El escenario económico de la Argentina se encuentra en un punto de inflexión. En su más reciente análisis editorial, Maximiliano Montenegro desglosó qué pasará con el dólar en el segundo semestre y advirtió que el principal problema del gobierno ya no pasa por la estabilidad cambiaria, sino por cómo inyectar combustible a una economía real fuertemente golpeada.
La estrategia del Banco Central: reservas y control de la volatilidad
Para los próximos meses, Montenegro descartó de plano la posibilidad de un estallido cambiario. “No estás ni por asomo en una corrida cambiaria como la que estuviste en octubre o septiembre del año pasado”, aseguró.
La estrategia del equipo económico es clara: el gobierno busca una flotación del tipo de cambio, pero quiere “moderar esa flotación” para reducir la volatilidad. Para lograrlo, el Banco Central está interviniendo activamente en el mercado a través de la venta de bonos dollar link y operando en el mercado de futuros.
El gran triunfo financiero del semestre ha sido la acumulación de divisas. Según datos de la consultora Equilibra citados por Montenegro, el Banco Central acumuló 6.278 millones de dólares en reservas netas al 30 de junio. Esto significa que, por primera vez desde la renegociación del acuerdo, “se está sobrecumpliendo la meta” pautada con el FMI, que era de 3.500 millones para esta altura del año. “El equipo económico se viene preparando… llega entrenado, está listo para jugar”, reflexionó sobre el poder de fuego del gobierno.
El verdadero desafío: la economía real y el derrumbe del consumo
A pesar de la calma en el frente financiero, la alerta está encendida en la calle. Para Montenegro, “la principal preocupación no creo que sea cambiaria, la principal preocupación es cómo hacés para que esto se mueva, para que esto llegue al bolsillo”.
El ajuste macroeconómico tuvo un impacto directo en el nivel de vida. “El ingreso real de las familias se redujo drásticamente”, explicó Montenegro, sumando a la inflación los fuertes aumentos en tarifas de luz, gas y agua que quitaron ingreso disponible. Esto provocó una disparada en la morosidad crediticia, dejando a cerca de 7 millones de personas fuera del sistema como sujetos de nuevo crédito.
Los datos de consumo reflejan esta parálisis económica de forma contundente:
- Autos: El patentamiento cayó casi un 10% en el primer semestre.
- Inmuebles: Las escrituras con hipoteca se desplomaron un 37% en la Ciudad de Buenos Aires y un 31% en la Provincia.
- Electrodomésticos: Retroceso general del 12,4% en el primer trimestre, con caídas drásticas en celulares (-31%), aires acondicionados (-27%) y equipos de audio (-41%).
¿Cómo arranca la recuperación económica?
Para el editor de Plan M, la recuperación no dependerá únicamente de que los salarios le ganen mes a mes a la inflación. “Lo que hace falta es que se reactive un motor del crédito a tasas reales razonables, en línea con los salarios”, sentenció. Hoy, la ausencia de este financiamiento es el freno principal para la venta de bienes durables y la construcción.
Además, el estancamiento de la actividad ya golpea las cuentas públicas. La recaudación tributaria nacional, clave para el superávit del gobierno, descendió un 8,2% real durante junio, afectada por las caídas en el IVA, el impuesto al cheque y los tributos del comercio exterior.
En conclusión, el panorama para el dólar en el segundo semestre luce controlado gracias a la acumulación de reservas. Sin embargo, el gobierno enfrenta el arduo desafío de replicar ese éxito financiero en la calle. “Va a ser más arduo, más difícil hacia adelante poder hacerlo si no se replican las muy buenas condiciones que tuviste en la primera parte del año”, concluyó Montenegro.



