El avance silencioso pero constante de las corporaciones petroleras extranjeras en las aguas circundantes de las Islas Malvinas ha encendido las alarmas en la agenda soberana de la Argentina. El proyecto Sea Lion, liderado por empresas británicas e israelíes, ha dejado de ser una simple promesa de exploración para convertirse en una inminente realidad de producción masiva. En un reciente programa de MMD, Maximiliano Montenegro dialogó con el especialista en energía Juan José Carbajales para desentrañar las claves económicas, geopolíticas y soberanas detrás de este millonario negocio en el Atlántico Sur.
¿Qué es el proyecto Sea Lion y por qué es irreversible?
El proyecto de explotación de hidrocarburos se localiza en la cuenca norte de las Islas Malvinas, aproximadamente a 200 kilómetros de la costa de las islas. Según explicó Carbajales, su historia comenzó hace unos 15 años: “Se trata de un proyecto de explotación de hidrocarburos… descubierto en 2010… por la empresa británica Rockhopper”.
Tras un extenso derrotero para alcanzar la fase de explotación, en el año 2020 la compañía británica se asoció con Navitas Petroleum de Israel, que asumió el rol de operadora y la mayoría accionaria. La gran bisagra del proyecto se dio a fines de 2025: “En diciembre del año pasado ambas compañías anuncian que llegaron a la decisión final de inversión (FID), que es el pasa o no pasa. A partir de ahora ya no hay vuelta atrás; este proyecto se concreta”. Esta decisión implica el traslado de infraestructura compleja y logística, incluyendo la instalación de una plataforma flotante para extraer el crudo.
El “informe con declaraciones de Milei” a inversores en Malvinas
Durante la entrevista, Maximiliano Montenegro introdujo una de las aristas más sensibles y controvertidas del conflicto:
“¿Cómo es que la empresa británica y la empresa israelí presentaron en su informe a los inversores las declaraciones de Milei?”
Juan José Carbajales confirmó la existencia de este informe público para los accionistas de Navitas (que cotiza en Tel Aviv) y Rockhopper (en Londres): “Citan declaraciones del presidente Milei… diciendo que habrá que ver que los malvinenses decidan ser argentinos, como poniendo la pelota en los deseos de los isleños”. El especialista detalló que en un conference call con inversores, el CEO de Navitas aseguró que el Estado argentino no se opuso activamente a la operatoria petrolera, interpretando la falta de acciones concretas de la gestión argentina como una señal de viabilidad política.
Ante esto, en su momento, la Cancillería argentina solo emitió una protesta formal por canales diplomáticos sin mayores repercusiones. Aunque recientemente el Gobierno nacional mostró una postura discursiva más dura apelando al marco legal de sanciones (leyes de 2012-2014), exfuncionarios como Matías Kulfas advirtieron en redes sociales que este cambio de posición “tardó mucho” y llega cuando Navitas ya aceleró el proyecto Sea Lion tras la inacción de los meses previos.
¿De qué tamaño es el negocio petrolero de Malvinas?
A pesar de que el Reino Unido busca consolidar este protectorado, las empresas involucradas no pertenecen al grupo de las grandes corporaciones mundiales de petróleo (majors). Carbajales las catalogó como firmas medianas que asumen un doble riesgo: el geológico (propio de la actividad en aguas profundas y hostiles) y el geopolítico (por operar en una zona con disputa activa de soberanía). “Son compañías que arriesgan mucho para después ganar mucho. Hasta ahora les ha ido bien porque avanzaron sin mayores restricciones”.
Maximiliano Montenegro aportó un interrogante crucial sobre el impacto de estas operaciones en el presupuesto de la corona británica y las islas:
“Es un proyecto que es muy buscado por el gobierno de la isla… porque significa recaudar por 40 años hasta 8.000 millones de dólares de regalías e impuesto a las ganancias… Me imagino que los británicos querrán no seguir financiando directamente desde el tesoro británico a las islas”.
El impacto en cifras:
- Regalías e Impuestos: Estiman un ingreso de hasta USD 8.000 millones durante cuatro décadas para las islas, transformando de raíz la economía de una población de apenas 3.000 habitantes (de los cuales 1.000 son militares) ante el declive de la actividad pesquera.
- Capacidad de Producción: En su pico de rendimiento, el yacimiento podría generar unos 200.000 barriles diarios de crudo.
- Comparación con Argentina: Aunque representa una cifra monumental para el archipiélago, equivale a poco más del 22% de la producción actual argentina (unos 900.000 barriles por día) y alrededor del 13% de la meta nacional de alcanzar los 1,5 millones de barriles diarios. Carbajales lo comparó en volumen con “una de las mejores áreas de Vaca Muerta”.
Acciones positivas y defensivas: ¿Cómo debe reaccionar Argentina?
Ante un escenario donde las plataformas petroleras se configuran como verdaderas “ciudades flotantes” en el Atlántico Sur, Carbajales reflexionó sobre las alternativas que tiene la República Argentina. Para el experto, la respuesta soberana no debe ser puramente declamatoria, sino que requiere de una estrategia dual:
- Acciones Positivas (Presencia Activa): Argentina debe seguir promoviendo activamente la exploración hidrocarburífera en su propio offshore. En 2017 se otorgaron permisos de exploración en bloques al sur de las islas, liderados por YPF. Dado que aún quedan bloques vacantes o desiertos, Carbajales propone: “Seguir explorando lo nuestro sería una forma de tener más presencia… una manifestación bien concreta del interés de nuestro país”.
- Acciones Defensivas y Logísticas: Es indispensable revitalizar la defensa militar y el control de los mares (mencionando la necesidad de contar con un submarino). Asimismo, el analista advirtió con preocupación la situación logística regional: actualmente Montevideo (Uruguay) y Punta Arenas (Chile) actúan como las vías principales de aprovisionamiento para las islas, aislando la posición argentina.
Finalmente, Carbajales invitó a pensar una estrategia diplomática de largo plazo que escape al “todo o nada”, recordando que en la etapa previa a la guerra de 1982 existía una fuerte interacción con las islas a través de empresas estatales como YPF, Gas del Estado y el Correo. “La sociedad ha demostrado que esto es una causa nacional y que el sentimiento está vivo”, concluyó, instando a la clase dirigente y al cuerpo diplomático a preparar herramientas realistas para el día en que el Reino Unido acepte cumplir con el mandato de negociación de la ONU.