Alerta exportadora: “Argentina único país del mundo que exige liquidar el 100% de las divisas, nos siguen Pakistán y Libia”
En diálogo con Maxi Montenegro en Plan M, Fernando Landa, representante de la Cámara de Exportadores, advirtió sobre la millonaria deuda que el fisco acumula con el sector por reintegros atrasados y cuestionó las anomalías del mercado cambiario que asfixian a las Pymes.
La balanza comercial muestra números verdes impulsados por sectores primarios, pero puertas adentro, el grueso de los exportadores argentinos enfrenta una crisis silenciosa de competitividad, trabas burocráticas y deudas estatales. En una profunda entrevista en Plan M, Fernando Landa expuso la crítica realidad del sector y dejó definiciones contundentes sobre el modelo fiscal y cambiario actual.
El “súperavit ficticio” y la deuda millonaria del Estado
Uno de los ejes centrales de la charla fue la paralización en la devolución de impuestos indirectos (recupero de IVA y reintegros) a los exportadores, una práctica estandarizada a nivel global por la Organización Mundial de Comercio que en Argentina ha comenzado a fallar.
Landa reveló que el atraso está asfixiando financieramente a las compañías: “El atraso que nosotros percibimos es 8 meses para las empresas grandes y de 4 o 5 meses para las empresas chicas”. Si bien es difícil determinar el nivel exacto de la deuda, Landa estimó que el orden de magnitud de recuperación de impuestos para todo el sector debería ser de unos 100 millones de dólares por mes. Tomando un promedio conservador de 6 meses de demora, el Estado acumula una deuda que ronda los 600 millones de dólares (cerca de un billón de pesos).
Asimismo, sostuvo que la cámara que preside concentra cerca del 85% de las exportaciones, lo que le permite tener una referencia clara sobre la magnitud del problema.
El dato más alarmante es el contraste operativo: al analizar el periodo reciente, la exportación subió un 10%, pero los reintegros bajaron un 28%. Incluso, Landa reveló que en el mes de febrero el pago de reintegros “fue cero”.
Al ser consultado sobre si el Gobierno está “pisando” estos pagos para mostrar mejores números en las cuentas públicas, el entrevistado fue tajante: “El superávit es la vaca sagrada. Si pagaras todas tus deudas a tiempo, el superávit quizás sería menor (…) un superávit si yo no pago la tarjeta de crédito puedo decir que me va a ir bien en mi casa, este es ficticio”. Además, denunció una trampa burocrática: si una empresa tiene el más mínimo atraso en una presentación fiscal, el Estado le bloquea la devolución de sus reintegros millonarios, generando un grave ahogo financiero sin ningún tipo de proporcionalidad.
La anomalía cambiaria: peores condiciones que Pakistán y Libia
La falta de acceso a los dólares generados por la propia exportación fue el otro gran reclamo. Landa catalogó el régimen de liquidación obligatoria de divisas como una anomalía a nivel internacional que atenta directamente contra el crecimiento.
“Somos únicos, absolutamente únicos en el mundo. Nos sigue Pakistán y Libia”, sentenció Landa, y procedió a aclarar que incluso estos dos países tienen normativas más flexibles. “El único país que exige 100% de las divisas ingresadas y liquidadas es la Argentina”, remarcó, explicando que en otras naciones, de existir una obligación, se permite liquidar una parte o en mayores plazos.
Landa cuestionó la matriz ideológica de esta medida dentro del actual modelo económico: “El Estado está distribuyendo los recursos del exportador como si fuera un mejor asignador de recursos que el propio generador de ese recurso. Decide qué activos tiene que tener el exportador, eso es una anomalía”. Esta obligación de vender sus dólares por pesos genera sobrecostos absurdos; por ejemplo, si una empresa debe importar una máquina de Alemania y pagar por adelantado, no puede usar sus propios dólares en el exterior, sino que se ve obligada a endeudarse o buscar financiamiento externo, encareciendo su operación.
Desigualdad ante la ley y la crisis de las Pymes
A lo largo de la entrevista, se dejó en evidencia que las reglas de juego no son iguales para todos. Mientras que el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y sectores como la minería o el petróleo y gas acceden a la libre disponibilidad de divisas, el campo, la industria y los exportadores tradicionales no cuentan con ese beneficio. Landa calificó esto como un problema de “igualdad ante la ley” y comparó la situación con “cazar en el zoológico”.
El impacto más cruel de este modelo recae sobre el ecosistema emprendedor. Debido a la falta de financiamiento, la carga fiscal y el cepo, Argentina se ha quedado muy rezagada en el contexto regional e internacional. “Chile tiene el doble de empresas pymes exportadoras por millón de habitantes que la Argentina. Estados Unidos tiene siete veces el número de empresas”, lamentó. Y los números respaldan el estancamiento estructural: desde el año 2015 a la fecha, el número de empresas exportadoras en Argentina no crece, manteniéndose clavado en un promedio de 9.300 exportadores.Para revertir esta situación, Landa concluyó que no alcanza únicamente con mirar el tipo de cambio, sino que es imperioso “lograr reglas de juego y un entorno macro que sea coherente”, permitiéndole a las empresas competir bajo las mismas condiciones de normalidad que tienen sus pares en el resto del mundo.
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