¿La economía está peor o mejor? La visión crítica de Ariel Coremberg

En una entrevista a fondo con Maxi Montenegro, el economista Ariel Coremberg trazó una radiografía descarnada del escenario macroeconómico argentino. Desde el deterioro del consumo hasta la encerrona cambiaria, el diagnóstico dejó en claro que la Argentina no tiene margen para recetas mágicas si antes no blinda sus instituciones frente a los continuos cambios políticos.

El punto de partida: recesión, riesgo electoral y el “miedo a flotar”

En el inicio del diálogo, Coremberg fue contundente al evaluar el presente del país: “A raíz de que la economía se quedó sin esos dólares está peor, es muy simple la cosa”. Este impacto, aseguró, se siente directamente en la calle, reflejándose en que “está 10% abajo el índice de consumo de confianza del consumidor”. “La economía está peor”: la visión crítica de un especialista” | Ahora Play

Pero la preocupación no es solo actual; los mercados financieros ya miran al futuro. “El AO28 tiene una rentabilidad el doble del AO27, ya está incorporado el riesgo político del año que viene”, advirtió el economista.

En este marco de fragilidad, explicó por qué el Gobierno demora la salida del cepo. Tanto la gestión actual como los demandantes de divisas sufren de lo que catalogó como “fear to float” o “miedo a flotar”: el terror a que “si vos liberalizás el tipo de cambio alcance un nuevo nivel y se traslade a precios” debido a los traumas del pasado.

La desconfianza crónica y los dólares “al colchón”

Siguiendo la línea cronológica de la charla, Montenegro indagó sobre la persistente dolarización de los ahorristas. Coremberg recordó que incluso cuando el gobierno pasado ofrecía “una tasa de interés infinita” o contaba con el respaldo del swap de China, “la gente siguió comprando dólares”.

Para el entrevistado, el problema radica en que “el argentino sigue desconfiando de los bancos, los bancos son una banca transaccional”. A diferencia de otras crisis donde se desplomaron los depósitos en dólares, en la última corrida electoral la dinámica fue otra: los argentinos desarmaron sus pesos de cuentas sueldo y cajas de ahorro para comprar divisas que fueron mayoritariamente “al colchón”. El resultado de perder ese dinero transaccional es letal para la actividad: “¿Cómo no va a estar estancada la economía si se quedó sin dinero transaccional?”

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La receta: shock institucional para evitar repetir la historia

Ante este estancamiento y frente a la “montaña de pesos” de vencimientos de deuda pública que se avecina, Coremberg alertó que en 2023 la Argentina cruzó “un umbral de hiperinflación”.

Para que vuelva a haber crédito privado y la economía arranque, propuso ir a fondo: “Hay que hacer una reforma monetaria más drástica y una reforma bancaria también más drástica”. Su principal exigencia es reformar la Carta Orgánica para blindar al Banco Central, argumentando que “no podés tener bimonetarismo con Banco Central dependiente”.

¿Cómo se logra? Sugirió que “el nombramiento del presidente del Banco Central tiene que tener aval del Congreso y de los bloques” y propuso limitar severamente la capacidad de los bancos para colocar los fondos de los argentinos en deuda del Estado. Su ultimátum fue claro: “O haces un banco central independiente o vas a repetir situaciones anteriores”.

La diferencia con los “noventistas”: el peligro de liberar todo de golpe

Hacia el final de la entrevista, el debate se centró en la presión de economistas vinculados a los años ’90, como Domingo Cavallo, que le reclaman al Gobierno “liberar todo” el mercado cambiario para que ingresen capitales y la actividad repunte.

Coremberg rechazó de plano esta salida apresurada: “Cualquier medida para soltar el dólar completamente como está proponiendo Cavalo se traslade a precios”. Su advertencia se basa en que, al haber rozado una hiperinflación recientemente, el dólar se transformó en un “lead indicate” (indicador líder) para toda la economía. Por lo tanto, el temor del Gobierno es absolutamente racional: si se libera hoy, eso provocaría “un nuevo nivel del tipo de cambio muchísimo más alto y los precios corran a él”.

Para concluir, el economista dejó un mensaje rotundo a la clase política: “La confianza no viene por sincerar el tipo de cambio”. Tras 70 años de inestabilidad, la simple amenaza de que retorne un gobierno de signo opuesto es suficiente para detonar la demanda de dólares, un ciclo que solo se cortará cuando existan instituciones verdaderamente fuertes e independientes.

Redacción Plan M | Planm.com.ar

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