En una nueva emisión de MMD, el periodista Maximiliano Montenegro dialogó con Héctor Torres, ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), para analizar a fondo el estado de las negociaciones entre Argentina y el organismo multilateral. Desde la sorpresiva gira de Kristalina Georgieva hasta el debate por el atraso cambiario y el impacto geopolítico del alineamiento del presidente Javier Milei con Donald Trump, los expertos desmenuzaron el escenario económico que se avecina.
La visita “rockstar” de Kristalina Georgieva a la “fábrica de divisas”
El encuentro comenzó con una observación de Montenegro sobre el inusual perfil que adoptó la titular del FMI durante su acercamiento a la Argentina. “Cristalina viene como una rockstar”, señaló el conductor, recordando que en épocas pasadas los representantes del Fondo generaban manifestaciones de rechazo, mientras que hoy Georgieva “se reúne con estudiantes, va a Vaca Muerta, participa de la reunión de gabinete e interpela a los periodistas”.
Para Torres, esta actitud representa “un apoyo político muy evidente para el gobierno”. El exfuncionario del organismo explicó que la visita a Vaca Muerta no es casualidad: “Es un viaje a la fábrica de divisas que tenemos, que hace que nuestro país esté hoy más cerca del riesgo de una ‘enfermedad holandesa’ que del riesgo de las crisis de balanza de pagos recurrentes a las que estamos acostumbrados”.
Torres subrayó que tanto el Gobierno como el FMI comparten un objetivo central: “El Fondo quiere que el Gobierno tome dinero en el mercado de capitales, y el Gobierno quiere que baje el riesgo país para decidirse a salir al mercado”.
¿Qué busca el FMI con la deuda argentina?
Ante este panorama, Montenegro planteó una de las grandes dudas del mercado: “¿El mercado quisiera que Kristalina Georgieva anuncie que los 6.000 millones de dólares netos que hay que pagarle de acá a fin del año que viene al FMI se refinancian?”.
La respuesta de Torres fue contundente respecto a la necesidad del organismo de reducir su riesgo con el país. “El Fondo tiene más del 30% de la cartera crediticia expuesta con un solo país que somos nosotros”, advirtió. Por lo tanto, el objetivo principal del organismo con sede en Washington es “que el país deje de pedirle plata al Fondo y pueda entrar al mercado de capitales”. Ampliar el crédito a la Argentina “tiene un costo político muy alto”, sentenció Torres.
Atraso cambiario: ¿Argentina está cara en dólares?
Uno de los puntos más calientes de la charla fue el nivel del tipo de cambio. Montenegro recordó el reciente episodio donde el vocero presidencial sugirió que el dólar podría irse a “$1700 o $1800 en los próximos meses”, lo que generó ruido interno y una mayor demanda en los dólares paralelos.
Torres fue claro sobre el encarecimiento del país en moneda dura: “La Argentina está cara en dólares seguro, sin duda”. Para graficarlo, el ex director del FMI comparó los precios locales con los de Suiza: “Ginebra es caro y siempre fue más caro que Argentina. (…) Cuando voy a Punta del Este me doy cuenta que los precios son más o menos parecidos”.
Aunque aclaró que no cree que “el Fondo esté pidiendo una devaluación”, Torres afirmó que el organismo seguramente estaría más conforme con una moneda más competitiva. “Yo estoy seguro de que el Fondo considera que un tipo de cambio competitivo favorecería esa transición entre la destrucción y la creatividad de la que habla el presidente, sobre todo en el marco de una guerra comercial y de un país que no tiene recursos fiscales”.
Geopolítica y el “prestamista de última instancia”
Finalmente, la conversación giró hacia la política exterior de Javier Milei, sus recientes exabruptos hacia el presidente brasileño Lula da Silva y su fuerte alineamiento con Estados Unidos.
Montenegro analizó que, de cara a un año electoral, Milei busca enviarle una señal a Donald Trump “de que juega con todo, no importan los costos, porque sabe que necesita a Trump el año que viene como el único prestamista de última instancia viable que tiene la Argentina”. El periodista concluyó que enfrentar un año electoral sin un respaldo externo fuerte “es un riesgo enorme”.
Por su parte, Torres coincidió en que detrás de estas tensiones diplomáticas puede estar la influencia de Trump, según le comentaron allegados políticos en Brasil. Sin embargo, advirtió sobre los peligros de esta estrategia: “Alinearse tan automáticamente, tan desembozadamente con Trump tiene un costo para nosotros. […] En algún momento te la cobran”.
El escenario queda abierto, pero la lectura de ambos expertos deja una certeza: el FMI apoya el rumbo, pero espera que el mercado privado sea quien financie el futuro argentino.