
El drama en las fábricas: 60% de capacidad ociosa
Horacio Moschetto, empresario del sector y presidente de la Cámara del Calzado, describió con crudeza la realidad impositiva y operativa de sus propias firmas (una fábrica de calzado y otra textil de capelladas). “Bajamos mucho la cantidad de empleados y la vamos manteniendo al día a día con un 40% de la producción que podemos hacer; el resto del 60% está ocioso”, reveló en diálogo con Maxi Montenegro.
Según Moschetto, el principal motor de esta retracción es el desplome del poder adquisitivo de los salarios, sumado a un incremento asfixiante de los servicios y costos logísticos. “La suma de gas y electricidad es muy preocupante”, lamentó el empresario, señalando que las pymes trabajan hoy con márgenes de rentabilidad residuales o directamente negativos para poder sostener el empleo de su gente. Además, denunció un fuerte sobrestock en el mercado provocado por la importación legal, el contrabando y las compras vía plataformas digitales.
Los precios y el componente de impuestos
Durante la entrevista, Maxi Montenegro, introdujo un elemento de fuerte debate tras recorrer comercios de la Avenida Santa Fe en la Ciudad de Buenos Aires. Montenegro relató que marcas estándar de buena calidad como Febo exhiben calzado a precios que oscilan entre los $190.000 y $200.000 pesos, pero desglosan en el cartel el precio “sin impuestos” en torno a los $160.000 pesos.
“¿Es una manera encubierta de decirte que si lo pagás en efectivo te lo dan sin impuesto?”, interrogo el periodista. Ante la aclaración de que se trata de una normativa de visibilización impositiva, Montenegro cuestiono la política económica del Gobierno nacional: “Está bárbaro, pero sacá ya parte de todos esos impuestos…”. El conductor contrastó las exenciones del impuesto a las ganancias (entre el 15% y 25%) que otorga el RIGI a sectores primarios con la asfixia fiscal que sufren las industrias transables locales. “Si los precios son estos y el dólar es este, eliminar los impuestos es clave. Si no lo hacés y controlás el dólar, le metés más presión competitiva a estos sectores y van a seguir rebajando hasta que cierren”.
Al respecto, Moschetto coincidió plenamente: “Acomodando y eliminando el tema impuestos, bajarían mucho los precios y seríamos mucho más competitivos”. Como contraste impositivo regional, mencionó el caso de Paraguay, donde la carga impositiva total es de apenas un 10%, frente a una Argentina que sigue gravando a sus pymes con el impuesto al cheque, ingresos brutos y tasas de financiación productiva carísimas.
El nicho frente a los gigantes globales
El debate sumó una perspectiva estratégica cuando el columnista Martín Género consultó sobre el perfil competitivo de la industria nacional frente a marcas globales: “Se habla mucho de que las industrias locales no tienen que apuntar a competir contra Nike, Adidas o marcas masivas conocidas, sino apuntar a un nicho que no tengan los otros. ¿La industria hoy compite con las marcas internacionales o está más en nichos específicos?”.
Moschetto fue categórico al responder que la batalla contra el calzado deportivo de alta performance ya se dividió hace tiempo. Sin embargo, defendió la alta competitividad del calzado argentino en otros segmentos: “Donde nosotros nos diferenciamos y nos especializamos es en la producción de calzado de cuero de alta gama”. Si bien nichos específicos como las botas de polo o los zapatos de tango tienen escalas de exportación pequeñas, el empresario remarcó que el verdadero problema es la pérdida de la base operativa local: “Saber competir y adaptarnos lo sabemos hacer, pero la base de todo la tenés que tener con el mercado interno. Tu fábrica tiene que laburar todos los días para que lo que uses para exportación lo puedas sostener con la misma estructura”.
Liquidación de stock al límite
La desesperación por la falta de liquidez está llevando a las marcas más prestigiosas a tomar medidas extremas para achicar inventarios. Moschetto reveló que grandes firmas están abriendo sus depósitos o realizando liquidaciones especiales en internet vendiendo zapatos de dama de excelente calidad a valores de $20.000, $30.000 o $40.000 pesos, impulsadas por “la necesidad de renovar y achicar el gran stock que tienen”.
Sin un alivio fiscal inmediato y con tarifas de servicios públicos en constante aumento, la crisis de la industria del calzado argentina amenaza con seguir apagando motores en un sector que hoy sobrevive a media máquina.