Informe PLAN M
Maximiliano Montenegro
Amilcar Collante
El Banco Central de la República Argentina retomó la publicación trimestral de su Informe de Política Monetaria (IPOM), un documento que funciona como la hoja de ruta del programa monetario y que, además de anticipar datos, deja ver cómo el Gobierno interpreta los principales desafíos de la economía argentina.
1.Tras conococerse el dato de inflación de abril del 2,6%, inferior por primera vez en 9 meses al mes anterior (en marzo fue el pico del 3,4%), el BCRA afirma que la inflación va a seguir bajando.
El argumento es que hubo un shock transitorio y a partir de abril se rencausó el proceso de “desinflación”. En esta tendencia, YPF ayuda en mayo con el “congelamiento” de combustibles.
El IPOM del BCRA -primer trimestre de 2026 – dice que el pico de inflación de los últimos meses tuvo mucho de transitorio. Ciertamente, la carne, que implicó el mayor impacto entre noviembre y marzo, en abril practicamente no aumentó (con deflación en algunos cortes como asado y nalga) y por eso en abril los precios de alimentos y bebidas –según el INDEC- subieron sólo 1,5%, muy por debajo del IPC general.
A su vez, los bienes transables, sometidos a la competencia externa, están en muchos casos con una inflación cercana a cero: en abril, en el GBA, calzado aumento sólo 0,5% y los autos bajaron -0,4%. En el caso de indumentaria en general si bien hubo una suba estacional, viene corriendo muy por debajo del IPC en el último año.
Y hay un dato extra que ayuda a la “desinflación”: la decisión de YPF de incrementar los combustibles un 1% y volver al “congelamiento” por 45 días. En especial, cuando el pretróleo brent continúa en el orden de los 105 dólares, lo que según los expertos el precio de venta de los combustibles en Argentina acumula un atraso del 15% para alinearse con el precio internacional.
Esta combinación de factores puede sacarle presión adicional al IPC de mayo y junio. El componente de energía tiene un peso importante en la canasta y una “nueva pausa” podría oxigenar el proceso de “desinflación”. Sin embargo, seguirá pesando en el índice el ajuste de los precios regulados –servicios públicos—que vienen corriendo al 4/5% mensual y de los servicios privados, que se indexan al ritmo de la inflación pasada.
2. Salarios “anclados”
Volviendo al IPOM, el informe reconoce implícitamente que los salarios siguen funcionando como un “ancla” del proceso de desinflación. Desde agosto de 2025, los ingresos vienen corriendo por detrás del IPC: entre agosto y marzo los salarios acumularon una suba del 13,8%, mientras que la inflación general avanzó 20,5% en el mismo período.
Ese desfasaje ayuda a moderar la dinámica de precios, pero tiene un costo evidente sobre el consumo interno. La recuperación del poder adquisitivo probablemente empiece a verse con más claridad en los próximos meses si la inflación continúa desacelerándose. El problema es que ese proceso será gradual y difícilmente tenga una recuperación rápida.
3. El BCRA pasó a la fase 4 con tasa de interés menos volátiles.
El Banco Central lanzó la Fase 4 del programa de estabilización con una decisión conceptualmente relevante: adoptar el control de agregados monetarios como ancla nominal, abandonando la tasa de interés como instrumento principal.
El BCRA eliminó la volatilidad de la tasa sin eliminar su variabilidad. Dicho de otro modo, la tasa puede subir o bajar, pero no va a dar los saltos bruscos de antes.
Este punto es clave para que se retome la expansión del crédito privado, luego del apretón monetario de segundo semestre de 2025. Ya que las tasas de interés reales muy elevadas llevaron a morosidad a niveles máximos desde la salida de la convertibilidad en las familias (11,5% en marzo).
4. Avances en el programa financiero en pesos y en dólares.
El IPOM deja una señal clara: el frente financiero empezó a ordenarse. Las reservas crecieron impulsadas por préstamos al sector privado, colocaciones corporativas, inversión extranjera y también por emisiones de deuda soberana. En el caso de las emisiones corporativas, el propio informe marca que todavía quedan cerca de USD 3.300 millones por liquidarse, lo que implica un flujo adicional de divisas para los próximos meses.
