¿Enfermedad holandesa o relato argentino? | Maxi Montenegro

Maxi Montenegro analizando la caída de la industria y la construcción en Plan M

Argentina cara en dólares: qué hay detrás

Desde la redacción de Plan M, repasamos el último editorial de Maxi Montenegro, donde puso sobre la mesa un interrogante fundamental: ¿realmente nos dirigimos hacia una economía próspera impulsada por Vaca Muerta y el litio, o estamos justificando la destrucción de la industria bajo el mito de la “enfermedad holandesa”?

¿Lluvia de dólares o espejismo?

La narrativa oficialista sugiere que la rápida expansión de los recursos naturales en Argentina apreciará el tipo de cambio y encarecerá al país en dólares, un fenómeno similar al ocurrido en Holanda en los años 60 tras el descubrimiento de gas. Sin embargo, Montenegro advirtió que la expectativa de una avalancha de divisas podría estar errada.

“Este año, gracias a la expansión de la producción y a precios internacionales, prevemos exportaciones de energía y minería de unos 25.000 millones de dólares, poco más de 500 per cápita”, explicó el conductor, contrastando fuertemente estas cifras con los ingresos de países verdaderamente impactados por sus recursos como Canadá (6.000 dólares per cápita) o Noruega (15.000 dólares).

Además, los dólares brutos no son dólares netos. Montenegro recordó que de esas exportaciones hay que restar el repago de capital invertido, las utilidades giradas al exterior y las fuertes importaciones de bienes de capital que estos sectores necesitan. Todo esto en el contexto de un Banco Central que arranca el proceso con “reservas netas negativas”.

El costo social: la industria en el “callejón del estancamiento”

El impacto de este modelo macroeconómico ya se siente en la calle. Citando un estudio de Equilibria, Montenegro alertó que “desde fines de 2023 se perdieron 175.000 empleos industriales”, y desmitificó la idea de que esos trabajadores sean absorbidos por la energía y la minería. Por el contrario, el empleo crece en la precariedad: “gente manejando Uber, pedaleando Rappi, vendiendo baratijas importadas en el tren”.

Durante el análisis de los gráficos de actividad industrial, se generó un interesante intercambio en el piso con Martín Genero. Observando los datos, Montenegro le comento a su compañero: “Mirá, ¿se ve ahí Martín?… Mirá la tendencia. Este es el piso y el techo de lo que yo llamo el callejón del estancamiento” Estás en el piso total”. La industria se encuentra atrapada en el nivel más bajo de los últimos 15 años. “La conclusión un poquito, Martín, es esa”, reflexionó Montenegro, dejando en claro que este derrumbe no es “inexorable” ni culpa de una supuesta nueva economía.

Yendo a la construcción, histórico refugio de valor para los argentinos, muestra un panorama igual de desolador. Tras el desplome iniciado en diciembre de 2023, hoy apenas está logrando “meterse en el piso” histórico de la última década y media.

Competitividad desigual

Posteriormente, Montenegro expuso las enormes contradicciones en la política comercial del Gobierno hacia la industria nacional. Utilizó el ejemplo del sector automotriz, destacando a terminales locales altamente competitivas, como Toyota, que “le están mendigando al gobierno que le baje cinco puntos de retenciones a la exportación”.

Mientras tanto, contrastó, se le abrió la puerta a la importación de autos chinos eléctricos e híbridos con aranceles cero, armando un “traje a medida” para la competencia extranjera mientras se asfixia impositivamente a los productores locales.

El cepo como prueba del relato

Para Montenegro, el “relato del gobierno” busca disimular la caída de la industria y la construcción bajo la excusa de un modelo de destrucción creativa. Sin embargo, la realidad expone las contradicciones.

“Si estuviéramos inundados de dólares, si entraran acá capitales… primero el riesgo país no sería de 400 puntos, sería de 200”, sentenció. El periodista fue contundente al afirmar que si las autoridades creyeran realmente que sobran los dólares, ya habrían liberado el mercado cambiario y eliminado el cepo, algo que no ocurre porque hay grandes vencimientos de deuda por delante y faltan reservas.

A modo de conclusión, Montenegro le pidió al gobierno “un poquito más de humildad” y respeto por el entramado industrial argentino. Advirtió que mantener un dólar artificialmente bajo como ancla antiinflacionaria genera un daño irreversible: “Una línea de producción que cierra en Rosario no espera, las máquinas se venden, los vínculos se cortan”. La verdadera competitividad, remarcó, no se logra exponiendo a pymes desprotegidas contra potencias internacionales mientras persisten pesadas cargas impositivas.