El análisis de Maxi Montenegro
Redacción Plan M
En su habitual editorial de Hora 23, el periodista Maximiliano Montenegro analizó el escenario económico y político de la Argentina, advirtiendo sobre el impacto de las recientes medidas oficiales, los contrastes en la lenta recuperación de la actividad y el desafío de sostener el humor social en medio de una feroz interna oficialista y cruces con los aliados.
Anuncios de Milei al campo
El análisis comenzó poniendo el foco en la presentación del presidente Javier Milei en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Frente a un sector agropecuario que viene creciendo fuertemente y muestra niveles de actividad un 45% superiores a los del año de sequía de 2023, el mandatario prometió reducciones impositivas que Montenegro calificó como “módicas” y anunciadas “con mucha anticipación”.
Entre las medidas, se oficializó una baja del 7,5% al 5,5% en las retenciones al trigo y la cebada a aplicar a partir de junio. Sin embargo, para la soja se planteó una reducción escalonada mensual recién a partir de enero de 2027 y hasta 2028. A esto se sumó la promesa de eliminar retenciones a la industria automotriz, la maquinaria y la petroquímica, con plazos que van desde julio del próximo año hasta julio de 2027. Según el periodista, este esquema de promesas a largo plazo evidencia “la manta corta que tiene el gobierno desde el punto de vista fiscal”.
Los 3 datos que marcan el pulso económico
Montenegro destacó tres indicadores recientes que definen el rumbo del país:
Alerta por la inflación mayorista: El dato negativo fue la inflación mayorista de abril del 5%, traccionada principalmente por el reacomodamiento de los precios del petróleo y los combustibles. Ante esto, la respuesta oficial es continuar con una “política monetaria muy restrictiva” para priorizar la baja de la inflación, lo que, según Montenegro, “plantea que la recuperación económica va a ser muy lenta”.
El repunte desigual de la actividad (EMAE): La economía mostró en marzo un crecimiento del 3,5% respecto a febrero, acumulando un leve alza interanual del 1,7% en el primer trimestre. Sin embargo, el periodista advirtió de manera contundente que este crecimiento está impulsado por sectores muy específicos como el agro, la minería, el petróleo, el gas y las finanzas, los cuales en conjunto apenas “crean el 9% del empleo total de esta economía”. Por el contrario, los rubros que generan trabajo masivo y marcan el termómetro social continúan en rojo: la construcción está un 13% abajo y la industria manufacturera un 9% abajo respecto a 2023. “Ese crecimiento por ahora muy módico de la actividad no se está reflejando directamente en el humor social”, sentenció.
Un superávit comercial récord: Con un saldo a favor de 8.200 millones de dólares en el primer cuatrimestre, apuntalado por exportaciones que “están volando” (+21%) y una caída del 6% en las importaciones, el Gobierno consigue su mejor noticia económica. Esta dinámica de acumulación de reservas le permite al oficialismo consolidar su estrategia cambiaria y alejar la expectativa de un salto devaluatorio en lo que resta del año.
El desafío político: el núcleo duro y los “condicionales”
En el tramo final de su editorial, Montenegro conectó este árido escenario económico con la viabilidad política de La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027, todo en un contexto marcado por una “interna feroz” y crecientes tensiones con figuras clave como Mauricio Macri y Patricia Bullrich.
Citando la última encuesta de la consultora Aresco, el analista detalló que, a pesar de tener una valoración desfavorable del 57%, Javier Milei mantiene una aprobación de gestión cercana al 37% y una valoración favorable total del 40%. Dentro de este grupo, el Presidente conserva un “núcleo duro” del 26% que lo acompañará “bajo cualquier circunstancia hasta el final de la gestión”.
No obstante, la clave de la gobernabilidad y de sus aspiraciones de reelección reside en un 14% adicional del electorado que advierte: “Lo voy a acompañar solo si las cosas mejoran”. El gran interrogante que deja planteado el periodista es si el oficialismo logrará que esta fría estabilidad macroeconómica recupere finalmente el poder de compra, el empleo y el crédito, o si las distracciones de las peleas políticas terminarán agotando la paciencia de ese sector decisivo.



