En un mano a mano con Maximiliano Montenegro, el economista y director de la consultora PxQ, Emmanuel Álvarez Agis, trazó un crudo diagnóstico sobre la coyuntura macroeconómica argentina. Durante la charla, realizada mediante una conexión desde Nueva York, el exviceministro de Economía cuestionó la secuencia del esquema cambiario, criticó la falta de controles para el atesoramiento individual mientras las empresas siguen reguladas y proyectó un escenario de tensión financiera prolongada.
Del rebote inicial a la trampa monetaria
Al repasar la génesis del plan de estabilización del Gobierno de Javier Milei y Luis Caputo, Álvarez Agis diferenció la lógica tradicional de los programas económicos y remarcó la particular evolución del caso argentino.
“Hay dos tipos de planes: planes de ancla monetaria y planes de ancla cambiaria. Lo raro de este Gobierno es que empezó con un plan de ancla cambiaria que le dio un rebote inicial, pero después, por errores propios y por cuestiones políticas, tuvo que entrar con un plan de estabilización monetario, o sea, con suba de tasa de interés”, explicó Álvarez Agis.
En esa línea, el analista agregó: “Combinamos un inicial rebote después del ajuste de 2024 con un programa monetario muy agresivo que nos tiene en recesión hace ya seis meses. Necesitás una relajación de la política monetaria si querés llegar con algo de crecimiento a 2027, pero necesariamente eso le va a poner presión al tipo de cambio”.
El dilema del “ratio de sacrificio”: ¿Inflación del 17% a costa del PBI?
Ante este cuadro de situación, el entrevistador Maximiliano Montenegro introdujo una de las dudas centrales del mercado financiero y los sectores productivos:
“¿Cuál sería el problema de que el dólar hoy fuera 1.700 o 1.800 pesos? Cuando desanclás un poquito las expectativas que están muy fijadas al ancla nominal del tipo de cambio, no sabés por dónde salta la perdiz… ¿Qué ves ahí vos?”
Álvarez Agis no esquivó la controversia sobre el traslado a precios, pero hizo foco en el costo sobre la actividad real:
“Desinflar una economía como esta requiere ir manejando lo que llamamos el ratio de sacrificio: cuánto pagás en términos de PBI para ir desinflando”, señaló el director de PxQ. “Si dejan el tipo de cambio acá, yo proyecto un 17% de inflación el año que viene, pero no te quiero decir dónde proyecto el PBI: es horrible”.
Asimismo, cuestionó la rigidez de la estrategia oficial: “Milei dice con una idea muy gráfica: ‘Yo me voy a atar al mástil’. Y los tenedores de bonos le dicen: ‘Si vos te vas a atar, yo me tiro del barco; no me tengo por qué hundir con tu convicción de que la gente solo quiere que baje la inflación a cualquier costo’. Si hay una crítica del kirchnerismo al kirchnerismo es que fue ‘todo actividad y nada de inflación’; acá estamos entrando en el terreno inverso: toda inflación y nada de actividad”.
Cepo cambiario y “populismo financiero”
Uno de los tramos más ríspidos del intercambio se dio al debatir las restricciones cambiarias y la asimetría impuesta entre individuos y compañías productivas.
“¿A vos te parece que está bueno que las empresas, que son las que generan empleo, inversiones y PBI, tengan control de cambios y las personas nos podamos dar el lujo de ahorrar en dólares al tipo de cambio oficial? No tiene sentido. Es populismo financiero: es regalarle los dólares a los ahorristas, contra los cuales no tengo nada porque actúan en un acto de absoluta racionalidad”, disparó Álvarez Agis.
En ese sentido, defendió abiertamente la necesidad de administrar los flujos de divisas: “Me acusan de querer volver al cepo. Sí, quiero volver a los controles de cambio, porque la ausencia de controles de cambio nos lleva a estos problemas. El lujo que se dan las personas de comprar 3.000 millones de dólares por mes es un costo que del otro lado la economía paga en términos de riesgo país, incertidumbre y un programa financiero 2027 que no cierra”.
La ilusión del carry trade y la falta de moneda
Consultado sobre si el mecanismo de mantener tasas atractivas en pesos alcanza para afianzar la moneda nacional, Álvarez Agis remarcó la vulnerabilidad de las operaciones especulativas de corto plazo.
“Si tu manera de recomponer el peso es armar un esquema de carry trade, nunca vas a recomponer el peso como reserva de valor, porque los esquemas de carry trade son, por definición, inestables”, argumentó. “Recomponer una moneda es una tarea que se mide en lustros o quinquenios, no en meses de carry trade”.
A su vez, explicó la paradoja de convivir con exportaciones en niveles elevados y una constante escasez de reservas: “Cuando no tenés moneda, una cosa es causa de la otra. El peso es un estacionamiento incómodo por el cual tiene que pasar el exportador de manera obligada. Cuantas más exportaciones tengas, más demanda de dólares vas a tener, porque el exportador no quiere quedarse en pesos”.
Rumbo a las elecciones: ¿De la corrida a la “maratón cambiaria”?
Sobre el tramo final del diálogo, el exfuncionario advirtió que la desconfianza del mercado no responderá a un evento puntual previo a los comicios, sino a un proceso paulatino que ya se encuentra en marcha.
“Esta vez, en vez de una corrida cambiaria en la elección, vamos a tener una maratón, porque ya empezó; va a ser una cuestión cambiaria de muy largo aliento”, enfatizó. Según su análisis, el punto de quiebre ocurrió el 27 de julio, cuando el Tesoro intervino vendiendo divisas en el fixing de una letra dollar linked, señalizándole al mercado que se buscaría anclar la cotización por los siguientes 18 meses.
Para cerrar la entrevista, Montenegro planteó el interrogante definitivo sobre la sostenibilidad del esquema:
— “¿Ves que tienen margen para sostener el ancla cambiaria o el dólar dentro de la banda?”
La respuesta de Álvarez Agis fue categórica y lapidaria:
“Lo pongo así: si tienen las agallas de dejar el Banco Central tan mal como lo recibieron, sí”.
📺 Encontrá más detalles de la entrevista en nuestro canal: