En una entrevista a fondo, Maxi Montenegro abrió la charla indagando sobre el sentido del discurso reciente del titular de la Unión Industrial Argentina: “¿Cuál es el concepto que transmitiste en la UIA? Fue un discurso donde dijiste que querías un puente en la transición para la industria”. Ante la consulta, Martín Rappallini explicó que la Argentina atraviesa un cambio estructural indispensable tras acumular décadas de distorsiones impositivas, financieras, regulatorias y de infraestructura. Sin embargo, advirtió que en este proceso de estabilización y apertura se afecta directamente a los sectores de transables, por lo que resulta indispensable construir una vía de amortiguación para evitar el cierre de fábricas y la pérdida de puestos de trabajo
La “mochila de impuestos” y el costo argentino frente a los vecinos
Durante la charla, Maxi Montenegro planteó las severas dificultades del esquema actual, caracterizado por “un dólar barato, altos impuestos, poca demanda y servicios que van muy por arriba de los precios de los transables”. Ante este panorama, donde el periodista remarcó que “una cosa es achicar la rentabilidad y otra cosa es no tener rentabilidad”, Rappallini graficó la asfixiante situación impositiva local:
“La metáfora que yo uso es la de una mochila de piedras”, graficó el dirigente de la UIA. “Somos campeones mundiales de presión fiscal con 56 puntos”. Hoy en la Argentina nos cuesta fabricar un 30% más caro que en Brasil por todas estas distorsiones”.
Rappallini detalló que, mientras Paraguay tiene la mitad de los impuestos y Brasil y México gozan de una presión fiscal notablemente inferior, el industrial argentino debe competir con esas asimetrías a cuestas mientras los sectores transables (industrial e importador/exportador) es el que más sufre.
Rappallini: El 85% de los industriales no quieren volver atrás
La amenaza global: ¿China busca quedarse con toda la industria?
El debate sobre la apertura de importaciones ocupó un rol central en la entrevista. Ante la pregunta de Maxi Montenegro sobre si la agresiva estrategia de China podría terminar por “quedarse con el sector automotriz” y de alta tecnología, Rappallini fue contundente al alertar que el gigante asiático produce actualmente el “55% del acero, aluminio y el plástico de los autos a nivel global, con capacidad para llegar al 100%”.
Montenegro argumentó provocativamente si no sería mejor para el consumidor liberar la importación para acceder a autos chinos más baratos y de mejor calidad. Rappallini respondió con firmeza:
“Se están dando cuenta de que después no hay libre comercio. Porque si tenés a uno que fabrica para todo el mundo, después pone el precio que quiere y se acabó el libre comercio”. Además, denunció el ritmo de desembarco asiático: “Hay 35 marcas chinas ya acá… se están abriendo más concesionarias chinas que McDonald’s en Argentina”.
Destruir las capacidades de transformación en tu país es “una declaración de pobreza”. La cultura rentista vs la cultura de crear valor
Rappallini enfatizó que resignar la producción manufacturera bajo una lógica netamente financiera es un grave error estratégico. Al respecto, recordó su reciente discurso gremial y afirmó:
“Destruir las capacidades de transformación… es una declaración de pobreza. Cuando un país pierde la capacidad de transformación, a la larga pierde la capacidad de generar riqueza”.
Para ejemplificar esta deriva, citó el debate actual en Europa: “En Italia se está discutiendo mucho la cultura rentística o la cultura de generación de valor. Muchas empresas italianas están comprando fondos financieros. Lo que advierten es que se ganará renta, pero se va a perder la imaginación y la creatividad italiana”.
Libre mercado es competencia leal: Hoy tenés impuestos asfixiantes, subsidio extranjero y contrabando
Rappallini aclaró que la UIA no está pidiendo proteccionismo ciego, sino un escenario de competencia equitativa. “Libre mercado es cuando vos generás las condiciones para que haya competencia leal. Si no, destruís las leyes de competencia”, apuntó. Actualmente, el titular de la UIA comento que la industria local compite contra:
- Subsidios estatales extranjeros: China subsidia sus exportaciones en un volumen estimado de entre 7 y 8 puntos de su PBI.
- Contrabando masivo: “Hoy tenés galpones en el Gran Buenos Aires donde comprás heladeras por WhatsApp”, denunció Rappallini, estimando que existen sectores con hasta un 50% de contrabando.
- Incoherencias arancelarias internas: “Hoy se bajan a cero el arancel de importación del producto final pero mantiene aranceles altos en los insumos para fabricar, ademas de los impuestos internos”.
Caputo: Argentinos pagaban 2, 4, 10 veces más por productos
En otro bloque de la entrevista, Maxi Montenegro introdujo las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien justificó la apertura arancelaria señalando como “inmoral e injusto” que los argentinos pagaran bienes nacionales “a dos, tres, cuatro o diez veces su valor”.
Rappallini se mostró de acuerdo con la necesidad de superar el viejo modelo cerrado, pero aclaró los roles históricos:
“Yo soy muy crítico de lo que se llama ‘industrialismo’ del pasado”. “Tuvimos un modelo donde el motor era el Estado: cerrabas la economía pero aumentabas los impuestos al 56%, te paraban las plantas, no podías manejar la productividad, tenías problemas financieros, de infraestructura y falta de seguridad jurídica”. “Ese modelo anterior no funcionó, y los principales que lo sufrimos fuimos los industriales”.
Lo “importante” es que tenemos un tejido empresario que sobrevivió a un proceso complejo de no crecimiento
Frente a la crisis actual, el titular de la UIA rescató la resiliencia del sector productivo local, contrastando la realidad argentina con un panorama de desintegración total.
“Lo importante de la Argentina es que tenés un tejido empresario que sobrevivió a todo un proceso muy complejo y ahora queremos participar de esta normalización”.
Para magnificar este logro, Rappallini hizo mención al caso venezolano: “Es como los precios de Venezuela cuando tuvieron todos esos descalabros: se terminaron cerrando 300.000 empresas y hoy tenes construyendo el nuevo capitalismo a toda la misma gente que fue parte de toda la corrupción venezolana”. En cambio, la Argentina aún conserva un valioso tejido empresario que sobrevivió a décadas de estancamiento y que hoy queremos participar de esta normalización.
Sin embargo, el costo de la actual recesión ya se siente con fuerza en las planillas de empleo. Rappallini repasó junto a Montenegro cifras alarmantes del impacto contractivo: “La industria perdió 90.000 puestos de trabajo formales desde el 2023, principalmente en los rubros textil, metalmecánica, autopartista y maquinaria”. En tanto, el sector de la construcción arrastra una pérdida de entre 60.000 y 80.000 empleos, con un desplome del consumo de cemento de entre el 20% y el 25% comparado con los niveles del año 2022
El “Puente Industrial” de 7 puntos, medidas de reactivación y la respuesta del gobierno
Frente a la caída de actividad y la pérdida de miles de empleos industriales desde 2023, la UIA elevó una propuesta concreta de “Puente Industrial” de 7 puntos .
Este plan plantea acelerar la reactivación económica mediante créditos al consumo, al capital de trabajo y a la inversión, sin alterar el orden macroeconómico ni la baja de la inflación. Adicionalmente, proponen una ley para el sector industrial transable o un pacto fiscal industrial federal para la competitividad que involucre de forma urgente a la Nación y a los gobernadores provinciales para coordinar tributos internos como Ingresos Brutos.
Durante la entrevista, el periodista Juan Pablo Marino indagó sobre la salud del vínculo político con el Poder Ejecutivo: ¿Cómo quedó la comunicación con el gobierno, entendiendo que casi ningún funcionario de primera línea asistió al acto de la UIA y que Javier Milei ratificó que no va a flexibilizar el rumbo?.
Rappallini desdramatizó la frialdad política y ratificó la vocación de diálogo del sector:
“Nosotros, por supuesto, vamos a seguir dialogando. Tenemos contacto permanente semanal con el secretario de Industria, Pablo Lavigne, y ya tenemos una reunión pedida con el ministro Luis Caputo”. “Creemos que la propuesta del puente es positiva para que la transición sea más benévola con un montón de sectores que hoy están sufriendo”.
Rappallini: “Hoy no compiten las empresas, compiten los sistemas”
El dirigente de la UIA concluyó explicando un concepto clave que define el comercio global moderno, apoyado en análisis de pensadores internacionales:
“Ya no compiten las empresas de forma aislada, compiten los sistemas enteros”. “Si el Estado de un país decide no adaptar sus condiciones impositivas, financieras y de infraestructura a los estándares globales, está renunciando de antemano a tener industrias”.
Para graficar este punto, Rappallini citó dos modelos internacionales:
- La industria audiovisual en Colombia: Cuenta con un esquema de devolución de impuestos diseñado específicamente para competir globalmente. “Si obligás a que un productor audiovisual tribute bajo el mismo régimen que un restaurante local, estás matando a un sector transable”.
- El modelo impositivo de Irlanda: Considerado uno de los países más liberales del mundo, aplica un impuesto diferenciado del 10% para sectores transables globales (como tecnología y farma), mientras mantiene un 45% para las actividades de la economía interna. “A los que compiten globalmente se les deben dar condiciones globales para competir”, concluyó el empresario.
“El 75% de la economía no compite con el mundo a diferencia de los sectores transables. La industria no plantea volver al pasado. Planteamos mirar cómo funciona el mundo actual y acompañar a los sectores más golpeados. En cualquier plan de estabilización al abrir la economía, el sector más perjudicado siempre es el transable. Acompañemos al transable en esa reconversión”, concluyó Rappallini con un llamado a la reflexión.