El clima de negocios en la Argentina atraviesa una etapa signada por expectativas cruzadas, contrastes sectoriales y una cautela persistente. En una entrevista en el stream de Ahora Play / Plan M, la periodista económica Florencia Donovan compartió desde el tradicional Coloquio de IDEA su diagnóstico sobre el humor de los principales decisores económicos del país.
Al abrir el intercambio, Maximiliano Montenegro fue directo al núcleo de la coyuntura:
“¿Qué estás viendo Flor desde allá con los empresarios, incluida la participación desde París de Milei en el Foro de IDEA?”
La respuesta de Donovan sintetizó la atmósfera reinante con tres conceptos contundentes: ansiedad, angustia y parálisis.
Ansiedad anticipada y el reclamo de estabilidad duradera
“Existe ya un nivel de ansiedad que es difícil de mesurar, parece una ansiedad propia de un período a dos meses de una elección, y estamos a más de un año”, describió Donovan. La analista subrayó que, si bien el mensaje libertario suele cosechar aplausos en el auditorio, el reclamo de fondo excede a la figura del propio presidente.
“No importa que sea Milei o quien sea, lo que queremos es la palabra estabilidad y sostenibilidad; al final del día, que te digan con qué reglas vas a jugar durante 4 o 12 años”, remarcó la periodista. En ese sentido, recogió el testimonio de referentes de organismos internacionales: un país deja atrás sus tensiones cambiarias cuando consolida al menos una década ininterrumpida de reglas estables.
La economía dual: el auge extractivo frente al freno industrial
La fotografía productiva no muestra un comportamiento homogéneo. Según relevó Donovan, sectores como Vaca Muerta y la minería sostienen que sus proyectos ya arrancaron y no tienen marcha atrás, aunque enfrentan el desafío de salir al mercado internacional a colocar deuda en condiciones crediticias complejas.
En la vereda opuesta, el entramado industrial y la construcción operan bajo un esquema de compás de espera (wait and see). Donovan ilustró esta brecha con datos de la economía real: directivos del sector automotriz proyectaban patentar 650.000 unidades en el año, pero recortaron sus previsiones a 530.000 vehículos. La explicación empresaria es recurrente: tasas de interés elevadas y una ausencia casi total de crédito al consumo y a la producción.
A su vez, el horizonte de reactivación se ha corrido en el tiempo. Frente al discurso inicial que vaticinaba un despegue inminente, el propio Javier Milei planteó que la aceleración más marcada de la actividad económica llegará hacia 2028, supeditada a una ratificación electoral del rumbo.
El factor psicológico de Caputo y las dudas en la city financiera
El frente financiero y bancario tampoco proyecta un boom crediticio a corto plazo. Los bancos conviven con el aumento de la mora, tasas todavía prohibitivas y una demanda genuina que no tracciona.
Frente a las advertencias oficiales sobre la capacidad de intervención cambiaria, Maximiliano Montenegro profundizó en el impacto monetario:
“¿Qué puede pasar cada vez que Caputo o Milei hablan de que el año que viene tienen la ‘bazuca’ y que están preparados para ese escenario de dolarización? Los bancos dicen: ‘Ya sabemos cuál va a ser la jugada… vas a defender la banda cambiaria pero la variable de ajuste va a ser la tasa de interés y el crédito’”.
Donovan coincidió y advirtió sobre el riesgo de generar una “profecía autocumplida” en los mercados. El exceso de blindaje y prevenciones regulatorias por parte del Banco Central genera suspicacias entre los inversores: si el Gobierno se anticipa con tanta meticulosidad, el mercado asume que el riesgo de una corrida cambiaria sigue latente.
En cuanto al cepo y las restricciones cruzadas, la periodista descartó una apertura inmediata. “El factor psicológico en el equipo económico está jugando muy fuerte; sufrieron mucho la corrida del año pasado y no nos olvidemos que es el mismo equipo que sufrió las corridas de Macri”, explicó, remarcando que los funcionarios no se permitirán quedar desguarnecidos.
Las formas de Milei: ¿obstáculo o costo asumido por los negocios?
El debate político e institucional ocupó un tramo central de la charla a partir de una intervención de Martín Género:
“En función de lo que vi ayer de IDEA y lo que decís vos de que a todo el sector de empresarios lo que le importa es la estabilidad y no Milei como persona… con tanto en juego, ¿cuánto ruido hace ver a Milei a veces como una especie de niño caprichoso desubicado? ¿En qué medida no es visto como un obstáculo para la continuidad de la estabilidad?”
Frente a esto, Donovan diferenció dos perfiles marcados dentro del empresariado argentino:
- El sector incómodo: Aquellos ejecutivos que observan las confrontaciones públicas y los ataques verbales con preocupación. Son quienes preferirían una figura más dialoguista y empática —mencionando liderazgos alternativos o la construcción de Patricia Bullrich— pero que conserve la disciplina fiscal y el rumbo económico del actual gobierno.
- El sector pragmático: Aquellos que optan por ponerse “un velo” y tolerar la virulencia discursiva. Su premisa es que si ese desgaste personal o institucional es el costo necesario para ordenar la economía y evitar giros de 180 grados, están dispuestos a bancarlo, incluso a sabiendas de que cualquier sector puede quedar bajo la línea de fuego presidencial.
Para cerrar el análisis, Donovan trazó un paralelo con la exposición del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou en el mismo foro: mientras el mandatario oriental apostó por la construcción de consensos y la figura de un líder amplio, la impronta confrontativa de Milei dejó a los empresarios anhelando una síntesis entre la convicción fiscal libertaria y la madurez política de los consensos duraderos.
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