Economía

¿Reactivación o peligro de descalce? El análisis de Redrado sobre los créditos en dólares

El gobierno de Milei flexibilizó una histórica restricción de la convertibilidad para "meterle combustible" a la economía real. Sin embargo, el expresidente del Banco Central advierte sobre el impacto "marginal" de la medida y los riesgos latentes de no realizar reformas de fondo.

¿Reactivación o peligro de descalce? El análisis de Redrado sobre los créditos en dólares

El ministro de Economía, Luis Caputo, sacó al Gobierno del piloto automático con un anuncio que rompe un tabú financiero de 25 años: la flexibilización de los créditos en dólares en el sistema bancario argentino. Tras el estallido de la convertibilidad en 2001, los depósitos en moneda extranjera solo podían prestarse a exportadores para evitar crisis sistémicas. Hoy, urgidos por una recesión que golpea la calle y erosiona el humor social en las encuestas, el equipo económico busca habilitar que hasta un 15% de estos depósitos se destine a sectores no exportadores, como la construcción y el sector automotriz.

Frente a este escenario, la gran incógnita planteada por Maxi Montenegro en su editorial abre el debate de fondo: ¿Alcanza esta medida para reactivar una economía real ahogada por la morosidad en pesos, o abre la puerta a un peligroso descalce de monedas para los depositantes?

Para desarmar estas tensiones, Martín Redrado, expresidente del Banco Central y director de Fundación Capital, visitó los estudios de La Nación Más y dejó definiciones tajantes sobre el verdadero alcance de la flexibilización, la morosidad familiar y el camino para reactivar el país.

El impacto real en la calle: “Pega en el margen”

A pesar del optimismo oficial, Redrado fue sumamente cauto respecto al potencial dinamizador de la medida. “La economía no arranca y, ante la imposibilidad de expandir el crédito en pesos por los niveles de morosidad, el Gobierno intenta utilizar los dólares ociosos. Sin embargo, a mi juicio, esto pega en el margen. No veo que esta medida vaya a cambiar el curso del Producto Bruto Interno (PBI)”, advirtió el economista, sugiriendo que solo sectores muy específicos, como desarrollos inmobiliarios y constructoras de grandes centros urbanos, podrían capturar algún beneficio.

Frente a la pregunta clave de Montenegro sobre el temor de los depositantes a que se presten dólares a quienes no generan ingresos en divisas, Redrado reconoció el peligro: “El riesgo de descalce de monedas está claro”.

Para el economista, la garantía de los ahorristas dependerá exclusivamente de una supervisión rigurosa:

  • Pruebas de tensión: La Superintendencia de Bancos debe someter a las empresas tomadoras de crédito a escenarios extremos (por ejemplo, evaluar su capacidad de repago si el tipo de cambio se devalúa un 100%).
  • Transparencia total: Publicar informes mensuales o trimestrales de solvencia y liquidez para blindar la confianza y desactivar cualquier fantasma de corrida cambiaria.

¿Tasas del 5% para sacar los dólares del colchón?

El Gobierno también proyecta esta normativa como un puente para impulsar el blanqueo de capitales, tentando a los argentinos a depositar sus ahorros informales a cambio de tasas atractivas. ¿Pero cuál es el número mágico para que el “colchón” vuelva al banco?

Redrado hizo una comparación fría con los mercados internacionales: “Hoy un bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años, que representa liquidez total, rinde algo más del 5% anual. Cualquier tasa de depósito bancario en dólares menor al 5% en Argentina será poco atractiva para el ahorrista”. Si los bancos logran captar fondos a esa tasa, estima que las empresas podrían financiarse en dólares en torno al 8% anual, una cifra enormemente inferior a las asfixiantes tasas del 45% o 50% real que enfrentan en pesos.

Plan B y B: El shock impositivo que propone la Fundación Capital

Ante la reticencia del Gobierno a emitir pesos por temor a una corrida cambiaria, Maxi Montenegro insistió en la encrucijada: si el crédito en pesos no arranca y la flexibilización del dólar es marginal, ¿cómo se reactiva el consumo?

Redrado argumentó que Argentina sufre una crisis estructural de costos (impositivos, logísticos y financieros) y presentó la propuesta integral de la Fundación Capital, denominada Plan B y B (Blanqueo y Baja de Impuestos Simultánea):

  1. Reducción de impuestos al trabajo: Bajar la carga impositiva sobre los salarios registrados del 18% al 9% de manera inmediata, devolviendo un 9% directo de poder de compra al bolsillo del trabajador sin necesidad de emitir un solo peso.
  2. Financiamiento de la transición: El economista propuso vender en bloque las acciones de empresas privadas que posee el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES (estimadas en unos USD 12.000 a 13.000 millones). Redrado cuestionó el modelo kirchnerista de retener acciones para “poner directores” y defendió que, en una economía de libre empresa, esos recursos deben usarse para financiar la transición fiscal y fondear créditos hipotecarios y de largo plazo en pesos.

Alivio para deudores: “No hay que poner un peso, hay que sacar la soga del cuello”

Un punto crítico abordado en la entrevista fue la morosidad récord de las familias argentinas en tarjetas de crédito y préstamos personales, producto del colapso de las tasas de interés al 120% implementadas el año anterior.

Redrado enfatizó que el Banco Central no puede desentenderse de una situación generada por sus propias decisiones de política monetaria. Para solucionarlo sin gasto fiscal, propuso una norma regulatoria urgente:

  • Congelar la calificación de deudor: Permitir que los deudores que muestren voluntad de pago y estén renegociando plazos y cuotas con sus bancos permanezcan en “Situación 1” (regular), en lugar de ser rebajados a situaciones de morosidad (2 o 3).
  • Beneficio mutuo: Al no degradar la cartera, los bancos evitan tener que previsionar pérdidas (lo que restringe su capacidad de prestar), las familias conservan sus tarjetas de crédito operativas, y se acomodan las cuotas a la realidad salarial (por ejemplo, estirando los plazos de pago).

Perspectiva cambiaria y política: Sin vuelta al pasado

Para cerrar, y de cara a un año electoral históricamente propenso a la dolarización, Redrado señaló que el Banco Central tiene una “ventana de oportunidad” de aquí a fin de año para regresar a los mercados voluntarios de crédito internacional. Obtener entre USD 5.000 y USD 6.000 millones para prefinanciar los vencimientos del próximo año desarticularía la especulación cambiaria sin depender exclusivamente del humor de la administración de Estados Unidos.

A nivel político, el economista dejó un mensaje de optimismo estructural para los inversores: “Estoy convencido de que no hay vuelta al pasado. Lo veo incluso en mis clientes con dificultades financieras; pierden plata o renegocian deudas, pero nadie quiere retroceder. Si no hay oferta electoral competitiva que represente el pasado, la tensión cambiaria será manejable”.