En su más reciente editorial, Maximiliano Montenegro planteó el principal interrogante que hoy desvela a la política argentina: ¿Esta economía le garantiza a Javier Milei la reelección en 2027, como asegura Luis Caputo, o lo pone en serios problemas?.
El escenario actual de la economía de Milei presenta una dualidad muy marcada. Por un lado, los mercados financieros muestran un fuerte optimismo, pero por el otro, la economía real sufre un estancamiento que golpea directamente el bolsillo de los consumidores.
El contraste entre los mercados y la economía real
Desde la perspectiva financiera, el oficialismo tiene motivos para celebrar. El riesgo país tocó los 415 puntos, la cifra más baja de la actual gestión. Además, el Gobierno espera una buena noticia respecto a la inflación: consultoras privadas estiman que el índice del último mes perforará el 2%, ubicándose entre el 1,8% y el 1,9%, la cifra más baja desde mayo o junio del año pasado.
Sin embargo, Montenegro advirtió que la gran pregunta es si los sectores clave para generar empleo y poder de compra —como la industria, la construcción y el comercio— lograrán arrancar. A contramano del discurso oficial, que habla de récords de consumo, el economista señaló que esos datos “están muy lejos de la realidad y del bolsillo de la gran mayoría de los argentinos”.
Derrumbe del consumo: caída en autos y bienes durables
Los números oficiales son contundentes y reflejan una retracción severa. La venta de autos acumuló una caída del 10% en el primer semestre del año, frente al mismo periodo del año anterior, con un retroceso específico del 12,5% solo en el mes de junio.
La situación es aún más dramática en los bienes durables, muy atados al crédito y al poder adquisitivo. Según datos del INDEC, en el primer trimestre del año se registraron fuertes desplomes:
- Venta de electrodomésticos: -12,4%.
- Aires acondicionados: -27%.
- Celulares y tablets: -31% y -31,5% respectivamente.
- Ventiladores: -41%.
A su vez, el sector inmobiliario sufrió un fuerte impacto: en los primeros cinco meses del año, las escrituras con hipotecas cayeron un 37% en la Ciudad de Buenos Aires y un 31,7% en la Provincia de Buenos Aires.
Récord de morosidad: cifras que no se veían desde 2001
Esta parálisis comercial tiene su origen en la corrida cambiaria del año pasado, la disparada de las tasas de interés y la caída ininterrumpida del poder adquisitivo durante ocho meses consecutivos. Esto derivó en un salto exponencial del endeudamiento familiar.
Montenegro reveló un dato alarmante del Banco Central: en la Argentina hay casi 7 millones de personas en mora, de las cuales 2 millones cayeron en esa situación en los últimos ocho meses.
En el sistema bancario tradicional, la tasa de morosidad de las familias alcanzó el 12,7%. Según advirtió el periodista, para encontrar niveles similares hay que remontarse a la crisis de 2001, ya que estas cifras superan los registros de la pandemia, la crisis del gobierno de Macri y el conflicto de 2008.
Las Fintech y los jóvenes, en zona de riesgo
El panorama es aún más sombrío fuera del sistema bancario formal. Aquellos sin ingresos registrados suelen recurrir a las billeteras virtuales (Fintech), donde la morosidad se disparó del 8% al 32%. Esto significa que uno de cada tres créditos otorgados por estas plataformas está impago.
El segmento más golpeado es el de los jóvenes menores de 35 años: el 40% de los que tomaron préstamos en billeteras virtuales hoy no puede pagarlos.
El desafío del Gobierno para 2027
Frente a este escenario, Montenegro trazó el verdadero desafío de la economía de Milei: ¿cómo hace el Gobierno para reactivar el motor del crédito cuando casi una de cada tres personas quedó fuera del juego?. Estos consumidores hoy solo pueden aspirar a refinanciar sus deudas, no a sacar un crédito nuevo para reactivar el consumo.
La discusión principal en los próximos meses será definir las prioridades del oficialismo. La clave estará en si la gestión libertaria seguirá concentrada en el dólar, en acumular reservas y en bajar el riesgo país, o si logrará que la economía empiece a moverse para que esa actividad llegue al bolsillo de los votantes y se traduzca en una ventaja electoral para 2027.



