Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, el mercado laboral argentino atravesó cambios significativos. Los datos oficiales de empleo registrado muestran cuántos puestos asalariados privados se perdieron, cuáles fueron los sectores más afectados y cómo evolucionó el empleo en comparación con otros períodos presidenciales.
La inflación dejó de ser la principal preocupación de los argentinos. Según una encuesta de la Universidad de San Andrés, el desempleo y la falta de trabajo encabezan hoy el ranking de preocupaciones de la ciudadanía (40% desempleo y sigue la corrupción con 34%). No es casualidad. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, se perdieron 216.600 puestos de trabajo asalariado registrado en el sector privado, mientras crecen los monotributistas y trabajadores independientes. La economía volvió a crecer, pero el empleo formal todavía no acompaña.
Los números del SIPA muestran que la recuperación económica todavía no llegó al mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el sector privado perdió 216.600 empleos asalariados registrados, mientras crecen los monotributistas y trabajadores independientes. Más que una caída coyuntural del empleo, los datos sugieren un cambio en su composición: menos trabajo formal y más formas de inserción laboral por cuenta propia. Una tendencia a la precarización del mercado laboral.
Los datos correspondientes a marzo de 2026 muestran que, en términos agregados, el empleo registrado total —que incluye asalariados privados y públicos, trabajo en casas particulares, autónomos y monotributistas— se redujo en aproximadamente 147.100 puestos de trabajo (entre noviembre de 2023 y marzo pasado).
El deterioro del mercado laboral estuvo impulsado principalmente por el sector privado, responsable de la pérdida de 216.600 puestos de trabajo asalariados registrados desde el inicio de la gestión. Pero el dato más inquietante es que la destrucción de empleo continuó incluso después de que la economía dejara atrás la recesión. Desde mayo de 2025 se perdieron 112.000 empleos asalariados registrados privados, poniendo en duda la capacidad de la recuperación para generar trabajo formal.
A diferencia de lo ocurrido en otras etapas de ajuste, el Estado no compensó la destrucción de empleo privado. Por el contrario, el empleo público también se redujo en 75.400 puestos de trabajo, reflejando el impacto de la política de ajuste fiscal y del denominado “efecto motosierra”.
Sin embargo, el dato más relevante no es únicamente la pérdida de puestos de trabajo, sino la transformación que atraviesa el mercado laboral. Mientras el empleo asalariado registrado retrocede, ganan terreno formas de inserción más flexibles vinculadas al trabajo independiente y a las plataformas digitales. En ese contexto, la cantidad de monotributistas creció en más de 162.500 personas entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, compensando parcialmente la destrucción de empleo formal.
Milei vs Macri
A 28 meses del inicio de la gestión de Javier Milei, el mercado laboral acumula una pérdida de 292.000 puestos de trabajo registrados entre el sector privado y el público. La particularidad de este proceso es que ambos segmentos muestran caídas simultáneas, algo poco habitual en la historia reciente.
En contraste con la gestión de Mauricio Macri, a igual altura de mandato, el empleo registrado mostraba una expansión de 94.000 puestos, producto de un aumento de 25.300 empleos asalariados privados y 68.700 empleos públicos.
Y al final del mandato de Macri la destrucción de empleo asalariado privado fue de 230.000 puestos de trabajo y el empleo público creció en 112.000 puestos (pérdida neta de 118.000 puestos de trabajo registrados ).
El análisis sectorial muestra que la caída del empleo asalariado registrado fue prácticamente generalizada, aunque con un impacto particularmente fuerte en actividades intensivas en mano de obra y con alta concentración en los grandes centros urbanos.
La construcción encabeza ampliamente el ajuste, con una pérdida de 59.900 puestos de trabajo, lo que implica una contracción del 13,6% en la era Milei. La industria también muestra un deterioro relevante. Algunos sectores muy afectados por la apertura de las importaciones, como el sector textil, de confecciones, cuero y calzado perdió 24.385 empleos (-20,1%). Mientras que la metalmecánica recortó 18.450 puestos (-7,8%). Otras ramas manufactureras acompañan esta dinámica, consolidando un escenario de debilidad industrial que se traduce en una caída sostenida del empleo formal.
Los servicios, que en otros contextos funcionaron como un refugio frente a la pérdida de empleo industrial, tampoco lograron evitar la tendencia. Los servicios a empresas redujeron 19.810 puestos de trabajo, mientras que actividades como transporte, hotelería y gastronomía y comunicaciones registraron caídas que se ubican entre los 7.900 y 13.400 empleos, ampliando el deterioro del mercado laboral.
Incluso sectores estratégicos como minería y petróleo, a pesar del impulso de Vaca Muerta y el crecimiento de la explotación de recursos como oro, plata y litio, evidenciaron una caída del empleo asalariado cercana a los 8.000 puestos. Esto sugiere que el dinamismo de estas actividades, fuertemente concentradas en regiones específicas, difícilmente pueda compensar la pérdida de empleo que se produce en los grandes centros urbanos.
En contraste, los sectores que lograron generar empleo fueron pocos y con un impacto limitado sobre el total. Las actividades agropecuarias incorporaron algo más de 11.500 puestos de trabajo, mientras que el sector informático sumó cerca de 5.900 empleos, reflejando el dinamismo de la economía del conocimiento.
Por provincias, las mayores pérdidas de empleo asalariado registrado se concentraron en los principales distritos. La provincia de Buenos Aires encabezó la caída con 76.600 puestos menos, seguida por la CABA con 38.700 empleos perdidos. También se destacan las caídas en Córdoba (–15.700), Santa Fe (-11.500) y Misiones (–11.000), reflejando el impacto del ajuste sobre los principales centros productivos y urbanos.
En contraposición, sólo en 2 jurisdicciones mostraron crecimiento en el empleo registrado. Neuquén se destaca con una suba de 9.500 puestos de trabajo, impulsada por la dinámica del sector energético. También se observan leves incrementos en Río Negro (+3.300).
Según el INDEC, la tasa de desocupación pasó de 5,7% en el cuarto trimestre de 2023 a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que implica un aumento de 1,8 puntos porcentuales. En el REM del BCRA , las principales consultoras y bancos (locales y extranjeros) esperan que la tasa de desocupación se estabilice en el 7,4% para fin de 2026 y en 7,5% en 2027 . Es decir, se mantiene en ese nivel casi sin cambios ( igual al ultimo trimestre de 2025). Si bien las estadísticas del INDEC incluyen tanto empleo formal como informal, lo que puede amortiguar parcialmente el deterioro observado en el empleo registrado, el escenario sigue siendo desafiante.
De hecho, no sería sorprendente que la desocupación suba algunas décimas adicionales y se acerque al 8%, especialmente si la recuperación de la actividad continúa mostrando una baja capacidad para generar nuevos puestos de trabajo.
No sorprende que el desempleo haya desplazado a la inflación como la principal preocupación económica de los argentinos. Desde noviembre de 2023 se perdieron más de 216.000 puestos de trabajo asalariado registrado en el sector privado y cerca de 292.000 empleos registrados si se incorpora también la caída del empleo público. Por eso, el principal desafío de Javier Milei de cara a 2027 ya no pasa por bajar la inflación, sino por demostrar que la estabilización económica puede transformarse en creación de empleo. Porque una recuperación que no genera trabajo difícilmente alcance para consolidar una mejora en las expectativas sociales.



