El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, Agustín Salvia, advirtió que el deterioro del empleo, el estancamiento de los salarios y la falta de reactivación del consumo están generando un creciente malestar económico y social. Este escenario comienza a impactar de forma directa en uno de los principales segmentos que respaldan al Gobierno: la clase media y media baja.
El fin de la “burbuja” de consumo y el nuevo piso de la pobreza
Al inicio de la entrevista, Maxi Montenegro presentó la conversación recordando la última visita del sociólogo, destacando que Salvia tiene una “visión equilibrada de las cosas”. El periodista repasó que, en aquel entonces, el monitoreo social mostraba que el presidente tenía un apoyo mucho mayor del esperado y que había logrado una mejora sustantiva respecto al año 2023.
Al respecto, Agustín Salvia ratificó que “la caída de la pobreza fue real hasta el tercer trimestre del 2025”. Sin embargo, comparó esta situación con los ciclos expansivos previos:
“Los boom o burbujas de consumo de 2011-2012 con Cristina y de 2017 con Macri tuvieron como efectos procesos devaluatorios y después recesivos y de crisis, con el consecuente aumento de la pobreza”.
De acuerdo con el titular del Observatorio de la UCA, el mejor momento del gobierno actual se registró en el tercer trimestre de 2025 en términos de capacidad de consumo. No obstante, el especialista aclaró que la caída de la pobreza real no fue tan drástica como la que describe el relato oficial:
“Nuestro estudio lo que muestra es que esa mejora es real pero no es tanta como la que describe el gobierno o los datos oficiales. Con respecto a 2022, la pobreza habría pasado de 45% a 42% al tercer trimestre del año pasado, no a 28% como se publica oficialmente si ajustamos canastas y metodologías comparables”.
¿Por qué mejoraron los sectores más vulnerables?
Frente a este escenario, Maxi Montenegro planteó una de las principales dudas del debate público:
“¿Por qué vos decís que los sectores más bajos mejoraron con Milei, que es algo que muchos dicen ‘No, eso es inexplicable’ cuando uno mira lo que pasa en la construcción, la industria o el comercio?”.
Agustín Salvia explicó que el 15% o 20% de la población con ingresos más bajos de Argentina cuenta con un fuerte piso social gracias a la actualización de los programas estatales. “Los programas sociales no solo se duplicaron, sino que se fueron actualizando de acuerdo al índice de inflación”, detalló.
A esto se le suma que la canasta básica de alimentos corrió por debajo de la inflación general. En este sentido, Montenegro aportó datos específicos sobre este “brutal ajuste de precios relativos”:
- La inflación general acumulada fue del 320%.
- Los servicios públicos aumentaron un 620% y los privados un 450%.
- Los alimentos subieron un 200%, quedando notablemente por debajo del índice general.
Esta dinámica benefició temporalmente a los sectores vulnerables que consumen principalmente alimentos y menos servicios regulados. Además, se mantuvieron o duplicaron transferencias directas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar en términos reales. Según destacó Montenegro, el nivel real de la AUH se ubicó históricamente por encima de la gestión anterior.
Por otro lado, la economía informal dentro de los barrios populares no entró en crisis, sino que creció y se dinamizó. Al bajar la inflación, los sectores populares recuperaron la capacidad de planificar sus gastos diarios.
La clase media baja en la mira: desempleo y el límite de la “uberización”
El panorama cambia drásticamente al analizar la clase media baja. Maxi Montenegro alertó sobre la pérdida de empleo formal: “Hay 100.000 empleados menos en la construcción y 60.000 empleos menos en la industria (textil y metalmecánica). ¿Eso no tiene impacto en los sectores bajos?”.
Agustín Salvia diferenció con claridad los segmentos de la estructura social. Señaló que estas bajas laborales golpean de lleno a la clase media y clase media baja:
“Este es un segmento social distinto, que está un escalón arriba del sector muy marginado. No depende de los programas sociales. Es un sector que perdió el empleo y se las está rebuscando con un Uber, un Rappi o el cuentapropismo”.
Sin embargo, ambos coincidieron en que este proceso de informalidad laboral o “uberización” está encontrando un límite estructural muy marcado. El entrevistador relató su propia experiencia urbana para graficarlo: “Hay una sobreoferta enorme de Uber o Cabify que tira para abajo fuertemente los ingresos”.
A esto se le suma el durísimo golpe de las tarifas de servicios públicos regulados tras la quita de subsidios. Montenegro ejemplificó este malestar con anécdotas de comercios locales y jubilados que sufren facturas de electricidad que llegan a los 300.000 pesos.
La trampa del endeudamiento familiar y las billeteras virtuales
En sintonía con un análisis financiero previo desarrollado junto al periodista Juan Pablo Marino, Maxi Montenegro expuso el preocupante nivel de endeudamiento de las familias argentinas, facilitado por la popularización del crédito mediante fintech y billeteras virtuales.
Montenegro detalló cifras alarmantes obtenidas de la central de deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA):
- Existen 20 millones de deudores registrados.
- Cerca de 5,8 millones de deudores se encuentran en situación de mora (con más de 90 días de atraso), lo que representa un incremento de 2,5 millones de deudores morosos en comparación con el año anterior.
- A estas cifras se les debe sumar aproximadamente 1,5 millones de deudores en el sector Fintech.
- Las tasas aplicadas en estos préstamos de billeteras virtuales llegan a mostrar un Costo Financiero Total (CFT) exorbitante, ubicándose entre el 300% y el 400%.
Salvia coincidió en que el endeudamiento de las familias es un problema crítico, especialmente porque la clase media baja no cuenta con fondos de reserva ni capacidad de ahorro para estirar el proceso de ajuste económico.
El balance de 2026: la pobreza vuelve a subir
La consecuencia directa de la caída del empleo formal y la pérdida de poder adquisitivo se refleja en las proyecciones de pobreza del Observatorio de la UCA para la primera mitad de 2026:
- Primer Trimestre de 2026: La pobreza por ingresos medida bajo parámetros del INDEC trepó al 30% (frente al 27% registrado en el mejor momento del tercer trimestre de 2025).
- Segundo Trimestre de 2026: Se proyecta que la cifra de pobreza ascenderá a un 33% aproximadamente.
- En términos absolutos, más de 1 millón de personas cayeron bajo la línea de pobreza en el transcurso del primer semestre del año.
Salvia advirtió que si se actualizara el índice de precios con una nueva canasta que pondere más los aumentos reales de tarifas y servicios públicos, la cifra real de pobreza sería de tres puntos porcentuales más elevada [21].
¿Qué se necesita para reactivar el consumo?
Hacia el final de la entrevista, Maxi Montenegro le preguntó al sociólogo qué variables deberían mejorar para retomar un sendero de reducción de la pobreza.
Agustín Salvia fue categórico al señalar que la sola baja de la inflación ya no es suficiente para motorizar una mejora sustancial:
“La caída de los precios relativos a través de la inflación tuvo un componente en la caída de la pobreza, pero esto se tendió a agotar y ya ahora es marginal. Lo que se requiere es la generación de empleo formal o una mejora real de las remuneraciones que recupere la capacidad de consumo de la clase media baja”.
Finalmente, el director del ODSA-UCA concluyó que la expectativa del Gobierno de que la clase media reactive la economía utilizando sus dólares ahorrados es insuficiente. Sin una base sólida de crédito accesible y consumo en el mercado interno, el capital emprendedor de la sociedad argentina seguirá severamente condicionado.
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