¿Es sostenible la estabilidad macroeconómica si la micro sigue sin arrancar? La última encuesta de Giacobbe & Asociados generó revuelo en el gobierno y Wall Street. El debate sobre el límite social del dolor y el temor de los inversores a un cambio de rumbo político en 2025.
La aparente calma financiera en la Argentina se enfrenta a un doble desafío: las fluctuaciones de las tasas internacionales y las crecientes dudas sobre la sustentabilidad política del plan de Javier Milei. En un debate clave en la mesa de LN+, conducido por Maximiliano Montenegro, analistas y periodistas desmenuzaron cómo las últimas encuestas y economía argentina se cruzan directamente con el humor de los mercados de cara a las elecciones de 2027.
La mirada de Wall Street: El temor al cambio de rumbo político
La volatilidad del riesgo país no responde únicamente al contexto internacional de tasas elevadas determinado por la Reserva Federal de los Estados Unidos. Según explicó en detalle Javier Timerman (Managing Director- Adcap Grupo Financiero), detrás de la tensión cambiaria existe una profunda dosis de incertidumbre política local y de dudas sobre el método del Ejecutivo para sostener su programa.
Timerman puntualizó con precisión quirúrgica el doble frente que enfrenta el país:
“El riesgo país, a mi juicio, tiene dos componentes en este caso particular de lo que está pasando en Argentina: un poco es el contexto internacional… y, por otro, tenés el tema de la incertidumbre política en Argentina e incertidumbre política y también cierta incertidumbre sobre el camino que elige el gobierno para apuntalar su modelo económico”.
El analista financiero cuestionó el tono discursivo de la Casa Rosada frente a los costos del ajuste fiscal y social:
“Milei no está planteando ‘vas a estar mejor dentro de 4 años’, no tiene un discurso de futuro… sino que plantea: ‘¿Estás mejor hoy que hace 4 años?’. En ese sentido, el gobierno dice ‘Estamos transformando la Argentina’, pero no quieren asumir ningún costo al respecto. Entonces… el discurso político es negacionista en cierto sentido diciendo ‘Bueno, para nosotros no hay costos’… Y eso pone en juego qué va a pasar en las elecciones”
En su diagnóstico para Wall Street, Timerman subrayó que la fragilidad radica en los tiempos que demanda una reforma estructural frente a los plazos electorales de corto plazo:
“Nosotros estamos haciendo un proceso de transformación que debería durar entre 5 y 10 años y jugamos muy al límite respecto a la continuidad de ese modelo. Entonces, el temor de los mercados es básicamente que, si Milei no tiene garantizada la reelección el año que viene, puede haber un cambio drástico de la política económica”
Asi, Timerman describió los escenarios políticos alternativos que atemorizan a los fondos de inversión extranjeros.
El “tratamiento del traumatólogo” y el fantasma de Mauricio Macri
El analista político Jorge Giacobbe aportó una cruda metáfora para ilustrar la encrucijada actual del plan económico:
“Ir al traumatólogo son 48 sesiones de dolor. Únicamente tenés premio al final si sobrevivís al dolor. Vamos por la sesión 33 y hay una parte de la sociedad a la que le tiemblan las piernas y quiere abandonar el tratamiento, como ya lo hizo con Mauricio Macri”.
Giacobbe trazó un paralelismo directo entre la situación de Milei y el tramo equivalente del gobierno de Macri, destacando que el electorado suele repetir conductas: refuerza el rumbo en las elecciones de medio término, pero luego “suelta la mano” si el bolsillo no responde.
Los números detrás de la tensión política
La encuesta de Giacobbe encendió alarmas por mostrar un escenario de paridad estadística entre Javier Milei y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Entre los datos más destacados presentados en el programa figuran:
- Imagen de Javier Milei: 34 puntos de imagen positiva, 8 puntos de imagen de carácter regular y un 57% de imagen negativa.
- El voto opositor duro: Del 57% de rechazo, un 45% ya decidió votar en contra de la gestión actual y nunca apoyará al gobierno, un núcleo muy polarizado consolidado desde el balotaje.
- El votante “blando” en riesgo: El segmento que apoyó a Milei en segunda vuelta por descarte (predominantemente mujeres mayores de 51 años) es el primero en tambalear ante una crisis “larga y profunda”.
