En una nueva emisión de MMD, Maximiliano Montenegro dialogó a fondo con el reconocido economista y ex viceministro de Economía, Orlando Ferreres. En una charla que recorrió desde el déficit de inversión y la política de estabilización del gobierno de Javier Milei, hasta los fantasmas de la hiperinflación de 1989, el consultor dejó definiciones contundentes sobre el futuro de la macroeconomía y el verdadero valor del dólar.
La brutal caída de la inversión: el motor apagado de la economía
El intercambio comenzó con un foco claro en la actividad productiva. Maximiliano Montenegro introdujo la preocupación citando el último informe del estudio de Ferreres: “Registró en mayo… una caída de la inversión del 6,6 interanual medido en términos de volumen físico sin contar el efecto de inflación”. Además, el periodista detalló que “la inversión en maquinaria de equipo registró durante el quinto mes del año una caída del 12%”.
Ante la pregunta de por qué se desploma este indicador clave, Orlando Ferreres fue directo: “Básicamente no hay un ambiente inversor como hubo en otras épocas y entonces la gente no está interesada en invertir y arriesgar dinero futuro”.
El economista explicó que para que el país despegue, los números deben cambiar drásticamente. “Nosotros consideramos que esta inversión medida en moneda corriente es el 14 o 15% del producto, cuando la Argentina anda bien tiene que estar entre 21 y 22%”. A modo de comparación, recordó que países dinámicos como Chile tienen entre 22 y 24 puntos de inversión sobre el PBI.
Exportaciones vs. Consumo: El modelo actual
Montenegro cuestionó la visión oficial sobre la recuperación del consumo, señalando que los datos de supermercados y bienes durables “viene para abajo”.
Ferreres coincidió y explicó la radiografía actual de la demanda: “Lo que más está aumentando son las exportaciones”. El consultor resumió el panorama macroeconómico del país indicando que “el producto este año va a crecer 3%, las importaciones van a estar ahí no más, lo que crece del lado de la demanda son las exportaciones, el consumo un poquito y la inversión cae”.
El entrevistado comparó el rumbo actual con modelos internacionales, señalando que el gobierno está priorizando un programa de estabilización por sobre uno de desarrollo. “Este es un modelo que se copia bastante de Australia en los 2000 donde se estableció que todos los sectores beneficiados por los subsidios industrias sobre todo tenían que ir desapareciendo y que quedara lo competitivo”.
¿A cuánto está el dólar de equilibrio?
El momento más candente de la entrevista llegó al analizar la política cambiaria y la salida del crawling peg. Montenegro le planteó las críticas de sectores que piden liberar el cepo y advirtió sobre la dinámica donde “el dólar se desliza por arriba de la inflación”.
Ferreres sorprendió al revelar los cálculos de su consultora sobre el tipo de cambio real. “La paridad teórica de equilibrio, o sea el tipo de cambio que equilibraría bien todo, nos da 2.300 pesos por dólar”. Sin embargo, el economista hizo una aclaración fundamental respecto al superávit fiscal que el gobierno está logrando: “Ajustado por eso, digamos por una cuenta corriente equilibrada… serían 1.650 (pesos), algo así”.
En base a estos números, Ferreres concluyó que el tipo de cambio actual “está un poco atrasado sí, pero no mucho” y consideró que esa cifra de $1650 “sería la banda superior de las bandas que tiene el gobierno o sea que no está tan mal”.
De cara al futuro próximo, el pronóstico de su estudio es optimista en términos de estabilización: “Nosotros vemos para el año que viene un crecimiento del 3% y la inflación 18%”.
Lecciones del pasado: Del 89 al presente
La entrevista también tuvo un bloque de revisión histórica. Montenegro recordó el rol de Ferreres durante la hiperinflación de 1989 y el inicio del gobierno de Carlos Menem, cuando “eras el viceministro de Economía” y, ante la muerte sorpresiva de Miguel Roig, “eras vos el macroeconomista de que tomaba las decisiones”.
Al recordar decisiones drásticas como el Plan Bonex (la incautación de depósitos a cambio de bonos a 10 años), Ferreres reflexionó sobre la dureza de la política económica en tiempos de crisis extremas: “No hubo alternativas, fue mala la decisión pero fue la única posible… hay que decirlo claramente también que fue injusto y este el gobierno tiene que considerar eso”.
A pesar de las dificultades actuales, Ferreres destacó la solidez del sistema financiero de hoy en comparación con aquellas décadas oscuras, remarcando que desde 2002 el sistema bancario “ha estado totalmente sólido, sin ningún problema”.



