Por qué cayó la confianza en el plan económico

El diagnóstico de Milei y los números de la calle. El análisis de Maxi Montenegro

En su habitual análisis para Plan M, el periodista y economista Maximiliano Montenegro desmenuzó las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, valorando que el Gobierno comience a reconocer el impacto real del ajuste en la calle. A través de un minucioso repaso de los datos de consumo, endeudamiento y empleo, Montenegro explicó por qué el desplome en la confianza social es una respuesta lógica al deterioro económico.

El giro discursivo de Milei y la racionalidad de la calle

 Para Montenegro, el hecho de que el Presidente haya admitido que los datos de inflación de marzo fueron horribles y que la frustración de la sociedad en estos meses “no es casualidad, es el efecto de haber destrozado el capital de trabajo”, marca un cambio de postura fundamental. “A mí esa declaración de Milei me parece muy, muy buena”, destacó el conductor, recordando que hasta hace poco el oficialismo atribuía el mal humor social a los “periodistas basura”.

Montenegro fue tajante al defender que la economía la palpa la gente en su día a día: “¿Creemos que los agentes son racionales, que la gente en Argentina sabe mejor que en cualquier otro país qué pasa con los precios, con el empleo, con su ingreso disponible? ¿O no creemos en eso y son todos bobos engañados por los medios de comunicación?”.

Derrumbe en la confianza y el “espejismo” del e-commerce 

Los números presentados en Plan M muestran una realidad ineludible. El Índice de Confianza del Consumidor sufrió en abril una fuerte caída del 10% interanual, mientras que el Índice de Confianza en el Gobierno (de la Universidad Di Tella) se desplomó un 12% desde principios de año. En este último, la variable que más cayó fue la percepción de “eficiencia en el uso del gasto público” (21,4%), demostrando que la sociedad está sintiendo los efectos del ajuste.

En cuanto al consumo masivo, si bien en marzo hubo un repunte mensual del 6%, la comparación contra marzo del año pasado arroja una caída generalizada del 5%. Montenegro advirtió sobre la falsa ilusión del comercio electrónico: aunque el canal digital crece un 30%, apenas representa entre el 3% y el 4% de las ventas totales de artículos de consumo masivo. “No compensa la caída”, explicó el periodista, alertando además que la caída del comercio tradicional físico tiene un impacto directo “en el empleo en el sector comercio, lo que vemos en shoppings y negocios cerrados”.

Endeudamiento récord: las familias asfixiadas 

Uno de los puntos más críticos del análisis fue el nivel de asfixia financiera de los hogares. Citando datos oficiales del Banco Central, Montenegro reveló que el pago de los servicios de deuda de las familias (principalmente tarjetas de crédito y préstamos) ya compromete el 23% de la masa salarial registrada.

“Está en récord total, incluso por arriba de la crisis de Macri”, alertó Montenegro. Esta situación explosiva se explica porque, entre marzo y septiembre, las tasas de interés se dispararon, mientras que los salarios empezaron a correr “muy por debajo de la inflación”. A pesar de que el Banco Central ha forzado una baja en las tasas pasivas, Montenegro graficó que la tasa activa de los préstamos personales sigue altísima (cerca del 67% en términos reales), manteniendo el acceso al crédito prácticamente “planchado”.

La economía de dos velocidades: de dónde surge el crecimiento 

Finalmente, Montenegro analizó el argumento de Milei, quien asegura que la economía ya rebotó un 11% desde el piso recesivo que tocó entre marzo y abril de 2024. Al respecto, el periodista aclaró que el nivel general de actividad (EMAE) “se estancó” en el último año y exhibe hoy disparidades enormes.

“La composición de lo que te sostiene ese crecimiento hoy es el agro, minería, petróleo, gas y bancos”, enumeró Montenegro. En la vereda opuesta, las actividades que demandan mucha mano de obra siguen fuertemente deprimidas: la industria opera por debajo de los niveles de noviembre, perdiendo 70.000 puestos de trabajo, y la construcción ya destruyó unos 100.000 empleos.