- Percepción de la economía real: El 59% de los argentinos cree que la economía está empeorando, mientras que solo un 24% percibe y siente una mejora directa en su vida diaria.
¿Falta nafta o falta confianza? El debate en la mesa de LN+
En la moderación del debate, Maximiliano Montenegro instaló la pregunta que desvela al establecimiento económico: ¿Tiene el gobierno herramientas para mover la actividad o la economía real está completamente estancada?
Montenegro recordó que, a diferencia de los primeros años de Carlos Menem —cuando el crecimiento del PBI al 8% o 9% despejaba las dudas de reelección—, el plan de Milei mantiene la desinflación pero con alarmantes señales de parálisis en el empleo, el consumo masivo, la construcción y las ventas de bienes durables.
Al respecto, Javier Timerman sumó una ácida crítica sobre la falta de propuestas claras de la oposición como factor desestabilizador, y advirtió que la falta de un horizonte previsible genera desconfianza en los inversores:
“Lamentablemente la oposición no ha propuesto… vos hoy no podés decir si te tenés que sentar y responder ‘Che, ¿cuál es el plan de la oposición? ¿Qué van a hacer?’. Es difícil saber qué tipo de gobierno tendría el peronismo hoy. Entonces, claramente se piensa van a generar: expropiaciones, default, cepo, y vas a tener una corrida. No te lo van a decir de esa manera, pero los inversores van a asumir que va a ser de esa manera. Entonces, ¿por qué te enojás cuando estás en esa situación?”.
Timerman reconoció la fortaleza fiscal del gobierno de Milei, pero alertó sobre el desgaste del tiempo de cara a las elecciones legislativas:
“Yo creo que el gobierno ganó mucha credibilidad en general en la Argentina y en el mundo en su control y en su disciplina fiscal. Pero hoy el mundo… de acá a octubre del año que viene hay un trecho elevado. La gente tiene diferente tolerancia al riesgo, o sea, vos no podés jugar tan al límite porque los inversores se asustan, los individuos nos asustamos también”.
Por su parte, los periodistas Pablo Fernández Blanco, Delfina Galarza y Hernán Harris analizaron el freno en el crédito privado y las contradicciones de la política monetaria. Montenegro apuntó que el gobierno enfrenta un dilema de combustible: “No tiene cómo meterle nafta a esta economía porque no hay confianza, y cuando plantean hacerlo con los dólares del colchón, esos dólares no salen”. El cepo cambiario y el elevado nivel de encajes bancarios provocan que gran parte del financiamiento se lo siga llevando el sector público en lugar de reactivar los préstamos al sector privado.
Sobre esta encrucijada crediticia, Javier Timerman profundizó en los errores monetarios y la volatilidad:
“La confianza que vos mencionás de hacer algo en lo monetario y no en lo fiscal… eso pasó, hubo momentos de política monetaria laxa y después, cuando empezó a dolarizarse un poco la economía, se asustaron, se dieron vuelta, y hoy tenemos una crisis crediticia producto un poco de esa volatilidad de tasa y por eso los bancos no prestan… El gobierno le funcionó en su momento, pero la corrida del año pasado le frenó absolutamente todo y no sabe cómo arrancar hacia adelante”.
El factor de noviembre de 2025: El límite del dolor tolerable
¿Qué definirá la suerte electoral y, con ella, la calma de los mercados financieros? Según el análisis de Giacobbe, el secreto reside en el 10% de votantes hoy ubicados en el “negro absoluto conceptual” (los indecisos).
Si para noviembre del próximo año ese segmento clave logra vivir “aunque sea un 0,5% mejor que el mes anterior durante un período de seis meses”, el escenario político podría volcarse a favor del gobierno. De lo contrario, advierte el consultor, el deslizamiento constante de la calidad de vida empujará a más ciudadanos a saltar “la frontera del dolor tolerable”.
Mientras tanto, Javier Milei e integrantes del gobierno insisten en que los argentinos sabrán reconocer el saneamiento fiscal en las urnas. Pero el mercado, siempre oscilando entre fases “maníacas y depresivas”, no espera: exige señales urgentes de que la economía real argentina logre finalmente arrancar antes de que la confianza se termine de evaporar.