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Según los números del Ministerio de Economía, en noviembre el gasto público creció a un ritmo del 76% interanual. Así, registró un déficit primario de $ 134.653 millones (equivalente a 0,3% del PBI). Los ingresos totales ascendieron $ 793.086 millones y subieron 69,8% interanual. Mientras que el gasto primario totalizó $ 927.740 millones – crecieron 76% interanual-, pero sin considerar el Gasto Covid las partidas del gasto aumentaron un 81,2% respecto a noviembre de 2020.

Sin embargo, en los primeros once meses del año el déficit fiscal alcanzó 2,1% del PBI (sin considerar los ingresos extraordinarios de los DEGs) y el déficit financiero (incluyendo intereses de la deuda) fue de 3,7% del PBI. Los números apuntan a cerrar 2021, como pretendía Martin Guzmán, muy por debajo de la meta de déficit en el Presupuesto de este año, de 4,5% del PBI.

Los ingresos totales fueron impulsados por la recaudación impositiva, que mejoraron 63,7%  interanual en términos nominales. Los ingresos vinculados a la evolución de la actividad económica, como el IVA ( +63,7%  interanual)  e impuesto a los créditos y débitos (+59,7%)  reflejaron también el incremento por encima de la inflación (51,2% interanual) . Mientras que el Impuesto a las Ganancias registró un incremento de 49,5% interanual y los derechos de exportación se dispararon 83%.

Con el número del déficit de noviembre, los primeros once meses cerraron con un déficit fiscal primario de $911.297 millones, equivalente a 2,1% del PBI. Con sólo un mes faltante de información fiscal para concluir l año, el rojo fiscal (primario) está 2,4 puntos porcentuales abajo de la meta establecida en el Presupuesto 2021 (4,5% del PBI). El déficit financiero de los primeros 11 meses del año fue de $1.579.887 millones, equivalente a un 3,7% del PBI.

En el mes de noviembre la partida de jubilaciones y pensiones fue la única que siguió perdiendo contra la inflación. El resto de las partidas –programas sociales, subsidios económicos, salarios públicos, transferencias a las provincias y obra pública- le ganaron a la inflación acumulada en los 12 meses previos.

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Las partidas del llamado “Gasto Covid-19”, por la eliminación del IFE y del ATP, según la Oficina de Presupuesto de la Nación, en los primeros 11 meses de 2021, el “Gasto Covid” totalizó gastos por $ 414.813 millones (equivalente al 0,96% del PBI).

En noviembre, las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 55% del gasto operativo total, se incrementaron 2,2% interanual en términos reales (descontando la inflación). Sin embargo, en el acumulado de los primeros 11 meses del año la partida de “prestaciones sociales” registró una caída en términos reales (descontada la inflación) de 13%. 

En tanto, el rubro “Jubilaciones y pensiones” producto de la suspensión de la ley de movilidad previsional en 2020, los aumentos discrecionales por decreto presidencial y la “nueva” fórmula jubilatoria reflejaron una caída de 1,3% interanual -en términos reales-  en noviembre pasado. En los primeros 11 meses de 2021, la partida de “Jubilaciones y pensiones” cayó 5,7% respecto al mismo periodo de 2020.

El rubro “otros programas sociales” (que no incluye a la AUH) registró un incremento interanual de 17,4% en términos reales. En los primeros 11 meses del año esta partida se contrajo un 43% en términos reales.

En 2020 esta partida, por la pandemia, se multiplicó por 5,5 veces, y en 2021 está reduciéndose a la mitad. Es decir, se continua con esta tendencia cerrará el 2021 con un aumento de 175%, respecto al año 2019.

El gasto en salarios públicos volvió a crecer en términos reales. En noviembre pasado, crecieron 73,1% interanual (contra una inflación acumulada de 51,2%). Sin embargo, en los primeros 11 meses del año los salarios públicos apenas le ganan a la inflación y suben un 2% en términos reales, respecto al mismo período de 2020. Es decir, el gasto salarial corrió durante la mayor parte del año detrás de la inflación.

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Los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos se dispararon 139,6% en noviembre pasado – en términos nominales- producto del “cuasi-congelamiento” tarifario. En especial, los subsidios a la energía saltaron un 200,8% en noviembre. Es decir, casi se duplicaron en términos reales.

En los primeros 11 meses del año los subsidios económicos (energía principalmente, y en menor medida transporte) ascendieron a $ 1.220.979 millones. Es equivalente a 2,8% del PBI, un número por encima del “peso” de los subsidios económicos durante el 2016 (ver gráfico).

De continuar con esta tendencia la “mochila” de subsidios económicos llegaría a 3,2% del PBI en 2022 (2,5% del PBI correspondería a subsidios a la energía).

En el Presupuesto 2022 se proyecta que los subsidios a la energía pasarían a sólo 1,5% del PBI. Es decir, el ajuste es prácticamente de 1% del PBI. Y gran parte de ese “ahorro fiscal” se daría por el aumento y segmentación de tarifas de servicios públicos.

Los “gastos de capital” (obra pública) se dispararon en noviembre 171,1% respecto del mismo mes de 2020, en términos nominales. Es claro que en un año electoral el gasto en obra pública es un pilar de la recuperación económica.

En los primeros 11 meses del año, acumulan un incremento de 57% en términos reales (descontando la inflación). Sin embargo, la comparación es con el piso histórico de 2020, así que todavía están muy lejos de los niveles de 2015 o 2017.

Las “Transferencias a las provincias” subieron 91% interanual en noviembre (en términos nominales). Es equivalente a un incremento del 26,3%   en términos reales. En el acumulado de los primeros 11 meses de 2021, las transferencias a las provincias se recortaron 27% en términos reales.

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Por último, los pagos por intereses de la deuda subieron en noviembre 57,2% interanual, respecto al mismo período de 2020 en términos reales.

Vale destacar que el monto acumulado de los intereses de deuda en los primeros 11 meses del año ($ 668.590 millones), ya superaron a los gastos de capital -obra pública- $543.911 millones.

Los números fiscales cerraran el 2021 cerca de la meta de del ministro Martín Guzmán, quien probablemente haya negociado en secreto con el FMI para este año un déficit fiscal primario alrededor del 3%/3,3% del PBI.

El nivel de déficit primario de 2021 es igual al planteado en el Presupuesto de 2022. Es decir, si Guzmán tiene el “visto bueno” del staff del FMI, como él sostiene, para que en el acuerdo se fijo para 2022 un déficit fiscal primario de 3,3%, estaríamos ante un FMI gradualista en el plano fiscal.

Sin embargo, el ajuste fuerte para 2022 (del “Presupuesto truncando”) pasa por el financiamiento del déficit fiscal. Con un fuerte recorte en la emisión monetaria para asistir al Tesoro Nacional. Este año la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal total (incluyendo intereses de la deuda) rondaría el 4,4% del PBI frente al 7,3% que se llevó en 2020, cuando se dio el máximo impacto de la cuarentena sobre el derrumbe de la recaudación y la expansión plena del “gasto Covid”. . Para 2022 Guzmán había fijado en el proyecto de prespuesto un topo de la emisión para asistir al Tesoro de sólo 1,8% del PBI. Es decir, un “apretón monetario” fuerte.