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¿Autos chinos superan a Tesla?

De la mística de Elon Musk a las 200 marcas asiáticas: por qué el gigante de EE.UU. compite como marca de nicho frente al volumen de Beijing y cómo las plataformas chinas desembarcan en Pacheco y Córdoba para reconvertir la industria argentina.

La industria automotriz mundial atraviesa un sismo tectónico cuya onda expansiva redefine las reglas de producción, tecnología y comercio global. En una reveladora transmisión del canal Plan M / Ahora Play, el periodista especializado Horacio Alonso analizó junto a Maximiliano Montenegro y Martín Genero el fenómeno de los autos chinos en Argentina y el mundo, desentrañando las claves de un mercado que está cambiando para siempre.

De la ciencia ficción a la realidad

El debate comenzó abordando el impacto de las innovaciones tecnológicas futuristas que circulan en redes sociales. Sorprendido ante las imágenes de un vehículo realizando piruetas aéreas, Maximiliano Montenegro abrió la charla con una pregunta directa sobre la veracidad de la demostración: “¿Esto es realidad o esto es inteligencia artificial?”.

Horacio Alonso confirmó que la presentación de Elon Musk fue real y que el vehículo es capaz de elevarse y superar obstáculos por varios metros. Sin embargo, puso paños fríos al destacar los crecientes desafíos legales y de seguridad que enfrentan estas tecnologías autónomas y voladoras. “No está la legislación porque hay un montón de cuestiones de seguro: ¿qué pasa si chocás? ¿Quién se hace responsable si es la marca del auto o el que está sentado?”, reflexionó Alonso.

Ante el interrogante de Montenegro sobre el uso práctico de estos desarrollos —“¿Para qué sirve lo que he visto de autos voladores chinos?”—, Alonso explicó que en China ya funcionan prototipos tipo dron para transporte urbano, pero enfatizó que la verdadera disrupción de las marcas asiáticas no pasa por los prototipos voladores, sino por el dominio masivo del mercado terrenal.

Tesla versus la marea asiática: ¿Por qué China domina el volumen global?

Al examinar la competencia internacional y la situación del gigante estadounidense, Montenegro consultó: “Más allá de ese escenario futurista, ¿cómo está Tesla en Estados Unidos?… ¿Vos creés que tecnológicamente Tesla hoy está competitivo en términos de precio-calidad?”.

Alonso marcó una diferencia estructural crucial entre los modelos de negocio. Señaló que Tesla funciona como una marca de nicho y prestigio —comparable al iPhone— que vende distinción y exclusividad, mientras que las firmas asiáticas compiten con cientos de marcas y una escala de volumen imbatible respaldada por el Estado.

Para graficar este viraje histórico, el especialista citó una impactante frase de la máxima autoridad de una de las principales automotrices estadounidenses: “El presidente de Ford global dijo que hasta hace poco los chinos aprendían de Estados Unidos, Europa y Japón cómo hacer autos, y que ahora nosotros tenemos que aprender de los chinos cómo vender autos”.

El desembarco de autos chinos en Argentina: Plataformas y reconversión regional

El impacto de las firmas asiáticas ya no es una amenaza lejana, sino una realidad palpable en las plantas fabriles locales. Al observar la acelerada adaptación de terminales tradicionales (como Volkswagen, Fiat y RAM) a componentes orientales, Montenegro lanzó una inquietante hipótesis: “Parece como que la industria automotriz argentina en 3 o 4 años va a ser una industria automotriz china porque van a ser plataformas chinas con autopartistas chinos…”.

Alonso respaldó esa visión detallando cómo la mayoría de las marcas se están asociando con gigantes orientales para garantizar su supervivencia. Explicó que, salvo Toyota —que mantiene una estructura tradicional independiente—, casi todos los nuevos proyectos locales involucran arquitectura asiática.

En ese sentido, Alonso reveló una frase clave confesada por el titular de Ford Argentina, Martín Galdeano: “Le cuesta más barato traer una pieza de China para fabricar la Ranger en Pacheco que comprársela a un proveedor a 100 metros de la planta”.

Asimismo, Alonso advirtió sobre las asimetrías impositivas y de competitividad que afectan a la producción nacional frente al avance importado: “En Argentina la presión tributaria es altísima: cuando exportás, exportás impuestos. En cambio, China cuando exporta tiene subsidios”. Esta dinámica se replica en Brasil —donde ya operan fábricas chinas con sus propios proveedores de autopartes— y en Europa, donde la crisis ha provocado el cierre de plantas y miles de despidos.

Infraestructura y electrificación local: ¿El huevo o la gallina?

Hacia el tramo final del análisis, el co-entrevistador Martín Genero planteó una de las dudas más frecuentes en el público argentino: “El típico lugar común en el que caemos todos es decir: ‘Che, Argentina nunca va a tener estas tecnologías porque no dan las rutas, no dan las calles, no da la infraestructura…’. ¿Qué mirada tenés vos? ¿Nuestra infraestructura no da para el mundo automotor que se viene?”.

La respuesta de Horacio Alonso derribó el mito al explicar que la incorporación tecnológica suele darse a la inversa de lo que dictaría la lógica. “¿Qué hace el huevo o la gallina? ¿Vas a hacer la infraestructura para que venga la tecnología o está el auto y después viene la infraestructura? Me parece que se está dando a la inversa… Cuando hay la necesidad, aparece la infraestructura”.

El periodista remarcó que las inversiones en electrificación e hibridación ya están en marcha en el país (con proyectos de Toyota, Ford y Volkswagen), y destacó que incluso marcas importadas como BAIC o BYD registran que el 30% de sus ventas en el país corresponden a vehículos 100% eléctricos. Argentina se encamina así, de forma paulatina pero inexorable, a la nueva era de la movilidad.

 


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