El IPOM muestra una desaceleración en la dolarización de carteras, tras la elección de octubre que ganó el Gobierno, respecto a los picos de la corrida del año pasado en plena campaña electoral: Mientras entre abril y noviembre de 2025 la dolarización promediaba USD 2.500 millones mensuales, desde noviembre el promedio cayó USD 900 millones. En la métrica del BCRA se contabiliza la compra de dólares de personas físicas que queda en el sistema, en cuentas bancarias, y la que sale al colchón. No incluye los pagos con tarjeta al exterior de viajes, turismo y aplicaciones. Sin embargo, ese promedio esconde que en noviembre, indemiatamente después de la elección, la dolarización había caío a sólo U$S 200 millones, que entre diciembre y marzo rondó los U$S 1000 millones mensuales y que en abril escaló a U$S 1500 millones (de los cuales unos U$S 1000 millones habrían quedado en los bancos y U$S 500 millones salieron a los colchones).
En pesos, el Tesoro viene renovando vencimientos sin dificultades y logrando rollover superiores al 100%, incluso extendiendo plazos y bajando tasas. Y en dólares, los BONARES tuvieron colocaciones mejores a las esperadas, mostrando que el mercado volvió a demandar riesgo argentino.
4. El verdadero desafío: actividad y empleo
El IPOM deja uno de los datos más incómodos del informe: la recuperación económica sigue siendo muy heterogénea y todavía no logra trasladarse plenamente al empleo. La tasa de desocupación subió a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, contra 6,4% un año antes, impulsada principalmente por la caída del empleo asalariado en sectores clave como Industria, Comercio y Construcción, justamente los que más mano de obra generan.
Los propios datos sectoriales del EMAE muestran esa fragmentación. En el primer bimestre de 2026 el agro creció 17,5% interanual, minería avanzó 10,1% y la intermediación financiera 6,6%. Pero del otro lado aparecen sectores todavía muy golpeados: Industria cayó 5,7%, Comercio 5,2%; Electricidad, gas y agua 4,4% y la Administración Pública 1,5%.
El problema es que los sectores intensivos en capital y con bajo impacto sobre el empleo masivo son más dinámicos. Mientras tanto, buena parte de la economía urbana sigue rezagada y no tiene perspectivas de recuperación.
En paralelo, lo que más crece es el empleo no asalariado —monotributo, cuentapropismo y trabajo informal—, una señal de que la mejora macro todavía no llega de manera pareja al mercado laboral.
El nuevo IPOM deja una señal clara: el Gobierno cree que la etapa más crítica de la estabilización quedó atrás. La inflación volverá a desacelerarse, la dolarización de bajó fuerte respecto a los momentos críticos de la corrida y el Tesoro volvió a financiarse tanto en pesos como en dólares sin grandes tensiones. Pero la economía real todavía muestra otra velocidad. Los salarios acumularon subas del 13,8% frente a una inflación del 20,5% desde agosto de 2025, mientras la desocupación subió a 7,5%. Además, la recuperación sigue muy concentrada en agro, minería y energía, mientras industria y comercio continúan en caída.
En este contexto, la “monetización” de la economía todavía no comenzó. Todos los pesos que emitiró el BCRA hasta ahora para comprar casi 8000 millones fueron “esterilizados” por venta de pesos contra dólares del Tesoro al Banco Central, para pagar deuda, y por la refinanciación de los vencimientos de deuda en pesos del Tesoro superiores al 100%. Así la base monetaria en lo que va del año no creció. Javier Milei dejó en claro esta semana que esta estrategia de “esterilizar” todos los pesos que emite el Central para comprar dólares continuará hastanto la inflación empiece con O o se alinee con la inflación internacional. Esa sigue siendo la prioridad oficial, aún a costa de una recuperación de actividad y empleo más lenta.
Maximiliano Montenegro
Amilcar Colalnte. Economista (UNLP), Magíster en Finanzas y consultor en Profit Consultores. Docente universitario (UCALP) y especialista en macroeconomía y mercados financieros. Miembro del equipo de Plan M.



