El mercado automotor argentino atraviesa un momento de profunda transformación marcado por la apertura económica, la proliferación de marcas importadas y un cambio en la dinámica de ventas y precios. En una reciente entrevista en Plan M, el periodista Maxi Montenegro dialogó con Horacio Alonso, editor del portal especializado arrodarpost.com, para analizar los números de un sector que hoy funciona como termómetro del consumo y la economía.
A continuación, los puntos clave del intercambio sobre el futuro de las automotrices en el país, el mito de los créditos a “tasa cero” y el sorpresivo boom de las motos.
Durante la charla, Montenegro reveló una anécdota reciente tras dialogar con directivos de una importante automotriz: la situación actual de ventas es “una lágrima”. Las fábricas tradicionales se quejan de que los márgenes de rentabilidad no les alcanzan y de que las ventas estuvieron paralizadas en las últimas semanas. Esta desesperación por mover el stock ha llevado a las terminales a apretar a los concesionarios para que compren autos, obligándolos a operar con márgenes mínimos o directamente a pérdida con tal de no perder sus licencias de marca.
Alonso explicó que este “llanto” generalizado del sector tiene una justificación matemática basada en cómo se reparte el mercado actualmente. Si bien el año pasado se vendieron alrededor de 600.000 unidades en un mercado cerrado con pocos jugadores, hoy “la misma torta se reparte entre más”. Al abrirse las importaciones, las marcas chinas y otros importadores sin radicación industrial saltaron velozmente del 2% al 13% de participación. Esto significa que unos 65.000 autos que antes vendían las terminales tradicionales (agrupadas en ADEFA), hoy quedan en manos de la nueva competencia importada. Por eso, mientras las automotrices locales sufren una dura caída y ven un panorama desolador, los nuevos importadores experimentan crecimientos de ventas de hasta un 300% interanual.
El verdadero ganador de la apertura comercial de autos
Más allá del avance asiático, Alonso reveló un dato clave sobre la actual desregulación económica: “El gran ganador de la apertura argentina es Brasil”. Hoy se venden más vehículos fabricados en el país vecino (que ingresan con 0% de arancel por el Mercosur) que los de producción nacional. El peligro a mediano plazo, advirtió el experto, es que los fabricantes chinos instalen plantas de autopartes en Brasil para lograr el “contenido nacional” exigido por el bloque y comiencen a exportar a la Argentina sin aranceles, lo que podría destruir directamente a las fábricas locales.
Precios y presión impositiva: ¿hacia un “modelo chileno”?
Ante el debate sobre si Argentina debería adoptar el “modelo chileno” (una apertura total sin industria automotriz local) para tener vehículos más accesibles, Alonso aclaró que el verdadero problema del país es la agobiante estructura fiscal. “No es solamente que por no fabricar los autos van a ser más baratos… el problema que tenés acá es la presión impositiva general” No solo nacional, sino provincial y municipal. sentenció el especialista. La paradoja es que nuestro modelo automotriz supuestamente es para exportar y tenemos retenciones a las exportaciones, hoy los impuestos representan hasta un 14% del valor de un auto exportado. A pesar de esta falta de competitividad, los autos hoy “están más baratos que hace un año” medidos en dólares, gracias a la eliminación del impuesto PAIS y a que las concesionarias ofrecen inéditos descuentos de hasta un 20% sobre el precio de lista, para sobrevivir a la competencia y los jugadores nuevos en el mercado. Todo esto hace una rentabilidad crítica: automotrices líderes como Toyota afirman que “pierden plata vendiendo autos”, pero mantienen la producción para no perder mercados de exportación frente a competidores como Tailandia.
El mito de la “Tasa Cero” Sobre las promociones de financiamiento a “tasa cero” publicitadas por las marcas, Alonso fue claro: “La tasa cero no existe”. Estas ofertas esconden un costo que el cliente debe pagar por adelantado, representando entre el 9% y el 15% del monto prestado. De todos modos, esta estrategia de marketing resulta ser una opción mucho más atractiva que los créditos prendarios de los bancos (cuyas tasas superan el 30% o 40%), ya que le permite al comprador asegurarse una cuota fija en pesos por 12 o 18 meses.
El boom de las motos y el “efecto Rappi” Para cerrar, Montenegro destacó una cifra sorprendente: en marzo se registró un récord histórico con la venta de 80.000 motos.
Alonso atribuyó este fenómeno a tres factores principales:
- La baja de precios por la competencia.
- Los altos costos de mantenimiento de un auto (patente, seguro, etc.), que impulsan una migración hacia las motos.
- El “efecto Rappi”: trabajadores que, al cobrar una indemnización o retiro voluntario tras perder su empleo, deciden comprar una moto para insertarse en el mercado de las aplicaciones de delivery.



