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Alerta empresas: el “efecto sandwich” que golpea a la industria

Charla con Diego Coatz, economista especialista en desarrollo productivo

La macroeconomía busca estabilizarse, pero la economía real sufre. En una entrevista exclusiva para MMD, el economista Diego Coatz le detalló a Maximiliano Montenegro cómo la combinación de costos disparados y una demanda deprimida está asfixiando a los sectores productivos, generando un “efecto sándwich” con graves consecuencias para el empleo formal.

¿Qué es el “efecto sándwich” que asfixia a la economía real?

Durante el último programa, el periodista Maximiliano Montenegro introdujo el debate con datos alarmantes sobre el estancamiento económico: “La industria pausa su caída pero sigue 5,7% versus un año atrás”, advirtiendo además sobre una “proyección de pérdida de en 2026 de empleos industriales de 105.000 empleos en un panorama muy complicado”.
Ante la consulta de Montenegro sobre la dinámica actual, el economista Diego Coatz fue categórico al describir la situación de las fábricas. “Nosotros lo llamamos el efecto sándwich a nivel industrial, porque tenés costos que te presionan mucho por abajo, no puedes pasarlo a precios, y la demanda no convalida, no tenés mercado”. Para graficar este desfasaje, Coatz explicó que mientras los precios mayoristas industriales (IPIM) subieron en promedio un 150%, los servicios se dispararon por encima del 400% en los últimos dos años.
“Tú le preguntas hoy al industrial y el principal problema es que no vende”, sentenció Coatz.

Las dos velocidades de la economía y la trampa latinoamericana

Montenegro reflexionó sobre la herencia recibida y la estrategia del gobierno actual, señalando que la gestión llegó con un “quilombo macroeconómico terrible, 200% de inflación que no es estable porque tengo todos los precios atrasados”, viéndose obligada a liberar precios superatrasados y a disciplinar a otros con el ancla cambiaria y la apertura comercial.
Coatz coincidió en que el ordenamiento de la economía y la corrección de precios relativos eran necesarios, pero advirtió sobre las consecuencias del estancamiento productivo. Entre la industria, el comercio y los servicios profesionales, ya se “perdieron casi 12.000 empleos formales” recientes. A nivel general, el economista alertó que la industria podría llegar a perder unos 105.000 puestos de trabajo (60.000 directos y 40.000 indirectos).
El gran riesgo, según el entrevistado, es caer en lo que denominó el “karma latinoamericano”: economías que no crecen, donde la inflación baja y hay cierto equilibrio, pero “no crece el empleo formal, crece la informalidad, no crece la productividad”. De hecho, alertó que Argentina está yendo “derecho al 50% de actividad informal”.

La propuesta: Tres ejes para evitar el colapso industrial

Ante la consulta de Montenegro sobre el margen de maniobra que existe hoy para mejorar la situación, Coatz propuso dividir la agenda industrial en tres grandes grupos productivos:
  1. Hacer dinámico lo que tiene que ser dinámico: Sectores como la metalmecánica, que hoy sufren caídas del 5%, deberían estar proveyendo al boom del petróleo, gas, minería y agro. Para ello, Coatz propuso un esquema similar al de las grandes inversiones: “Hay que empezar un RIGI para los proveedores, para estas 2.000 empresas industriales y de servicios con valor agregado que hoy están con capacidad ociosa”.
  2. Sectores estratégicos (Automotriz): Aquellos rubros que exportan y tienen alta complejidad deben tener políticas dialogadas con socios como Brasil y esquemas que promuevan la exportación genuina, evitando depender exclusivamente de créditos que terminen fomentando más la importación.
  3. Sectores resilientes (Intensivos en trabajo): Industrias como la textil, calzado o muebles. “En la transición, lo que no puedo hacer es que desaparezcan. Se van a achicar, sí, hay que buscar especialización”, explicó Coatz, advirtiendo que, sin políticas específicas, todo ese empleo migrará hacia la informalidad y las ferias.

 

La apertura comercial y el “Costo Argentino”

El debate también abordó la competencia internacional. Montenegro señaló el impacto del régimen puerta a puerta (courrier), indicando que mueve unos “130 millones por mes” y que “compite directamente con sectores de textiles, de pequeños productos… con el comercio minorista”.
Sumado a esto, el panelista Amilcar introdujo un problema de competitividad regional, relatando el caso de una empresa de pintura que, para abastecer a Chile, decidió trasladar su producción a Brasil.
Al respecto, Coatz concluyó que más allá de necesitar un tipo de cambio real un poco más alto, “para el industrial lo más importante es el orden y la previsibilidad”. Sin embargo, recalcó que países como Brasil nos superan en competitividad estructural porque tienen estabilidad, una política productiva clara y “el cuádruple de crédito sobre PBI que nosotros”.

 


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