El boom de la cosecha gruesa y el cliente sorpresa: “Si Vietnam se resfría, a la Argentina le agarra neumonía”
El inicio de la cosecha gruesa trae el esperado ingreso de divisas, pero también expone las falencias logísticas de las rutas y revela una radiografía sorprendente del comercio exterior argentino y del campo, donde Vietnam e India desplazan a China como los principales compradores.
El complejo agroexportador argentino se encuentra atravesando el pico de temporada con el inicio de la cosecha gruesa de soja y maíz, un momento crucial que marca el período más fuerte de ingreso de dólares para el país. Según Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), se estiman ingresos por 35.000 millones de dólares para todo el complejo cerealero y oleaginoso durante este año.
La avalancha de camiones y el “silo bolsa” como bono
Las rutas del Gran Rosario se han visto abarrotadas en los últimos días, registrando ingresos récord de más de 8.000 camiones diarios rumbo a los puertos. Este cuello de botella se agravó tras 15 días de lluvias continuas que, ante la falta de obras e infraestructura vial en las últimas décadas, anegaron los caminos rurales impidiendo el movimiento de la producción.
La dinámica actual muestra que la mitad de los camiones carga de forma directa en los campos y la otra mitad en acopios y cooperativas locales, para luego volcar la mercadería en celdas monumentales con capacidad de hasta 200.000 toneladas antes de su embarque en gigantescos buques por el río Paraná.
En cuanto al comportamiento de venta, el productor está mostrando un ritmo acelerado impulsado por cuatro factores clave: no prevén una devaluación inminente (incluso ven el tipo de cambio a la baja), no esperan un salto inflacionario, observan precios internacionales estables y tienen una fuerte necesidad de liquidez para la próxima siembra de trigo y cebada. Esta necesidad de “dólares del verano” se volvió acuciante debido al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los insumos básicos: la urea aumentó un 60% y el gasoil un 40%.
Hoy, las operaciones se dividen en partes iguales: un 50% de los productores vende fijando precio y cobra a las 72 horas para cubrir sus gastos urgentes, mientras que el otro 50% entrega los granos para fijar su valor más adelante. Idígoras gráfica esta actitud ahorrativa con claridad: “las Lebacs para el productor es el silo bolsa”. Hacia la segunda mitad del año, se espera que el flujo de ventas disminuya, ya que muchos productores prefieren retener el grano a la espera de posibles anuncios presidenciales durante la exposición rural de Palermo.
La sorpresa asiática: Vietnam como el principal sostén
Quizás el dato más revelador del actual escenario agroexportador es el destino real de los granos argentinos. Contrario al discurso habitual que ubica a China como el comprador excluyente, el principal socio comercial del sector es Vietnam, con compras que ascienden a los 6.000 millones de dólares, abarcando desde trigo y maíz hasta aceites y harinas.
“Si el día que Vietnam se resfríe, a la Argentina le agarra una neumonía macroeconómica fenomenal”, advirtió Idígoras de manera contundente.
El segundo comprador más importante es India, con 4.500 millones de dólares. En este mercado, Argentina ha logrado una hazaña logística: vendiendo aceites industrializados desde Rosario, los barcos nacionales han desplazado a proveedores vecinos de India, como Malasia e Indonesia, al ser mucho más competitivos. China recién aparece en el tercer lugar del ranking con 3.000 millones de dólares, seguida por Europa. Sin embargo, desde el sector deslizan una hipótesis sobre este mapa: dado que Vietnam tiene un comercio abierto y fronterizo con China, es muy probable que los vietnamitas actúen en la práctica como “brokers argentinos” triangulando gran parte del consumo hacia el mercado chino.
Mercosur-Unión Europea: un pacto para el largo plazo
Finalmente, sobre la incipiente entrada en vigencia de cuotas dentro del acuerdo Mercosur-Unión Europea, el titular de CIARA-CEC bajó las expectativas de un impacto económico inmediato. “Los europeos están paranoicos, creen que mañana los vamos a invadir con millones de barcos”, señaló, explicando que por eso han impuesto limitaciones cuantitativas. No obstante, rescató que este pacto a 50 años es vital para atraer inversiones, ya que Europa necesita consolidar un abastecedor de alimentos y bioenergías seguro y en zona de paz a largo plazo. En la actualidad, el continente europeo representa un 20% del negocio exportador argentino.
Redacción Plan M



