El debate sobre el rumbo económico de la Argentina suma un nuevo capítulo clave. En una entrevista exclusiva en MMD, el economista y exdirector del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Jorge Carrera, analizó en profundidad la estrategia oficial de impulsar los créditos en dólares. ¿Se trata de un motor genuino para la reactivación o de un parche de corto plazo con riesgos latentes para la estabilidad financiera?
El “combustible” del crédito en dólares y las reservas del BCRA
Para el conductor de Plan M, Maximiliano Montenegro, la decisión oficial responde a una necesidad clara de la coyuntura: “Esta economía hay que ponerle un poco más de combustible”, abriendo el grifo para “ver si con el crédito en dólares liberamos parte de los dólares que están en el sistema a ver si pueden mover un poquito la actividad económica”.
Jorge Carrera coincidió en el diagnóstico, calificando la medida como un “parche que ellos están intentando en medio de un contexto más general”. Según explicó el ex director del Banco Central, la iniciativa tiene dos atractivos principales para el Palacio de Hacienda:
- Reactivar la actividad económica en sectores específicos.
- Sumar reservas adicionales, dado que se trata de créditos que se liquidan en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Al liquidarse contra pesos, “significaría que vos tenés un aumento en las reservas; es decir, una fuente adicional de reservas que no es despreciable”.
A pesar de estos puntos favorables, Carrera se mostró escéptico respecto a la sostenibilidad del esquema en el mediano plazo.
El riesgo de la “bicicleta” cambiaria y el descalce de plazos
Una de las principales preocupaciones planteadas durante la entrevista por Maxi Montenegro apunta a qué sucederá cuando estos préstamos comiencen a cancelarse de manera neta. Montenegro advirtió sobre el peligro de una eventual “vuelta” contra el mercado cambiario si el flujo de crédito se interrumpe y los exportadores demandan divisas para cancelar sus deudas.
Carrera fue categórico al respecto: “Ese es el punto, Maxi. La bicicleta requiere que al menos vos vayas teniendo un incremento en el crédito en dólares (…) que sea más o menos equivalente al capital que se va cancelando más los intereses”. Si la voluntad de tomar créditos o emitir Obligaciones Negociables (ON) decae —por ejemplo, hacia el 2027—, “vas a tener una demanda que no está prevista en el esquema global financiero del gobierno”.
En este sentido, el exdirector del BCRA advirtió sobre la doble función de las reservas en una economía bimonetaria como la argentina:
- En países normales (como Brasil o México), las reservas solo atienden eventos extraordinarios del sector externo.
- En Argentina, actúan además como prestamista de última instancia en dólares. “El prestamista de última instancia en dólares no existe, no tiene una maquinita de imprimir dólares; tiene que tener muchos dólares”. Por ende, Carrera concluyó que para expandir este crédito sin riesgos, el Banco Central debería contar con un volumen de reservas sustancialmente mayor.
Argendólares: la diferencia clave con la Convertibilidad de los 90
Durante el diálogo, Maxi Montenegro recordó su propia experiencia al tramitar un crédito hipotecario en dólares en 1996, donde “el gerente del banco venía con los dolares y los ponía en la mesa”, recreando el circuito de los denominados “argendólares” de la convertibilidad.
Carrera diferenció tajantemente ese escenario del actual. Destacó que las regulaciones heredadas impiden la creación de “argendólares” de la nada: “Cuando está el Banco Central comprando, vos no generás un nuevo depósito en dólares, sino que el depósito se hace en pesos. Entonces, el multiplicador bancario multiplica crédito en pesos”. Esto reduce la vulnerabilidad sistémica que caracterizó a la crisis del 2001.
El FGS de ANSES y el debate del crédito UVA: la pregunta de Juan Pablo Marino
Hacia el cierre del bloque de análisis, el periodista Juan Pablo Marino introdujo una pregunta clave sobre los anuncios complementarios del ministro de Economía, Luis Caputo:
Juan Pablo Marino: “Además del anuncio de los créditos en dólares, Caputo también anunció que está en evaluación el fondeo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para licitar plazos fijos para los bancos, para otorgarles fondeo de más largo plazo y que los bancos se den vuelta y lo presten a los eventuales compradores de inmuebles. ¿Cómo ves esa medida?”.
Carrera respondió que, en principio, “así como la presentó, no está mal”, argumentando que para prestar a largo plazo los bancos necesitan fondeo de igual tenor. No obstante, aclaró que “lo ideal sería que se expanda el crédito en pesos ajustado por inflación (UVA)”.
El ex director del BCRA advirtió sobre el descalce que genera comprar propiedades cotizadas en dólares mediante créditos indexados en pesos (UVA) bajo un tipo de cambio real volátil. “El éxito de Chile fue eso: que no está tan bimonetarizado y entonces vos no tenés todas esas transacciones dolarizadas”, concluyó Carrera, señalando que la falta de estabilidad cambiaria en la Argentina siempre termina por complejizar los créditos de largo plazo.
Conclusión: ¿Un puente hacia la reactivación o más de lo mismo?
La entrevista en MMD dejó en claro que la flexibilización de los créditos en dólares busca actuar como un catalizador para la deprimida actividad económica argentina, actuando a su vez como una canilla temporal para las reservas del Central. Sin embargo, sin un colchón de reservas contundente y con una inflación que aún condiciona las variables nominales, el riesgo de un “hangover” cambiario hacia el futuro permanece como una advertencia ineludible de los especialistas.
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