Economía

¿Qué va a pasar con el precio de la carne?

Roberto Mondino y Maxi Montenegro analizan el mercado ganadero

Roberto Mondino en entrevista con Maxi Montenegro debatiendo sobre el precio de la carne en Argentina y el nuevo boom exportador.

El mercado de la hacienda y el precio de la carne en Argentina atraviesan una etapa de profundos cambios estructurales. Para entender este escenario, Maximiliano Montenegro dialogó con Roberto Mondino, gerente de la consignataria Alfredo S. Mondino, una de las firmas más destacadas del país con base en Del Campillo, Córdoba.

En esta entrevista, se analizaron las razones detrás del retroceso ganadero argentino frente a socios regionales como Brasil, el impacto del consumo interno y las proyecciones de precios para el segundo semestre del año.

La destrucción del stock vacuno: el “efecto bumerán” de las políticas de corto plazo

Maxi Montenegro abrió el debate señalando la paradoja actual del sector: “¿Cómo está el mercado ganadero en este momento? Porque vemos los datos de exportación de carne y vienen volando, es decir, vienen muy muy bien, y vemos otros datos de consumo de carne y eso está en un mínimo”

Al respecto, Roberto Mondino ofreció un diagnóstico crudo sobre la pérdida de animales que sufrió el país:

“El mercado ganadero perdió 10 millones de cabezas del 2007 al 2010. En la Argentina siempre hubo una ganadería extraordinaria y muchísimo consumo, pero se cayó la cantidad de hacienda quedando en numero de  50 y pico millones de cabezas”.

Mondino atribuyó este desplome a un “combo” letal de sequías y malas decisiones políticas: “Se privilegiaba que el precio estuviera bajo en el mercado interno y se mandaba a faenar terneras o no se reponía el stock. No daban los precios y era rentabilidad de corto plazo vender al precio que fuera”. Como consecuencia de esta falta de rentabilidad, la pampa húmeda se volcó masivamente a la agricultura: “Un novillo o ternero en épocas malas pasó a valer 50 o 60 centavos de dólar; hoy vale 4 dólares”.

Ante esta explicación, Maxi Montenegro reflexionó:

“Eso podía ser una política de corto plazo de carne barata, pero en algún momento iba a redundar al revés, iba a venir como un bumerán porque iba a haber menos oferta y los precios iban a ajustar para arriba”.

Mondino coincidió plenamente: “Así es. Es 2 + 2. Eso paso, se destruyó un sector y quedó muy débil la ganadería. No convenía engordar un novillo ni tener una vaca”. Agregó que actualmente los precios se mantienen firmes por un motivo simple: “Se va a consumir menos porque no hay”

El contraste regional: ¿Por qué Brasil creció y Argentina retrocedió?

Durante la entrevista, Montenegro comparó la situación argentina con la de los países vecinos, subrayando que mientras a nivel local se desalentaba la actividad, “en Uruguay, Paraguay y Brasil venían con exportaciones de carne, crecimiento de los stocks… todo un boom regional”.

Mondino detalló que en esos países el desarrollo fue sostenido, mientras que en Argentina la ganadería fue utilizada políticamente para intentar contener el costo de vida. Esto provocó un desmantelamiento estructural:

“Viajando por la Ruta 7 ves campos destruidos a la izquierda y a la derecha. ¿Qué significa destruidos? Sin alambres, con un molino solo para que use el fumigador, sin casas y sin gente. Volver a levantar eso requiere mucho financiamiento, pasturas y tiempo”.

Sustitutos y la pregunta clave sobre el nuevo mapa de consumo

En medio de la transformación del consumo, el periodista Juan Pablo Marino intervino para consultar sobre los cambios en la dieta de los argentinos y la producción de carnes alternativas:

“Roberto, y en este cambio que estamos observando donde está cayendo el consumo interno y están creciendo fuerte las exportaciones, ¿qué pasa con carnes sustitutas como el cerdo o el pollo, que están cerca de igualar el consumo interno por lo menos en algún mes de los últimos datos oficiales? Desde el lado de la producción, ¿ves también un cambio hacia adelante respecto a este nuevo mapa que tenemos en la ganadería?”

