El economista Miguel Ángel Broda irrumpió en el debate macroeconómico con un diagnóstico tan categórico como inquietante. Entrevistado por Maximiliano Montenegro, el consultor privado respaldó el rumbo general del gobierno de Javier Milei, aunque marcó serios “errores no forzados” en la ejecución del programa económico, con foco en el retraso del tipo de cambio.
Broda comenzó reconociendo el mérito inicial de la administración libertaria. A su juicio, el Presidente dio dos pasos fundamentales para rescatar al país de cuatro décadas de decadencia: evitó una hiperinflación inminente al desactivar los desequilibrios heredados y modificó la estructura sobre “cómo se gana el dinero en la Argentina”, dándole prioridad a las decisiones privadas y reduciendo el tamaño del Estado. Sin embargo, advirtió que el principal problema actual reside en la falta de pragmatismo analítico para administrar los costos de la transición.
El dilema de la apertura con atraso cambiario
Al ser consultado por Maximiliano Montenegro sobre si observaba fallas de origen en el esquema actual y por qué no se avanzó hacia un plan de estabilización tradicional, Broda fue contundente sobre la inconsistencia central del modelo:
Maximiliano Montenegro: “¿Ves problemas de origen porque claro, este no ha sido un plan de estabilización integral al estilo Real, Israel o el propio Austral?”
Miguel Ángel Broda: “Uno no puede abrir la economía con un dólar barato. Eso impide el uso del tipo de cambio como ancla nominal inflacionaria. Hay una inconsistencia básica. La transición de una economía protegida a una abierta lleva años y requiere minimizar los costos. Si apreciás la moneda, le hacés la vida imposible al talento argentino que necesita reconvertirse.”
Frente al argumento de que esquemas pasados como la Convertibilidad utilizaron el ancla cambiaria, Broda remarcó que el contexto global mutó drásticamente. Mencionó la irrupción del “segundo shock chino”, la falta de herramientas antidumping y la ausencia de crédito a largo plazo para las pymes. En ese sentido, dejó una frase estremecedora sobre el entramado productivo: “De cada diez empresas que cierran, cinco son al cuete”, en referencia a compañías viables que quiebran por falta de financiamiento y por competir desarmadas frente a las importaciones.
La receta para reactivar antes de las elecciones
En el tramo central del intercambio, el periodista Juan Pablo Marino planteó una inquietud clave sobre los tiempos políticos del Gobierno y el margen de acción disponible frente al electorado:
“Respecto a estas críticas constructivas que le hace al plan económico, ¿hay alguna de ellas que pueda implementarse para tener un efecto antes de las elecciones y cambiar el humor social?”
Broda respondió planteando una urgente recalibración monetaria y financiera. Afirmó que sin reactivación de la actividad económica el Presidente corre el riesgo de perder respaldo electoral, lo que reabriría las dudas sobre la continuidad del régimen. Para evitar ese escenario, propuso medidas concretas:
- Bajar los encajes bancarios: Terminar con la integración diaria de títulos públicos para liberar liquidez.
- Orientar el crédito al sector privado: Corregir la distorsión donde “de cada 100 pesos depositados, 80 van a financiar al Estado”.
- Comprar reservas netas activamente: Aceptar un costo inflacionario marginal en favor de fortalecer el balance del Banco Central.
El precio del dólar y la prioridad absoluta: “9 a la reactivación, 1 al cepo”
Ante el interrogante directo de Montenegro sobre cuál debería ser el valor del tipo de cambio para garantizar la competitividad sin fijar el dólar nominalmente, el economista dio su cifra de equilibrio:
Miguel Ángel Broda: “Estamos hablando de un tipo de cambio real de $1.700 a $1.800 en términos reales, por decir algo. No hablo de congelarlo, sino de mantener una flotación administrada que acompañe la inflación para que no te coma la competitividad.”
Finalmente, Broda instó al Poder Ejecutivo a despojarse de lecturas dogmáticas y asumir los riesgos necesarios para dinamizar el mercado interno antes que acelerar la eliminación del cepo cambiario para corporaciones: “Le doy nueve a la reactivación económica y uno a la eliminación del cepo para empresas”, sintetizó. Para el especialista, el verdadero test de sostenibilidad del modelo libertario no se jugará en el purismo teórico, sino en la capacidad de evitar que el costo de la transición barra con el tejido industrial argentino.
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