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Por qué Wall Street desconfía de Argentina

Ilustración editorial que contrapone a Wall Street y el Banco Central de la República Argentina en el análisis macroeconómico de Sebastián Vargas para Plan M.

La relación entre los mercados internacionales y la macroeconomía argentina atraviesa una fase de profunda cautela. En un mano a mano imperdible, Maximiliano Montenegro conversó con Sebastián Vargas, estratega de mercados emergentes en el fondo Cort Global y ex economista jefe del banco británico Barclays. Aambos analizaron las razones detrás de la desconfianza financiera, el peso de la política cambiaria y la obsesión del mercado por las reservas del Banco Central.

La guerra de narrativas y el escenario de “todo o nada”

El punto de partida del debate fue el impacto de los relatos políticos sobre las decisiones financieras. Al recordar la crisis del año 2019 bajo la gestión de Mauricio Macri, Vargas señaló cómo la narrativa del Gobierno de aquel entonces impedía ver el deterioro real de las variables macroeconómicas.

Actualmente, según el especialista, se vive un fenómeno similar donde los fondos de inversión internacionales perciben la coyuntura electoral bajo una lógica binaria.

Maximiliano Montenegro: “Ojo, no estoy diciendo que esta situación en términos de deuda sea similar a lo que era entonces… Lo que quiero decir es que las narrativas importan y eso es muy importante”.

Al respecto, Sebastián Vargas explicó el dilema al que se enfrentan los administradores de cartera en Nueva York: “Hoy por hoy la narrativa se vuelve a poner en un esquema de todo o nada de cara a la elección del año que viene. Eso a los fondos que toman riesgo los pone en una situación incómoda. Si podés ganar un 10% pero perder un 70%, tal vez no es la mejor inversión”.

A pesar de las mejoras fiscales y el desarrollo de Vaca Muerta, los inversores globales evitan ingresar fuertemente al país ante una ecuación de riesgo-retorno que consideran desequilibrada.

Dilema macro: inercia inflacionaria vs. ajuste por cantidad

Maximiliano Montenegro: “Caputo tiene un tema con los traders: a diferencia de lo que pasó con el gobierno de Macri, no le creen. La apuesta en la Argentina de inversores no residentes ha sido mínima… ¿Hay un cuestionamiento de la macro o el Gobierno va en el camino correcto?”.

Vargas sostuvo que el principal escollo del programa ha sido una inercia inflacionaria más resistente de lo previsto. Ante esta rigidez, el Ejecutivo optó por mantener el ajuste y restringir la política monetaria y crediticia para forzar la desaceleración de los precios a través del freno de la economía real.

Sebastián Vargas: “El Gobierno ha decidido que el ajuste por cantidad a la economía real haga el trabajo de romper esa inercia y tal vez entrar al próximo año con una inflación más baja”.

Montenegro remarcó cómo esta estrategia utiliza al dólar como ancla nominal, forzando la deflación en los sectores industriales transables que compiten con el exterior, a costa de una contracción en las ventas. Vargas coincidió con el diagnóstico y planteó que durante el verano previo existió una ventana de oportunidad para corregir el tipo de cambio con menor costo social, la cual no se aprovechó.

Incertidumbre 2027: ¿Barco sin motor y reservas?

Montenegro: “¿Cómo se ve eso desde afuera? ¿Se ve como que efectivamente el Gobierno tiene un plan para atravesar el 2027 o que hay demasiada incertidumbre?”.

Sebastián Vargas: “Cuando al Gobierno le preguntan qué va a hacer en lo fiscal, te dice ‘ajustar’; en lo monetario, ‘no mover nada’; en lo cambiario, tampoco. Básicamente la economía está como una especie de barco que se va moviendo sin motor hasta que arranque”.

Montenegro: “En el último año de todos los bancos de inversión y de las consultoras es monotemático: es las reservas y después la discusión de si tenés que flexibilizar o no la política cambiaria”.

Vargas confirmó que para el inversor financiero la acumulación de reservas netas es el indicador central para despejar la incertidumbre sobre la capacidad de repago de la deuda. No obstante, diferenció la lógica técnica de la gestión política: devaluar para acumular reservas implicaría un salto inflacionario que el Gobierno no está dispuesto a asumir por el riesgo político que conlleva.

A continuación, el analista destacó una paradoja clave entre el enfoque oficial y las demandas de la sociedad argentina. Vargas: “El Gobierno está en una minoría en términos de lo que quiere hacer, que es priorizar la inflación. Si mirás una encuesta hoy, la prioridad de los argentinos ya no es la inflación, sino el empleo. Pero el Gobierno insiste en que quiere seguir bajándola a toda costa”.

El analista concluyó que, mientras Wall Street se obsesiona con la capacidad de repago y las reservas netas, el Gobierno asume el riesgo político de priorizar la baja de la inflación a toda costa. Este contrapunto explica por qué los capitales financieros internacionales continúan observando el experimento argentino con cautela y a la espera de definiciones clave.

 


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