La respuesta de Roberto Mondino aclaró que el avance de estas proteínas es una consecuencia directa de la falta de stock vacuno:

“Las exportaciones de carne vacuna no están subiendo tanto, se exporta lo que se venía exportando. El problema es que tenemos escasez de animales y esa escasez ya está empezando a ser reemplazada por el cerdo y el pollo”.

Mondino remarcó que recomponer la ganadería bovina es un proceso biológico extremadamente lento en comparación con otras industrias: “Hacer un cerdo te cuesta 3 meses, lo metés en un feedlot y listo. Pero la carne de vaca es muy difícil de hacer y de recomponer. Lleva mucho más tiempo”. Para graficarlo, detalló los tiempos del ciclo vacuno:

  1. Te dejás una ternera hoy.
  2. Servicio: En un año o 15 meses le echás un toro.
  3. Gestación: Pasan 9 meses de preñez.
  4. Destete: Se requieren otros 6 meses.
  5. Engorde: Demora un año y medio adicional para que sea un novillo pesado.
  6. Resultado: “Llevamos casi 4 años para tener un novillo gordo”.

¿Qué va a pasar con el precio de la carne en Argentina en los próximos meses?

Mondino explicó que el mercado se rige por una marcada estacionalidad biológica y comercial.

En la primera parte del año se produce la zafra de terneros (marzo y abril), cuya oferta se vuelca al mercado entre junio y agosto. Sin embargo, a partir de allí la situación cambia de forma drástica:

“Ahora empieza una época de faltante. De acá para adelante va a faltar hacienda y la única forma en que va a poder corregirse es con precio. El ciclo de aumento del kilo de novillo y de la carne siempre empieza en la segunda parte del año”.

Este impacto suele consolidarse en los últimos tres o cuatro meses del año, con un pico fuerte en diciembre debido al aumento estacional de la demanda por las fiestas, el inicio del calor y las vacaciones. “Va a subir hasta donde la gente la quiera pagar; el consumo interno es el que regula y avala las subas”.

El desperdicio de genética y el debate sobre los hábitos de consumo

Mondino también apuntó contra un hábito comercial muy arraigado en el mercado interno argentino: la preferencia por animales livianos. Mientras que en Estados Unidos los novillos se faenan con un promedio de 700 kg, en Argentina se comercializan a los 450 o 500 kg.

“El consumo interno argentino te pide la costeleta chiquita de un animal de 300 kg. Estamos desperdiciando una genética que es de las mejores del mundo en animales tan chicos en vez de llevarlos a los 500 kg”.

Maxi Montenegro acotó con humor y precisión: “Sobre todo los porteños, ¿no? Que queremos animal chiquito, ni siquiera el novillito, la ternerita”. Mondino defendió el sabor de la carne de animales más grandes: “Los que nos criamos en el campo sabemos que un asado con una costilla ancha es fabuloso; la ternerita no tiene sabor a nada”.

Confianza y la necesidad clave de financiamiento genuino

Finalmente, Mondino remarcó que el productor ganadero no busca subsidios, sino previsibilidad y herramientas financieras para invertir a largo plazo:

“Lo que cambió es la confianza. Hoy el productor vuelve a confiar en un gobierno que le dice “producí tranquilo que vas a poder vender. El campo no quiere que le regalen nada, pero que no lo traben ni lo ataquen”.

Sin embargo, aclaró que la recomposición real no ocurrirá de la noche a la mañana si no que es un proceso que lleva tiempo que ademas debe aparece el crédito bancario a tasas razonables: “Hoy está faltando financiamiento a largo plazo, no tengo dudas. No va a haber un crecimiento si no hay tasas reales que te animen a invertir”.

 


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