Maxi Montenegro advierte sobre los riesgos de “atarse al mástil” del ancla cambiaria
En la historia económica reciente de la Argentina y la región, los planes de estabilización han naufragado principalmente por no poder sostener dos pilares fundamentales: la disciplina fiscal y monetaria, o la flexibilidad cambiaria. El periodista económico Maximiliano Montenegro analizó las razones detrás de estos fracasos históricos y trazó un paralelismo con los desafíos y riesgos que enfrenta el actual programa económico del presidente Javier Milei.
Según Montenegro, el primer gran motivo de colapso de un plan económico es la falta de ortodoxia para mantener el rumbo fiscal y monetario. Un claro ejemplo de esto fue el Plan Austral de 1985, el cual combinó ajustes fiscales con una heterodoxia basada en acuerdos de precios y desindexación. Sin embargo, el plan se desbandó al ceder ante las presiones de los sindicatos, las fuerzas armadas, las demandas de las empresas públicas y los reclamos políticos partidarios que terminaron rompiendo la base de la disciplina fiscal.
El segundo motivo de fracaso, y quizás el mayor riesgo para la coyuntura macroeconómica actual, es la rigidez extrema en el tipo de cambio. Montenegro señala que la crisis de la Convertibilidad en los años 90 es el ejemplo paradigmático de los peligros de atarse a un tipo de cambio fijo. Cuando el contexto internacional cambió y los países competidores (como Rusia, Brasil y el sudeste asiático) devaluaron sus monedas, la Argentina quedó totalmente descolocada en términos de competitividad comercial. Como el tipo de cambio era rígido por ley, la economía tuvo que ajustar “por cantidad”, lo que provocó una enorme recesión y desempleo en un intento fallido por deflacionar los precios y salarios locales.
Para desmitificar la idea de que la crisis de los 90 se debió únicamente a la falta de disciplina fiscal, el periodista recordó el caso de la crisis de Chile en 1982. Durante aquel período, los “Chicago Boys” mantenían una estricta disciplina y equilibrio fiscal, pero decidieron fijar el tipo de cambio para intentar bajar una inflación persistente que rondaba el 30% anual. Ese esquema generó un enorme déficit de cuenta corriente que se financió con deuda externa, pero cuando el financiamiento internacional se cortó, el país sufrió una megacrisis cambiaria con una violenta caída del 10% del PBI.
El escenario actual: la encrucijada del gobierno de Milei
Al analizar el plan económico en curso, Montenegro destaca un factor positivo e innegable: “nadie duda que el presidente tiene toda la convicción para poner el equilibrio fiscal en caja”. Este pilar firme y la férrea decisión política de sostenerlo alejan al gobierno actual de uno de los motivos históricos de fracaso de las últimas décadas. Sin embargo, el periodista advierte que el escenario macroeconómico se complejiza frente a una inflación que “en vez de irse a cero este año… está lejos”. La economía aún debe procesar inercia y correcciones de precios relativos que habían quedado totalmente desalineados, como es el caso de las tarifas de los servicios públicos.
Aquí es donde surge la principal encrucijada y el mayor riesgo para la segunda mitad del año: la tentación de “atarse al mástil” de un tipo de cambio rígido para forzar la convergencia de los precios. Montenegro es categórico al advertir que, si el Gobierno elige sostener este ancla, “es one shot, tiene que converger rápido la inflación”. De lo contrario, con un ritmo inflacionario persistente en la zona del 2% o 3% mensual, el problema o la incógnita es si la Argentina tiene margen para seguir encareciéndose y llegar a fin de año siendo un 20% o 30% más cara en dólares. Una economía con este nivel de apreciación cambiaria corre el riesgo de sufrir una “destrucción de empleo permanente en la industria, en la construcción o en el comercio”, pese al empuje de sectores estrella como la minería, el gas, el petróleo y el campo.
En este delicado equilibrio de expectativas, el éxito del plan no dependerá únicamente de la llegada de capitales externos. Si bien conseguir financiamiento y dólares más baratos a través de garantías en Washington y Wall Street es probable y dará aire al programa, Montenegro subraya que la “condición suficiente” será el comportamiento y la confianza de los propios argentinos. La verdadera prueba de fuego, especialmente de cara al próximo año electoral, será ver si los ciudadanos confían verdaderamente en el rumbo y “sacan los dólares del colchón y los ponen en el sistema”, o si continúan demandando 2.000 millones de dólares mensuales para atesorar. (Mas info al respecto: https://ahoraplay.ar/economia/la-demanda-de-dolares-de-la-gente-esta-muy-alta-la-preocupacion-de-uno-de-los-economistas-mas-escuchados/)
Para no chocar contra la misma pared que destruyó planes del pasado, el periodista económico subraya una lección ineludible: el equilibrio fiscal es vital, pero la “flotación cambiaria es igualmente importante”. A modo de síntesis advierte: está bien que el Gobierno se decida atarse al mástil del equilibrio fiscal, pero que no llegue a orientar toda su política para atar el dólar cuando tenes 2 o 3% mensual, para eso adoptó un esquema de bandas cambiarias cuyo techo ya no es fijo, sino que se ajusta a la inflación de los meses previos (2,9% de ajuste por la inflación de febrero y 3,4% en mayo por la de marzo). “Justamente eso es flexibilidad cambiaria” para que “el mercado pueda fluir libremente y no cometer los errores del pasado” finalizó el economista Montenegro.
Por la redacción Plan M
Ver informes especiales PLAN M: https://www.planm.com.ar/informes/por-que-sobran-dolares-argentina-riesgos-bcra/
Mira la entrevista completa:
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