En su paso por los estudios de Plan M, el economista Alberto Ades dejó definiciones de alto voltaje sobre la coyuntura financiera global y las perspectivas del programa económico local. Al analizar el pensamiento económico de Donald Trump, Ades fue terminante: “Trump no entiende nada de economía; si fuera alumno nuestro en macroeconomía, le ponés un cero”. En una charla a fondo con Maximiliano Montenegro y Juan Pablo Marino, el especialista desarmó los fundamentos teóricos del magnate republicano y explicó por qué su experiencia en los negocios privados colisiona con las leyes básicas de la política monetaria.
Inteligencia artificial y tasas
El debate comenzó cuando el periodista Juan Pablo Marino planteó la controversia sobre el impacto de las nuevas tecnologías en los precios globales:
“Te consulto porque hoy está en debate lo que genera en la economía la industria de la inteligencia artificial en términos inflacionarios. Hay una tesis de Kevin Warsh que dice que a largo plazo es desinflacionaria… ¿coincidís con esa mirada?”.
Frente a la consulta, Ades reconoció que esa es la línea teórica de economistas como Kevin Warsh, Kevin Hassett y Stephen Miran, remarcando que coincide con lo que el líder republicano busca justificar. “Es obviamente la tesis que quiere Trump: ‘esto va a aumentar la oferta, va a ser desinflacionario y por lo tanto hay que bajar la tasa de interés'”, apuntó.
Sin embargo, Ades advirtió que la dinámica real de corto plazo suele operar en sentido contrario: “Cualquier nueva tecnología genera un boom de inversión, y ese boom de inversión es un boom de demanda por trabajo, insumos y tiempo que resulta inflacionario, no deflacionario”. Por ese motivo, sostuvo que la Reserva Federal no podrá recortar el costo del dinero al ritmo que Trump pretende.

“Piensa como un desarrollador inmobiliario”: por qué Trump confunde crédito con política monetaria
Al indagar en el modo en que el expresidente interpreta las finanzas, Ades expuso la distorsión que arrastra de su trayectoria empresarial:
“Trump dice: ‘Nosotros somos el mejor crédito del mundo, estamos creciendo más que nadie, por lo tanto hay que bajar la tasa de interés’. ¿Pero cómo está pensando él? Está pensando como un desarrollador inmobiliario”.
El economista ilustró la analogía: “Él dice: ‘Yo tengo los mejores edificios, las mejores ventas, soy el más creíble del mercado; si voy a pedirle plata a Citi o a Deutsche Bank, voy a pagar la tasa más baja. De la misma manera, si soy el ministro de economía de un país que siempre pagó y está creciendo, tengo la tasa más barata’. Para crédito tiene razón, pero la política monetaria no es crédito”.
En este sentido, Ades enfatizó que acelerar el crecimiento con presiones de demanda exige prudencia monetaria: “Él no dice que la inflación va a bajar; dice que crecemos más que nadie y tenemos un boom accionario, y que por eso hay que bajar la tasa. Flaco, es al revés”.
Las preguntas sobre el plan de Milei y las tasas locales
La conversación viró hacia la coyuntura argentina cuando Maximiliano Montenegro profundizó en las tensiones del esquema de Javier Milei:
“¿A qué atribuís que la economía esté estancada en un nivel alto, con una inflación en el 30%, el riesgo país volviendo a subir, el financiamiento externo cerrado y restricciones cambiarias porque no se recuperó la confianza?”.
Ades atribuyó el escenario actual a decisiones de diseño macroeconómico. Por un lado, explicó que el modelo promueve sectores competitivos como minería o energía en detrimento de la industria manufacturera urbana. Por otro lado, remarcó que los planes desinflacionarios basados en agregados monetarios suelen ser más contractivos para la actividad que los anclados al tipo de cambio.
Más adelante, Montenegro insistió sobre el apretón monetario del Banco Central:
“¿Vos no ves que hay algo que no está cerrando? En un programa con tasas reales positivas del 50%, la apreciación que seguís teniendo y estos vaivenes, ¿o flexibilizás la política monetaria y cambiaria o te la jugás toda a liberar el mercado?”.
Ades admitió el dilema y señaló que bajar la inflación de niveles extremos exige mecanismos distintos que alcanzar guarismos internacionales: “Para bajar de 300 a 30 alcanza con equilibrio fiscal y un Banco Central que no financie al Tesoro; para bajar de 30 a 3 necesitás mucha más institucionalidad y claridad en las reglas”. En su visión, hubiera sido preferible un objetivo desinflacionario más pausado que facilitara acumular reservas con un tipo de cambio real más alto, amortiguando los costos de la transición productiva.
Geopolítica, elecciones y el swap: el rol decisivo de Scott Bessent

Al proyectar el frente externo, Ades anticipó un contexto geopolítico adverso por las tensiones en Medio Oriente y el conflicto en Ucrania, factores que mantendrán elevadas las tasas internacionales.
No obstante, al analizar si Washington continuará respaldando a la Argentina en materia financiera, Ades diferenció el peso político de Trump de la gestión técnica:
“Trump va a estar disponible para la Argentina con el swap, pero el jugador fundamental en ese apoyo fue Scott Bessent, mucho más que Trump”.
Según el especialista, Bessent cuenta con vínculos históricos e inversiones previas en el país: “Conoce mucho a la Argentina, tiene un cariño particular por el país y por el equipo económico. Si el secretario del Tesoro hubiera sido Marco Rubio o Howard Lutnick, no hubieran entendido la situación; ese swap no salió de Trump, salió de Bessent y Trump lo aprobó”.
Expectativas para la economía argentina y el nuevo libro de Alberto Ades
Hacia el tramo final del diálogo, Ades proyectó una mejora gradual para la primera mitad del próximo año apoyada en la normalización de los créditos bancarios. Sin embargo, advirtió que la volatilidad electoral seguirá condicionando el riesgo soberano argentino por el temor a giros radicales de política económica.
Para apuntalar la confianza a largo plazo, concluyó con una recomendación estructural: “No hay reforma más importante en este momento que la impositiva. Las reformas se sostienen cuando funcionan y generan resultados tangibles que nadie quiera revertir”.
Antes de despedirlo, Montenegro invitó a los lectores a profundizar en las ideas del economista a través de su reciente libro, Lo que se desvanece: arqueología de un presente inestable, ya disponible en librerías.

📺 Encontrá más detalles de la entrevista en nuestro canal: