En una entrevista profunda y reveladora en MMD, conducido por Maximiliano Montenegro, el empresario Luciano Galfione, dueño de Textil Galfione, trazó un diagnóstico demoledor sobre la crisis de la industria textil en Argentina. Con cifras alarmantes y una radiografía cruda de la calle, Galfione desarmó el relato macroeconómico oficial y expuso la brecha que separa las planillas de Excel de la realidad cotidiana de las pymes y los trabajadores.
La brecha entre la macro y el bolsillo: “Muchos analistas viven en Disney”
La entrevista comenzó con una pregunta clave de Maximiliano Montenegro, quien buscó indagar en la contradicción de los precios del sector textil:
La pregunta de Maxi Montenegro: “¿Cómo está la situación hoy en tu sector y en general en las pymes? Vengo contando que el textil es el ancla de precios; la inflación de indumentaria en julio tuvo deflación y viene a menos de la mitad de la inflación general desde el inicio del gobierno de Milei, mientras los servicios regulados suben al doble o triple. ¿Cómo impacta esto?”
Galfione no dudó en calificar el escenario actual de manera contundente: “La situación sigue siendo calamitosa”. El empresario detalló que la utilización de la capacidad instalada en las fábricas textiles apenas roza el 40%, una parálisis productiva que ya ha tenido consecuencias devastadoras para el empleo: más de 25.000 puestos de trabajo perdidos y el cierre de más de 800 empresas en un proceso que “parecería ser que no tiene fin”.
Para el titular de Textil Galfione, la crisis afecta a cualquiera que intente producir en el país. En ese sentido, criticó con dureza a los funcionarios y consultores que celebran las variables financieras abstractas:
“Yo creo que viven en Disney. El pibe que labura en mi fábrica y que viene todos los días a las 6 de la mañana no compra bonos, no sabe nada de eso. Lo único que sabe es si llega a fin de mes, si puede pagar la luz y el gas —que hoy no puede— o si le alcanza para comprar comida. La Argentina verdadera se endeuda con la tarjeta de crédito y esa crisis se está profundizando”.
El duro cruce a Luis Caputo: responsabilidad matemática en la caída industrial
Uno de los momentos más tensos de la entrevista ocurrió cuando Montenegro abordó la postura del gobierno nacional hacia la industria y la controvertida frase del ministro de Economía, Luis Caputo, quien tildó de “tarados” a quienes defienden la protección industrial.
La pregunta de Maxi Montenegro: “¿Vos ves que el gobierno tiene desprecio por el tema de la industria? Caputo el otro día dijo ‘los tarados que hablan de la industria’…”
Galfione calificó la declaración del ministro como “un insulto directamente abierto a millones de trabajadores que viven del sector industrial” y “una falta absoluta de respeto”. Sin embargo, más allá del agravio, el empresario refutó los argumentos de Caputo utilizando estadísticas históricas y la propia gestión del ministro:
- La falacia de los 12 años: Caputo argumentó que la industria cayó un 10% en los últimos 12 años para descalificar al sector.
- La responsabilidad del ministro: Galfione desglosó que en el período de Caputo como funcionario bajo el gobierno de Mauricio Macri (2016-2019), la industria se contrajo un 13%.
- La crisis actual (2023-2025): En lo que va del actual esquema económico, el sector ya ha perdido más del 10% de su volumen.
“Si sumamos esas dos gestiones, tenemos una caída del 23%. Es decir, el ministro Caputo es responsable directo de un derrumbe que triplica o duplica la caída total de la década. En los períodos donde él no estuvo, la industria argentina creció. Si tiene que buscar responsables de que la industria haya caído, debería hacer una retrospectiva y fijarse quién gobernó en esos años”.
Precios de Miami con salarios argentinos: el drama del consumo interno
La discusión sobre la competitividad sistémica de la economía argentina ocupó un rol central en el debate. Ante la premisa oficial de que la desregulación y la baja de aranceles de importación beneficiarán a los consumidores, Galfione expuso la falsedad de esa teoría en el contexto local.
La pregunta de Maxi Montenegro: “¿Cuál es el problema principal que tienen hoy las pymes?”
Para Galfione, la respuesta es simple: “No hay consumo, Maxi. A la gente no le alcanza el mango”. Aunque el presidente Javier Milei asegure que Argentina cuenta con uno de los mejores salarios de Latinoamérica, el empresario advirtió que los costos de vida locales son “más altos que en Inglaterra”
Como ejemplo gráfico, señaló que productos básicos como la leche llegan a costar hasta cinco veces más en Argentina que en Londres, lo que pulveriza cualquier poder adquisitivo. Esto genera un escenario donde quienes tienen alto poder adquisitivo viajan al exterior y se sienten “reyes” gastando en Miami, mientras que consumir en el mercado local resulta inaccesible.
La falacia de la importación barata y la paradoja textil
Galfione también desmitificó el supuesto beneficio de la apertura de importaciones ilimitadas, explicando por qué no se traduce en precios más bajos y sí en destrucción de empleo:
“Si le bajamos los impuestos a las importaciones sin resolver los problemas de fondo, es el jaque mate para las pymes. Hoy las zapatillas Nike son todas de Vietnam, ya no se fabrican en Argentina. Vayan a una casa de deportes y fíjense si valen lo mismo que en Miami: siguen valiendo el doble. Lo único que logramos es perder empleo argentino sin solucionar el precio para el consumidor. El problema de la falta de competitividad sistémica lo tiene el Estado con sus impuestos y costos, no el productor”.
Esta asfixia del consumo ha generado un fenómeno inédito e ilustrativo de la parálisis económica: la paradoja de teñir telas importadas. Galfione, cuya empresa produce hilados y tejidos que vende a confeccionistas, reveló que hoy subsiste realizando tareas inusuales:
“Muchos importadores me están mandando tela importada para que la retiña de otros colores o se la termine de otra manera. Ni siquiera lo importado se está vendiendo. El importador se sobrestockeó tanto que no sabe qué hacer con la tela de invierno, y me la trae para que la procese para el verano. Esa es la demostración más cruda de que la economía real está completamente parada”.
“No existe país desarrollado en el mundo que no sea industrial”
Hacia el final de la charla, Galfione cuestionó la teoría de que el crecimiento de sectores dinámicos como el agro, la minería o el petróleo “derramará” automáticamente sobre el resto de la población.
Con una población de 47 millones de habitantes, el empresario enfatizó que ningún país de ese tamaño se ha desarrollado sin una industria manufacturera y un mercado interno fuerte que actúe como plataforma. “El mercado interno vigoroso es la única manera de diluir costos fijos para después poder proyectarse y exportar”. El abandono de esta premisa elemental de la economía real, concluyó, solo profundiza un círculo vicioso de desempleo, endeudamiento familiar y destrucción del entramado pyme argentino.
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