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Milei vence la maldición del tercer año

Maxi Montenegro y Martín Genero analizan cómo Javier Milei esquiva la crisis del tercer año con superávit fiscal y comercial, pero enfrenta el freno de la recesión, la mora y la dolarización.

En la historia reciente argentina, el tercer mandato de una gestión suele ser el momento clave en que se desencadenan las mayores turbulencias económicas. Le ocurrió a Cristina Fernández de Kirchner en 2014 con la devaluación e inflación al 40%, a Mauricio Macri en 2018 con la corrida cambiaria y el salto del dólar de $20 a $35, y a Alberto Fernández en 2022 con la crisis de la deuda en pesos y la disparada de la brecha. Sin embargo, Javier Milei se encamina a romper la maldición del tercer año sin crisis cambiaria ni aceleración inflacionaria.
En un nuevo análisis editorial en Plan, Maxi Montenegro junto a Martin Genero repasó las fortalezas que blindan al Gobierno, pero también las incógnitas operativas que mantienen trabada a la economía real.

El dique de contención: superávit fiscal y comercial

A diferencia de otros períodos con supercosechas o ingresos excepcionales que terminaron mal, el pilar central del esquema actual reside en la simultaneidad del superávit fiscal y el superávit comercial. Para Montenegro, estos “superávit gemelos” funcionan como un dique de contención absoluto frente a cualquier riesgo de estampida cambiaria en el corto plazo.
Sin embargo, el contrapeso estructural sigue estando en la conducta histórica de los argentinos: la dolarización del ahorro privado. Con compras netas de dólares de particulares que oscilan entre los USD 3.000 millones y USD 3.400 millones mensuales, los divisas no fluyen hacia el circuito productivo, sino que permanecen fuera del sistema bancario o en el colchón.
Como rescata la consultora Macroview en sus informes, “la falta de pesos llegó para quedarse”. Esto se debe a que la prioridad oficial es sostener la estabilidad cambiaria y el proceso de desinflación, evitando liberar emisión o relajar excesivamente la política monetaria.

El “auto en el taller” y los adoquines: la mirada de Martín Genero

Sobre el rumbo monetario y la resistencia del Ejecutivo a liberar pesos, Martín Genero especialista financiero de Clave Bursátil aportó dos metáforas centrales para comprender la lógica oficial y la inercia del mercado argentino:
  1. El auto en el taller mecánico: Ante la demanda de varios sectores productivos para que el Gobierno aplique estímulos y reactive la actividad, Milei sostiene que la economía “está en el taller”. “No necesita combustible porque, hasta que no se arregle, si la hacés arrancar así se va a chocar”, explicó Genero sobre la postura presidencial de no aflojar el tornillo monetario.
  2. La calle de adoquines: Respecto al atesoramiento constante de divisas por parte de la sociedad, Genero remarcó que cualquier programa económico debe diseñarse contando con esa característica. “Es una calle de adoquines: vas a tener que hacer el auto para andar ahí, porque la compra de dólares alrededor de los USD 3.000 millones mensuales no se va a ir, ni siquiera en el escenario de mayor calma posible”, enfatizó.

Tasas elevadas, morosidad y el llamado de atención del Banco Central

El freno a la liquidez de pesos y la desinflación provocaron un fenómeno particular: la suba de la tasa de interés real para las familias y pymes. Aunque la tasa nominal cayó respecto a los picos de crisis, al descender la inflación a un ritmo más rápido, el costo del crédito en términos reales se mantiene cerca de tres cuartas partes de su nivel máximo.
Esta situación encendió las alarmas dentro de la propia autoridad monetaria. Durante las jornadas del IAEF, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, expuso que el costo financiero induce a la mora en las familias y pidió a los bancos privados que reconozcan las pérdidas y aceleren refinanciamientos a tasas sustancialmente menores y plazos más largos, en lugar de trasladarle el costo de los morosos a los nuevos tomadores de crédito.
Evolución de variables clave (Datos editorial Plan M):
• Pagos de importaciones: ~USD 6.000 millones/mes (niveles bajos por menor actividad industrial).
• Compra bruta de dólares particulares: ~USD 3.000 a 3.400 millones/mes.
• Crédito corporativo y dólares: En recuperación y aceleración selectiva hacia sectores exportadores.
• Crédito en pesos a familias: Muy apretado con tasas reales de entre 50% y 60% anual.


Conclusión: estabilidad en el tercer año, reactivación en suspenso

El diagnóstico de Maxi Montenegro deja una conclusión clara: Javier Milei logra vencer la maldición del tercer año al eliminar el riesgo de un colapso cambiario. No obstante, el precio de ese blindaje fiscal y monetario es una recuperación heterogénea donde solo el 15% de los sectores hiperdinámicos (energía, minería, agro) traccionan, mientras el mercado interno navega en una liquidez ajustada. Sin un abaratamiento real del crédito en pesos para familias y pymes, la economía del año electoral mantendrá en suspenso una reactivación masiva.