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Cavallo le propone a Milei otro régimen cambiario

En su habitual análisis Maxi MontenegroMartin Genero desmenuzan el cambio que le propone el exministro de Economía al gobierno de Javier Milei para dar un giro en la política económica. Frente a una economía que busca consolidar la baja de la inflación pero que sufre la falta de reactivación, el debate sobre el rumbo del cepo cambiario y la acumulación de reservas vuelve a estar en el centro de la escena.

¿En qué consiste la propuesta de Cavallo?

Para Cavallo, el actual esquema del Gobierno tiene un talón de Aquiles: la falta de acumulación de reservas y una excesiva confianza en que las inversiones bajo el RIGI derramarán solas en toda la economía. Ante esto, el exministro propone dos grandes cambios estructurales:
  1. Emitir pesos para comprar dólares de forma agresiva: Cavallo sostiene que el Banco Central se equivoca al temer que la emisión para comprar reservas genere inflación. Argumenta que acumular reservas ayuda a bajar la inflación porque desploma la tasa de riesgo país, permitiendo que el Estado y el sector privado accedan a financiamiento más barato. Como antecedente, recuerda la primera etapa de la convertibilidad, donde los dólares entraban, se emitían pesos que quedaban circulando y la economía crecía a tasas del 8% o 9% anual.
  2. Lanzar un mercado cambiario totalmente libre: En lugar de mantener controles por miedo a maniobras desestabilizadoras, aconseja liberar por completo el dólar. Según su visión, los especuladores solo tienen éxito cuando el Gobierno es su contraparte. Si se permite una libre movilidad de capitales donde los exportadores vendan a quien quieran y los importadores compren libremente, “no hay espacio para los especuladores”.

Las dudas: El sendero de la inflación y el dilema electoral

Aunque el planteo resulta sumamente atractivo para los sectores más liberales, Maxi Montenegro advierte sobre los riesgos y la viabilidad de esta receta en el corto plazo.
Montenegro califica la propuesta como un “canto de sirena” difícil de adoptar en la antesala de un año electoral. La principal objeción reside en que un mercado totalmente libre y una monetización más fuerte implicarían, inicialmente, un tipo de cambio más alto. Esto inevitablemente demoraría el sendero de desinflación, que es el principal activo político que hoy defiende a capa y espada el equipo económico de Milei.
De acuerdo con Montenegro, el Gobierno se muestra temeroso de dar un salto al vacío. A pesar de los buenos momentos de la gestión, el riesgo país no ha logrado perforar la barrera de los 400 puntos necesarios para emitir deuda. Al mismo tiempo, la demanda de dólares (para atesoramiento y consumos en el exterior) se mantiene firme en un rango de entre USD 2.000 y USD 2.500 millones mensuales.
En este contexto, surge la gran incógnita del análisis de Montenegro: ¿alcanza esta economía “con lo puesto” para estabilizar el año que viene, evitar una corrida y garantizar el triunfo electoral del oficialismo? Si el humor social se desgasta por la falta de reactivación y la imagen del Gobierno cae por debajo del 40%, el riesgo de una corrida cambiaria en 2027 podría frenar cualquier recuperación.

El factor político

En sintonía con este debate, el analista Martín Genero sumó una reflexión clave sobre la toma de decisiones en el poder. Genero advierte que los economistas suelen opinar “desde una sola silla”. Sin embargo, quien se sienta en el sillón presidencial debe balancear la economía con múltiples variables políticas y sociales. Si se toma una decisión puramente técnica, “es como que tapas un agujero y te va a entrar el agua por el otro”.
Respecto a las encuestas y las elecciones legislativas, Genero aportó una mirada realista: la economía no lo es todo. Recordó el caso de Mauricio Macri en 2019, quien a pesar de tener una economía en crisis y una imagen muy desgastada, logró consolidar un 41% de los votos. En la política, explica Genero, funciona un “juego de compensaciones”: si la oposición genera suficiente rechazo en el electorado, el Gobierno puede sostenerse electoralmente aun en un contexto económico adverso.

Conclusión: Del piloto automático al movimiento marginal

Frente a estas tensiones, Montenegro concluye que el Gobierno parece haber tomado nota de que el “piloto automático” no alcanza. Aunque mantenga su discurso intransigente, la gestión de Milei ha empezado a mover piezas de forma “homeopática” en lo económico —con anuncios de créditos para autos, inmuebles y flexibilización de préstamos en dólares— y a buscar banderas aglutinadoras en lo político.
La propuesta de Cavallo queda planteada en el tablero como una alternativa teórica atractiva, pero el equipo de Milei, por ahora, prefiere aferrarse a la cautela cambiaria para no arriesgar su carta más fuerte: el control de la inflación