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¿China ayuda con deuda en dólares? ¿No salen dólares por las orejas?

En el marco de la cumbre anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bangkok, una versión periodística volvió a encender los motores de la incertidumbre financiera argentina. Según trascendió a través de la agencia Bloomberg, el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó correr ante inversores internacionales en un encuentro organizado por JP Morgan una alternativa imprevista: recurrir al swap de monedas con China para cubrir vencimientos de deuda en dólares en 2027 si el mercado voluntario local se mantiene cerrado.

En la mesa de Plan M / Ahora Play, Maxi Montenegro analizó la trastienda de este anuncio, preguntándose si se trata de una señal de tranquilidad o de un “conejo de la galera” que genera el efecto contrario en Wall Street.

Un “conejo de la galera” ante el cierre de los mercados

El programa financiero del Gobierno preveía conseguir unos USD 5.000 millones mediante emisiones de deuda bajo legislación local (Bonares) para el próximo año. Sin embargo, con un riesgo país que escaló nuevamente hacia la zona de los 650 puntos básicos y títulos cortos rindiendo por encima del 11% anual, la ventana de financiamiento se cerró de manera drástica.

“No sé si es una declaración que lleve tranquilidad. Decir que para cubrir vencimientos de deuda en dólares se va a recurrir a China suena más a rascar el fondo de la olla que a mostrar fortaleza”, advirtió Maxi Montenegro.

La señal resulta llamativa porque choca de frente con la narrativa de las “bazucas de dólares” (estimadas entre USD 75.000 y USD 125.000 millones) con las que el equipo económico suele ponderar el poder de fuego del Banco Central.

¿Cómo funcionaría la ingeniería con los yuanes?

 

Convertir la moneda china en divisas líquidas para pagar a acreedores privados no es una tarea automática ni sencilla. Tal como explicó Montenegro, la cuenta de capitales de China está cerrada y cualquier conversión requiere la autorización expresa del Banco Central Chino.

Entre las alternativas de ingeniería financiera sobre la mesa se destacan:

  • Uso de yuanes para importaciones: Una práctica ya aplicada en el pasado que libera dólares del BCRA.
  • Estructuración de un crédito Repo: Utilizar los yuanes como garantía ante bancos internacionales (como JP Morgan) para obtener dólares de corto plazo.

A diferencia de operaciones de puente con el FMI —como la ejecutada por Sergio Massa en 2023—, cancelar deuda privada en dólares con swap chino sienta un antecedente complejo que requiere duras negociaciones bilaterales.

El diagnóstico global de Caputo y la visión de Milei

Durante su exposición pública en Bangkok junto a Kristalina Georgieva, Luis Caputo mostró una postura marcadamente escéptica sobre el contexto internacional. El ministro defendió el superávit fiscal y el proceso de desinflación, pero advirtió que los shocks globales serán más prolongados y que la Argentina debe “ponerse el casco”.

Esta cautela del Palacio de Hacienda va en linea con el discurso del presidente Javier Milei, quien en Washington aseguró que el riesgo país efectivo se ubicaría por debajo de los 100 puntos básicos cuando el sea reelecto posterior a octubre del año que viene. 

El pulso del mercado: Inflación en EE.UU., tecnológica y tasas

El especialista Martín Genero (de Clave Bursátil) aportó la mirada internacional sobre cómo el enfriamiento del sector de Inteligencia Artificial (sell-off en empresas tecnológicas) generó una paradoja: una caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU., a pesar de datos macroeconómicos calientes de inflación mayorista (1,3% vs. 0,6% esperado) y ventas minoristas.

Por su parte, Juan Pablo Marino destacó el freno abrupto en el financiamiento corporativo y provincial: mientras en septiembre se lograron colocar más de USD 3.000 millones en el mercado, en la primera mitad de octubre apenas se registraron USD 100 millones, reflejando el deterioro del crédito internacional para la Argentina.

Modo supervivencia hasta las elecciones

Para Maxi Montenegro, la estrategia oficial refleja un pragmatismo electoral absoluto: al cerrarse la ventana para colocar deuda en el exterior, el Gobierno optó por atrincherarse en el esquema actual. La prioridad es sostener el ancla cambiaria para contener los precios, a pesar de que este mecanismo genera una severa “inflación en dólares” —con una inflación en pesos que acumuló cerca del 24% en el año frente a un tipo de cambio que apenas avanzó un 4%— y una fuerte distorsión en los precios relativos.

La apuesta del Palacio de Hacienda es clara: llegar a las elecciones de octubre apoyado con el ancla fiscal que es importante para un pais sin monedas, una dólar bajo y la desinflación como principal activo político, asumiendo que el reseteo de fondo del programa económico recién se dará el año que viene si se logra validar el rumbo en las urnas. 

 


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