 2023 era imposible para crecer. Se ha hecho un esfuerzo grande, pero lo que sí no derrama es en puestos de trabajo ni en actividad. Ese es el gran desafío del gobierno: hacer que la economía empiece a funcionar”.

Caída de la demanda interna y capacidad instalada al 50%

Ante la consulta directa de Montenegro sobre el nivel de actividad de su planta: “¿Vos cómo estás en el tema de nivel de actividad en tu empresa?”, el dirigente de CAMIMA ofreció cifras que reflejan el estancamiento generalizado de la crisis industria metalúrgica argentina:

“Estamos aproximadamente en un 50% de nivel de actividad, algo que está en línea con el resto de la metalmecánica, con una caída de ventas de alrededor del 18% en el último año”.

A la hora de explicar los motivos del freno, Montenegro repreguntó: “¿Tus clientes se cayeron porque tienen poca actividad o porque no están invirtiendo en este tipo de bienes de capital?”. Ammaturo remarcó que los bienes de capital dependen exclusivamente de las expectativas de crecimiento. Con tasas de interés elevadas, un mercado interno deprimido y la retracción del consumo masivo, las decisiones de inversión privada se encuentran congeladas.

La competencia de las importaciones chinas y el fenómeno logístico

Otro de los puntos de fricción señalados en la charla refiere a la apertura comercial y la competencia externa. Montenegro preguntó si los clientes del sector están optando por equipamiento importado.

Ammaturo confirmó la presencia de una brecha de costos inasumible frente a la producción asiática:

“Hemos tenido clientes que comparan precios con equipos similares producidos en China y la diferencia es sustancial. En máquinas que van de los 15.000 a los 200.000 dólares, China maneja precios entre un 30%, 35% y hasta 40% más baratos”.

Consultado sobre el auge de las plataformas de comercio electrónico y el negocio de la logística (Mercado Libre, Temu o Shein) y la demanda de depósitos, el empresario admitió que la logística ha crecido sostenidamente y requiere cintas transportadoras, pero advirtió que ese nicho no logra compensar la caída de la industria pesada.

Por qué el escenario actual no es comparable con los años 90

Frente a quienes comparan este proceso con la convertibilidad, el dirigente de CAMIMA descartó de forma categórica cualquier similitud con la década de 1990:

“No tiene nada que ver con los 90. En esa época China no era la potencia industrial de hoy. Hace 10 o 12 años China representaba el 25% de la producción mundial; hoy llega al 40%. A eso se suma un cambio tecnológico acelerado y la inteligencia artificial, generando un combo único en la economía”.

Pérdida de empleo: más de 16.000 puestos menos y la resistencia PyME

Hacia el tramo final del diálogo, Montenegro planteó la inquietud central respecto al mercado de trabajo: “¿En tu sector ha habido una caída del empleo de cuánto? ¿Llevan algún registro?”.

Las cifras expuestas por Ammaturo sobre el sector metalmecánico argentino revelan el esfuerzo de contención que realizan las industrias:

  • El empleo cayó un 6,5% en el último año.
  • Se perdieron 16.500 puestos de trabajo sobre un total de 233.000 trabajadores metalúrgicos registrados.

A pesar de que las ventas retrocedieron un 18%, el empleo cedió un 6,5%. Ammaturo explicó que esta diferencia responde al valor del capital humano calificado:

“Nuestras industrias siguen sosteniendo empleo a pesar de la caída de trabajo. Formar a un tornero, a un fresador o a un soldador lleva años de oficio. Por eso las empresas aguantan e intentan no desprenderse de sus trabajadores”.

Sin embargo, el representante de CAMIMA dejó una advertencia crítica: si el estancamiento de la economía y la falta de competitividad se prolongan en el tiempo, el ajuste de personal terminará igualando la caída real de la producción.

 


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